Home | Blogs | Foros | Registrate | Consultas | Jueves 23 de noviembre de 2017
Usuario   Clave     Olvidé mi clave
     
Ir a la página de inicioIr a los Blogs
Mi Perfil
Myrian Castillo
Barranqueras - Argentina
Simplemente escribiendo desde el río.

Archivo de entradas | Mostrar datosDesplegar
Ocultar datos Abril 2009
Una ballena perdida en el Paraná
Mostrar datos Marzo 2009
Mostrar datos Octubre 2008
Mostrar datos Abril 2008
Mostrar datos Marzo 2008
Publique su taller

Últimos comentarios de este Blog

11/04/09 | 23:18: Myrian dice:
Gracias Luis por tu cuento
11/04/09 | 23:02: luis dice:
la ardilla llamada ana, era la más sociable del grupo de pequeños peludos. Una tarde, después de un apanzada de nueces, se alejo del grupo a dormir sobre una halla, su sombra era la mas fresca de todas... se le hizo noche y se dirigio a saltos breves a su madriguera, pero fue avizorada por un buho. Ana se sintió muerta, pues no veía hacia donde sus saltos la transportaban... sintió el aleteo sobre su cola y luego una garras frente a sus ojos, imploró a sus creencias para no ser devorada, pero el buho ni la tocó siquiera... el ave era vieja, casi ciega y sorda. Ana masticó rapidamente sus plumas y la dejó sin volar, vengándose de esa manera de todos sus amigos muertos por esta ave de rapiña. La noche pasó rápìdo... el sol aparecio entre los árboles, frente a la madriguera de ana, unas cuantas plumas, regalo de los lobos por el suculento festin que Ana les había regalado
31/05/08 | 16:13: Graciela(JAQUE MATE EN LA COMARCA) dice:
REcién te veo Myriam!! me gusta tu estilo chaqueña!! me encanta! Esta Muñeca de Papel está tan bien desarrollad...muy bueno! La palabra exacta en el momento exacto. Breve, tenso, bello. Pasá por mi comarca cuando quieras. Estoy de "vacaciones" de "mis palabras", pero allí mis textos esperan visitas. Un abrazo Graciela
Vínculos
el umbral
O elevación de vos o pensamiento O elevación de vos o pensamiento


dije decir tu nombre de a dos veces
yo estoy aquí incluida en este cuerpo
&iqu... Ampliar

Comprar$ 20.00

Escuchá Radio De Tango

Cromosoma XX


Trabajos realizados en mis torridas noches literarias.


Escribí un comentarioEscribí tu comentario Enviá este artículoEnvialo a un amigo Votá este artículoVotá este texto CompartirCompartir Texto al 100% Aumentar texto

La abuela Clara



Una copiosa lluvia cegaba los cristales de la casa de la esquina. Allí solía verse a Clara, que no era clara: la- no clara la llamaban. Su rugosa piel se entretejía con las finas hebras de su cabellera teñida de plata, curtida por el sol, ensamblada en terrones allá a lo lejos , girón del tiempo adusto y suspensivo, su cayado la sostenía firme en el paso, cuando su curvatura vertebral luchaba por dar efímeros pasos , Clara , la no- clara, escribía desde siempre, desde el quizás; su reflejo tras los cristales de la casa de la esquina era siempre de seis dedos al aire cuando respondía al saludo … pero ese día en que la lluvia cegaba los cristales no se la vio con los seis dedos saludando; un mutismo en la acera presagiaba lo inatendible. No fue sino hasta que la artera lluvia paró, dejando charcos como lagunas transparentes en la calle, que alguien se detuvo frente a la casa de la esquina donde Clara, la -no clara saludaba con sus seis dedos erguidos y se dio cuenta de que…ella no estaba. Más de una vecina chusma y otra preocupada se acercaron a la puerta: primero dieron golpes suaves, luego más fuertes y por últimos acalorados, pero nadie atendió a los llamados. Urgentemente se llamó a la policía, que llegó cuando un tumulto ya esperaba en la acera vaticinando lo peor. Los uniformados entraron luego de romper la cerradura, arma en mano se adentraron a la casa de la esquina la de Clara, la no -clara, mientras afuera en la acera el aire estaba suspendido. Fueron quizás 25 minutos de suspenso y tensión hasta que los uniformados salieron hablando por sus radios, mientras todos estiraban sus cuellos para ver si podían con ojos de buen agüero ver a la Clara no- clara. Los uniformados comunicaron que allí no había nadie, que todo estaba en orden… ¿Pero dónde estaba Clara la no- clara si afuera estaba lloviendo?
Vinieron los peritos a registrar la casa de la esquina la de los ventanales grandes, donde vivía Clara, la de los seis dedos al aire. Del registro se dice que encontraron: pilas de libros con olor a chocolate, panes horneados en el día, el cayado al lado de un escritorio, apoyado por una silla de viejo algarrobo; en el escritorio un libro escrito a mano, con un dibujo bien esbozado de Clara, al lado de la palabra FIN, casi sobre el punto final, un lápiz torneado ,esculpido, pero ningún rastro de Clara, o todos los rastros de ella, todo lo que era ella, mulata arcaica zigzagueada en arrugas, nevada en canas, doblegada en tiempo, la Clara que escribía libros.
Pasado un tiempo nadie encontró a Clara, la casa se vistió de polvo como todo en el pueblo, hasta convertirse en el refugio del bibliotecario y alquímico Laurencio, que escribía libros, recetarios y demás yerbas; un día cuando la lluvia cegaba los cristales de la casa de la esquina, y sin poder salir tras diluvio de mandinga, Laurencio abrió la gaveta izquierda del escritorio y sintió al tomar aquel lápiz la calidez, el olor a chocolate y panes amasado, al posar su mirada en el vio a la abuela Clara la no clara echa lápiz en aquel tronco raíz, comprendió al fin él, que tras año de escribir historias Clara no clara, la seis dedos había completado su mutación.

Calificación:  Votar Aún no han votado este texto  - Ingresá tu voto

Comentarios de nuestros lectores - Escribí tu comentario
Últimas entradas del mes


Radio La Quebrada Radio de Tango Indexarte Escribirte OccidentesEscuchanos
Noticias | Efemérides | Novedades | Ventas | Biografias | Textos | Audio | Recomendados | Entrevistas | Informes | Agenda | Concursos | Editoriales | Lugares | Actividades | Blogs | Foros | TiendaFundación | Letras de Tango I | Letras de Tango II | Contacto | Boletín
© 2006-2017- www.escribirte.com | Todos los derechos reservados   | Diseño Web | Canales RSSRSS