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Artista a los 9 años
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26/08/10 | 20:36: koki dice:
Es un cuento muy aburrido
05/07/10 | 22:23: Maria Juana dice:
Hola, yo tambien estoy escribiendo un cuento, trata sobre sirenas, pero no lo logro terminar, lo empeze en el año 2007 y cada vez se me ocurren mas cosas,y mas cosas, cada vez que me pongo a escribir, escribo como 1 pagina y media.Besos.Maria Juana
24/12/09 | 17:15: Dani dice:
¿Que et eto mami? Esto es un GOLFO... GGOOOOLFOOOO. Mejoramiga(L)
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La tragedia



Desde mi cuarto veo a unos hombres mirando a otros, a los pájaros volando en su libertad, a la playa tan hermosa donde yo no puedo ir. Yo no puedo ir afuera, tengo miedo de cometer algún error fatal. No puedo estar bajo el sol: esta tan brillante y hermoso. Pero yo no puedo salir.

Mi decisión es fija: no podría evitar el pecado, sería una tragedia. Yo estoy muy seguro de que no puedo salir, pero mi esposa cree todo lo contrario. Ella quería que yo saliera, no podía soportar que estuviera encerrado en mi cuarto todo el día. Pero yo no podía salir. No quería cometer el pecado que me llevara al infierno. No quería ser la desgracia de mi familia. Nunca saldré de mi cuarto. Yo no quería salir y ya estaba decidido, no quería ser una tragedia. La desgracia me perseguía, la tragedia también y no mencionemos el miedo.

Mi esposa acababa de salir: pero yo no salí con ella. Tenía miedo de estar en el mundo de Dios: en un mundo ajeno. De todas formas estaba ahí pero no usaba mucho espacio. Por eso me sentía más seguro. Veía a las palomas volar, con mucha más libertad que yo. Yo sólo soy un humano que no puede salir por su propia decisión. No quería irme de mi lugar donde no usaba mucho espacio.
Mire el cuadro de mi abuelo, que debía estar feliz de que yo no cometiera pecados. El cuarto estaba sólo conmigo: con un sillón, dos sillas, una mesa, un balcón y una cortina. Tampoco quería comer, porque tal vez derramara la sal que siempre usé en mis comidas y saliera del cuarto.

Mi esposa se fue con otro hombre, me dejó y ahora soy soltero. Hasta mi perro se fue. No quieren ver que yo me quede aquí sin comer y muerto de frío. No quieren ver mi cadáver cuando muera. Mi cadáver estará más frío que un refrigerador. Mi cuarto estará con el recuerdo de un héroe que no quería salir. Nunca saldré de este maldito lugar que no me sirve. ¡Para que se creó este maldito y maligno mundo! ¡¿Por que?!
Mi locura está subiendo, pero no me importa, con la condición de que no salga jamás de éste lugar. Nunca saldré. No quiero arriesgarme a ir al maldito mundo cruel que no me sirve, no me sirve, no me… ¡No! No me puedo dormir ¡Jamás! No haré nada, sólo observaré el retrato de mi abuelo.

El motivo por el que no quiero salir es por mi abuelo, que un día le disparó a un hombre. Lo llevaron a la cárcel. Al día siguiente lo mataron. Por eso tengo miedo de salir, porque si salgo tal vez pueda cometer un error como el de mi abuelo. Yo, por eso no quiero salir. Tal vez cometa un pecado más grave. No quiero ni puedo. Yo no quiero tener la impresión de que hice algo malo y no lo sepa, y que después me maten por algo que yo no se.
Ahora veo a un grupo de personas, planeando su viaje de egresados, también veo a unas cinco palomas, que deben estar pensando en volar en su libertad, no como yo que no soy libre jamás.
No quiero salir de mi casa y de mi hogar. Tengo el miedo de tener la… bueno la impresión de vivir lo mismo que mi abuelo. No quiero cometer pecados: por eso mismo estoy así sin salir, por culpa de mi abuelo, que está en ese cuadro, tan cómodo, en su silla cubierta de seda, con su pipa, con un gato blanco que pensó que le iba a dar suerte, con su amada esposa, que yo no tengo, con el brillo de sus ojos tan bellos, con la libertad que yo no tengo de salir, con las palomas alrededor, con esa amabilidad que era mentira y con el humor por el piso.

Yo no tengo nada: ni esposa, ni amor, ni seguro de vida, ni auto y a nadie que me quiera. Solo mi habitación y la seguridad de que no puedo salir.
Tengo mucho miedo. Ahora mi esposa ha llamado al manicomio. Tardarán una o dos horas así que puedo estar tranquilo un rato más. Pero ahora lo que se me viene es el aspecto suicida. Quiero morir, no aguanto más en esta habitación, aunque es por mi bien trataré de evitar el aspecto suicida. Ya tengo que tranquilizarme. No puedo fracasar. Tengo que seguir con mi idea. No tengo nada. Pero podré aguantar. Piensa!, que puedo hacer para tranquilizarme. Ya sé, mirare mis fotos. No, no puedo, tengo que ir a retirarlas. Agarraré una pistola (agarra la pistola y se apunta a la cabeza, pero a último momento desvía el tiro y le da a un foco de una lámpara).
Tranquilo, no puedes, sigue con el plan, no fracases en la mejor parte. Ya esta por venir el manicomio, donde me llevarán. ¡Oh no, no puedo permitir que me lleven al mundo! Jamás lo lograrán.
¿Hola?-dijo mi ex esposa- Ya ha llegado el manicomio para ayudarte.

Oh no, no puedo permitir que me lleven aunque esté loco. (Agarra la pistola apunta a la mujer y le da un tiro. La cambia de mano apunta a los del manicomio y les pega un tiro).

Ahora mí abuelo sale del cuadro y me habla. Es impresionante.
Me dice:- Tranquilo, sé que no quieres cometer el pecado. Pero todo el mundo tiene que cometerlo. Por ejemplo: hoy has hecho muchos pecados, has matado a tu ex esposa, a los del manicomio. ¿Ves? Hasta en tu cuarto haces pecados. Me alegro que lo hayas hecho por mí, pero ya es hora de salir.

No, no saldré jamás, nunca. No puedes convencerme con tus frases tontas, abuelo, que te hiciste pasar por Llanki, pero tu verdadero nombre es… Frigio.
-¿Cómo lo sabes?-dijo el abuelo.
-Pues-dijo el hombre- me lo contaron mis parientes, es lógico. Bueno, terminemos con esto. ¡Es hora de que te vayas al infierno abuelo del demonio! Y… ¡Pum!
(Agarró la pistola y le disparó al abuelo en la frente. Por suerte como el abuelo era un fantasma, más o menos, atravesó la bala).
-¡Que suerte has tenido!-dijo el hombre- pero ahora ¡Regresa a tu cuadro! (Se vuelve muy loco, agarra la pistola y desde su balcón empieza a dispararle a toda la gente que ve).
-¡Tomen eso malditos humanos que han venido de la tierra! ¡Mueran como mi cadáver! ¡Váyanse a la… a la… a sus cuartos y sufran lo mismo que yo! ¡¡¡¡¡¡¡Venganza!!!!!!!

- Tranquilo-dijo el abuelo- ¡Mataras a una generación de personas! (El abuelo también se vuelve loco, trata de agarrar el arma para matar a su nieto, el hombre loco, pero no lo hace porque no puede agarrarla. Igual empieza a ahorcar a su nieto)
- ¡Basta! (Están en una lucha con pistolas: una fantasmal y otra de verdad. El abuelo dispara y le quiebra el brazo. El hombre le da un tiro en la frente, que le provoca un daño cerebral. El abuelo le da un tiro en la rodilla que lo deja paralítico. El hombre llora, pero no hay hospital de urgencias a domicilio entonces no sale a curarse. Le da un tiro a su abuelo en la frente y hace que la otra bala en la frente entre más profundo y entonces el abuelo tiene dos balas en el cerebro y ya no puede moverse).
Entra una vecina para ver qué pasa y entonces ve al hombre paralítico. Como es médica trata de ayudarlo. Le cose las partes heridas y le pone una curita. Le da una silla y el hombre le dice: No me importa que quede paralítico, de todos modos siempre quiero estar en esta ha-bi-ta-ción. El hombre muere por una herida en el corazón. La chica se va.

Después de unos años llegan un par de turistas que ven al hombre muerto. Con el cadáver frío como el decía, con el corazón herido y con una bala en la articulación de la rodilla. Los turistas empiezan a investigar su cuerpo. Seguro que- dijo el primer turista- este hombre ha hecho muchos aportes para la humanidad. Tenemos que renacerlo. Sí-dijo el segundo turista-
-¿Pero cómo? - contestó el primer turista.
-No sé tenemos que averiguar el ADN y regenerarlo. Después una capa de piel en la carne y le ponemos los órganos. Pero…no quiero salir de está habitación. No quiero cometer el pecado. Nunca saldré. Lo haré en honor a este honorable hombre.- dijo el segundo turista.
Una brisa roza al primer turista que lo hace sentarse en la misma silla donde se sentó el hombre que no quería salir. De pronto, el segundo turista se transforma en un fantasma cadáver con los labios sangrientos, con una cara de terror, una cara horrible, con un gorro de maldad, con un pelo horrible y viejo que lo hace ser de terror. Le tose con un aliento que lo hace desmayar al primer turista. Lo agarra y lo tira por el balcón. Después, se transforma en él de nuevo. Y sigue con la idea del hombre que no quería salir, y no salió. La maldición seguía, la novia desesperada, los familiares nerviosos y el ánimo de el hasta el piso. No podía creerlo: la maldición ahí, pero el turista, se transformó en el fantasma del señor que nunca salió. Pero sólo que era como un pirata: pelo con rulos negros, cadáver a la vista, el terror en su cara, cuerpo de fantasma… Hasta el traje de pirata. Con los ojos agujereados, y la cabeza de hueso empezó a decir despacito: “Con lo único que quiero es poder, poder, hacer el sueño de este señor, que se ha convertido en mi jefe, en mi guiador de mi sueño, el que me ayudara a crear el mundo que siempre quise… Igual que el. Realizaré dos sueños iguales, el mío y el del hombre que se ha convertido en mi alma, en mi estrella que me guiará en mi camino, en el sol de una tarde de lluvia, en mi arco iris que hará que brille como el sol en mi única esperanza para mi sueño y en la luz de mi cuarto oscuro. Me gustará tener la esperanza de cumplir mi sueeee-sueeee-ño.” (El turista se duerme).
Llega el primer turista muy dañado, por lo del balcón. Con un cuchillo en la mano, le clava el cuchillo en el corazón. “Volveré – dijo el primer turista- y los matare a toooodos, a todos. Y reencarnaré mi sueño.”
El primer turista también se contagia del “no salir”. Cuando se durmió, vinieron dos almas, la del hombre y la del segundo turista. Así que ya somos tres- dijo el hombre que empezó todo- ya tendríamos que cumplir nuestro sueño. Alguno debe hacer que todos deseen “no salir” que dominemos el mundo, que nadie tenga libertad, que sufran lo mismo que nosotros, que seamos los reyes y sepan como nos sentimos y que todos hagan lo que nosotros ¡Ya estoy harto de que nadie cumpla ese sueño!¡Ni si quiera cumplimos el primero, que era no salir hasta los ochenta años! Pero señor,-Dijo el primer turista- no podemos hacer, ni cumplir nuestro sueño hasta que seamos… Mínimo diez. Falta bastante gente. Si fuéramos muchísimos, podríamos ser millonarios, gobernar y más.
Ahora estaban el turista y el hombre que empezó todo muy deprimidos, con un humano débil e indefenso, usándolo como un maniquí, y se quedaron pensando ¿Esa es la mejor arma que tenemos? Sí, se respondieron en un rato. Pero pronto iban a dominar. Y la locura les subió y entonces mataron al segundo turista. Lo hicieron a propósito, para que venga alguien y se contagie. Vino un médico, que por poco se contagia, pero pudo resistir un poco, pero después resistió más, pero no resistió mucho más. Entonces trato de no contagiarse, porque los parientes del turista le contaron del hombre que no queria salir, además el llego tarde para ayudarlo). Eso si, se le salió toda la piel, quedó en pura carne y hueso. En algunas partes se le veía la carne, y en otras el hueso.
Desesperados, llegaron los médicos, y también se estaban por contagiar, pero se les salió toda la piel. Cuando se fueron todos, el que empezó todo dijo con un aliento horroroso que les rozaba las mejillas:
-¡Tontos! Se puede evitar el contagio, pero se les sale toda la piel ¡Tarados! Nosotros no queremos que se les salga la piel, si no que seamos más. Entienden. ¡No hablen! ¡Ni me contesten! No quiero ni oírlos ¡Váyanse ya!-
El hombre que nunca quiso salir y no ser la desgracia se sentó en su silla y suavemente pensó:
Mi odio contra todos es como una aguja en mi garganta que con un hilo largo y fino cose mi nombre en mi faringe. Mi pena por estos dos hombres, que los manejo, es como un boomerang que viene y va para sacarme mis intestinos. Mi paciencia es como diez kilos de mi cuerpo. Mi inquietud es como mil aves en una reja sin libertad. Mi locura es como un sube y baja, porque sube y baja. Mi buen carácter con mi hermano, que ya está durmiendo en el cielo, (lo hizo haciendo un gesto de ¡Crack! Muerto) se parece a todo lo malo junto que hice.
De pronto vino un sueño profundo e interno. El hombre y los turistas, se sentaron en su cuarto y entraron en el sueño profundo. Se desmayaron, y por fin los pudieron llevar al mundo. Los llevaron al hospital, le dieron descargas, miles de descargas. No reaccionaron. Entró una semi-enfermera, que quiso ayudarlos para así obtener su título. Una descarga, después otra, pero ellos no reaccionaron. ¡Pam! El ruido de la descarga, no los despertó. Un hombre médico, les apretó a los hombres sus músculos, así les agarra un calambre y se despiertan.
La semi-enfermera trató de darle aire a uno con una aguja, con un hilo finito, y se la puso en su garganta para que respirara. Reacciona uno, por cinco segundos. Con una computadora de pena, el doctor dijo: ¡¡Se nos van!! Le dieron una descarga en su pecho, que parecía una llama ardiente que estaba en un esplendido incendio.
El objetivo de la llama ardiente era hacer que reaccionen en su cabeza mucho más inferior, que todavía no sabe que salió. Y los médicos se rindieron: se les escapó la muerte que merecían, pero los médicos no sabían que habían matado a unos asesinos.
Ellos eran como llamas ardientes alrededor del mundo que quieren contagiarlo de su experiencia ridícula para todo el universo que no les sirve. Sólo les sirve un poco, pero ellos no lo saben, como su cabeza que les sirve. Ya se murieron, ahora sí no va a haber más heridos. Se lo merecían. Pero ningún hombre merece un castigo tan grande. Al final, resulto que pasó lo que dijo al principio: se murieron por algo que no sabían. Fin

Autora: .............. nueve años


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Comentarios de nuestros lectores - Escribí tu comentario
17/08/07 | 15:41: alicia dice:
¡Qué bueno, Tatiana! Este cuento me enseñó lo que le pasa a la gente que no quiere a la gente.
asusanago@hotmail.com
 
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