Home | Blogs | Foros | Registrate | Consultas | Lunes 25 de septiembre de 2017
Usuario   Clave     Olvidé mi clave
     
Ir a la página de inicioIr a los Blogs
Mi Perfil
EDITORIAL HYLAS LOPEZ EUGENIO JOSE
CAPITAL FEDERAL - ARGENTINA
Editorial Hylas

De Eugenio J. López

Experiencia y compromiso en Ediciones de Autor
Tiradas a partir de 200 ejemplares
Encuadernación binder o cosidos con hilo
Asesoramiento, corrección de textos, presentación de la obra


Celular: 153006-9371
editorialhylas@yahoo.com.ar
www.tomasyminu.lectivo.com.ar
www.escribirte.com.ar/blogs/editorialhylas



Archivo de entradas | Mostrar datosDesplegar
Ocultar datos Agosto 2012
PRESENTACION LIBRO: ¿ALGUIEN SE PARECE A MI?, DE ORIANA LOPEZ SALINAS -
Mostrar datos Julio 2012
Mostrar datos Septiembre 2011
Mostrar datos Julio 2011
Mostrar datos Junio 2011
Mostrar datos Mayo 2011
Mostrar datos Septiembre 2010
Mostrar datos Julio 2010
Mostrar datos Mayo 2010
Mostrar datos Abril 2010
Mostrar datos Marzo 2010
Mostrar datos Febrero 2010
Mostrar datos Diciembre 2009
Mostrar datos Septiembre 2009
Mostrar datos Agosto 2009
Mostrar datos Junio 2009
Mostrar datos Mayo 2009
Mostrar datos Abril 2009
Mostrar datos Marzo 2009
Mostrar datos Febrero 2009
Mostrar datos Enero 2009
Mostrar datos Diciembre 2008
Mostrar datos Noviembre 2008
Mostrar datos Octubre 2008
Mostrar datos Septiembre 2008
Mostrar datos Agosto 2008
Mostrar datos Julio 2008
Mostrar datos Junio 2008
Mostrar datos Mayo 2008
Mostrar datos Abril 2008
Mostrar datos Marzo 2008
Mostrar datos Febrero 2008
Mostrar datos Enero 2008
Mostrar datos Diciembre 2007
Mostrar datos Noviembre 2007
Mostrar datos Octubre 2007
Mostrar datos Septiembre 2007
Mostrar datos Agosto 2007
Entrá a Radio La Quebrada

Últimos comentarios de este Blog

05/06/15 | 10:51: Flor dice:
Hola! necesito citar esta ponencia de Cortázar para un trabajo, sabés si se publicó en algún lado? Gracias! Saludos, Flor
01/06/15 | 23:02: Alejandra dice:
Mi consulta es saber si es posible que la escritora Laura Devetach pueda estar presente en nuestra Feria del libro. La invitación es para conocerla aún más y poder mostrarle y contarle todas las actividades en torno a la lectura que realizamos y sobretodo disfrutar de su presencia, tan valiosa para nosotros. Somos de un pequeño pueblo de la pcia. de Córdoba y contar con alguien tan especial y conocida por los alumnos es muy importante, ya que no es frecuente que nos sucedan estas cosas. Muchas gracias por leer esto y desde ya esperamos una bella respuesta. Saludos.
14/04/15 | 05:01: Lololo dice:
Mierda tu
Vínculos
www.lectivo.com.ar
www.escribirte.com.ar/blogs/editorialhylas
www.dunken.com.ar
www.campusdigital.com
http://www.redescritoresespa.com
EDITORIAL HYLAS
La Virutera La Virutera
Una noche de tango

Noche de tango en La Viruta, una de las milongas que abre sus puertas en la ciudad de Buenos Aire... Ampliar

Comprar$ 50.00

EDITORIAL HYLAS



Editorial

Hylas

De Eugenio J. López

Experiencia y compromiso en Ediciones de Autor
Tiradas a partir de 200 ejemplares
Encuadernación binder o cosidos con hilo
Asesoramiento, corrección de textos, presentación de la obra

Teléfono: 20568277
Celular: 153 006 – 9371
editorialhylas@yahoo.com.ar
www.editorialhylas.com.ar
www.escribirte.com.ar/blogs/editorialhylas




Escribí un comentarioEscribí tu comentario Enviá este artículoEnvialo a un amigo Votá este artículoVotá este texto CompartirCompartir Texto al 100% Aumentar texto

CAIDAS, DE OSVALDO SORIANO



CAIDAS, DE OSVALDO SORIANO
Caídas
Osvaldo Soriano

Mi padre tuvo tantas caídas que al final no recordaba la primera. Lo vi despeñarse con una motoneta camino de Plaza Huincul y años más tarde se dio vuelta con el Gordini, cerca de Cañuelas. Mi madre me contó que una vez, cuando yo era muy chico, se cayó sin mayores daños de un poste de teléfonos y como era bastante distraído solía tropezarse con los juguetes que yo dejaba tirados en el suelo.

Una tarde de diciembre de 1960 alguien vino a avisarme que lo había atropellado un auto. Llegué sin aliento en una bicicleta prestada y lo encontré estirado en la calle. Estaba un poco despeinado, con los ojos abiertos y la cara muy blanca. Sobre el asfalto había un poco de sangre manchada por las huellas de unos zapatos. La gente se apartó para dejarme pasar y un tipo me dijo ya estaba por venir la ambulancia. Alguien que le había puesto un pulóver bajo la nuca me alcanzó los anteojos que se habían roto con la caída.

Nadie hablaba y yo no sabía qué decir. Me arrodillé a su lado y le hablé al oído tratando de que la voz no me saliera muy asustada. Le pregunté si podía escucharme y alguna tontería más, pero no abrió la boca. Entonces fui pedir que me ayudaran a llevarlo al hospital pero me dijeron que no convenía moverlo porque debía estar muy estropeado. El paisano de sombrero negro que lo había atropellado estaba llorando dentro del coche y tampoco me hizo caso. Volví a sentarme en la vereda y le tomé una mano. Estaba fría y blanda como la panza de un pescado. No llevaba más que el anillo de casamiento y el Omega con la correa de cuero. Me pregunté qué haría allí, en la otra punta del pueblo, cruzando la calle como un chico atolondrado. En esos días había cumplido los cincuenta y recién ahora me doy cuenta de que corría contra el tiempo. No había hecho nada que le sirviera a él y la única vez que salió en los diarios fue después del accidente, entre un cuatrero detenido en General Roca y un incendio en la usina de Arroyito.

Con los primeros calores de aquel verano había tomado la decisión de abandonar Obras Sanitarias y montar un taller de tornería. Mi madre se oponía porque no creía en su suerte. Entonces me llamó a su escritorio para que le dijera con toda sinceridad si yo le veía futuro en los negocios. De verdad, visto como lo vi entonces, con el chaleco de lana gastado y el pantalón lustroso, no me animé a apostar por él. Me convidó un cigarrillo, dejó que le explicara un complicado asunto de polleras y ya pasada la medianoche, en voz muy baja, me explicó que estaba cansado de esperar, de correr de un desierto a otro mientras se le iban los años y se le arrugaban los cueros. Dijo no estar arrepentido de nada pero se le leía la culpa en los ojos. ¿Culpa de qué? Nunca lo sabré. Aquella noche intentó darme otro de sus consejos, pero no servía para eso. Palabras más o menos, me dijo: "Por mejor que uno se explique y justifique, nada cambia. Siempre se cometen los mismos errores. Una caída dibuja la próxima y por eso creemos en un Dios, en alguien que haya aprendido a no quemarse dos veces con la misma leche". Cosas así eran las que solía recitarme a la medianoche mientras limpiaba compases y tiralíneas frente al tablero de dibujo.

Le dije que no se calentara, que cualquiera hacía plata si eso era lo único que se proponía y que él estaba para otra cosa. Lo suyo era correr por ahí, andar a la deriva para no llegar a ninguna parte. A él y a mí nos daba lo mismo un lugar u otro siempre que tuviera una estación y algunas leguas por delante.

Ese día salimos a caminar por los andurriales, yo estornudando por el polen y él tosiendo su tabaco. Me hablaba de lo que haría cuando tuviera un taller con seis tornos y no sé cuántas máquinas para fabricar herramientas. De a ratos lo situaba en Córdoba y después lo ponía en Mendoza para abastecer también a los chilenos. Sin darnos cuenta llegamos al río y de pronto se jactó de haber sido muy buen nadador en su juventud, allá en Campana. Señaló la isla bajo el puente y me desafió a ganarle a contracorriente. Cambié de conversación porque el Limay es profundo y temí que se ahogara. Yo tenía menos de veinte años y me parecía imposible que mi padre pudiera ganarme en algo. Insistió y puse como excusa una contractura del fútbol o algo parecido. No me oyó o no quiso oírme y empezó a quitarse la ropa ahí mismo, abajo de la luna, hasta que sólo se quedó con unos ridículos calzoncillos celestes que le llegaban hasta las rodillas. Bravuconeaba, supongo. Tenía todo el pelo blanco pero ahora estaba de nuevo en el Delta junto a sus amigos y con toda la vida por delante. No sé qué pensé mientras lo miraba alejarse tirando brazadas. Creo que me daba pena verlo pelear contra su propia sombra. Me toreaba a mí pero la bronca, como el agua, venía de lejos y nos mojaba a los dos.

En un momento lo perdí de vista hasta que al rato me gritó desde la isla. Yo no quería seguirle el juego. Tampoco estaba seguro de animarme a atravesar el río. Le contesté que se dejara de joder, que volviera, y me senté a esperarlo. Calculé que no iba a tardar porque no podía estar mucho tiempo sin fumar. Pero también esa vez me equivoqué. Me pidió que escondiera su ropa y que me fuera a casa porque tenía ganas de dar un paseo por la isla. A dos pasos había un muelle con botes pero ninguno de los dos quería ridiculizarse. Llamé al barquero y le di la poca plata que tenía para que le alcanzara el paquete de cigarrillos e intentara traerlo de vuelta. Pero no volvió. Se quedó pitando en silencio en la otra orilla hasta que me cansé de su juego y me fui a dormir.

Creo que fue ese episodio el que lo alejó por un tiempo de mí y del taller de tornería. La tarde en que lo encontré tirado en la calle temí que se muriera con la impresión de que yo lo había abandonado. La ambulancia tardó siglos en llegar y lo llevó a un hospital donde me dijeron que tenía el cráneo roto. Mi madre se quedaba a su lado durante la mañana y a la tarde iba yo. Cuando pudo mover los labios me dijo que se había gastado el aguinaldo completo en la primera cuota del torno y no se animaba a decírselo a mi madre.

Era otro de sus juguetes tardíos pero todavía no estaba seguro de poder disfrutarlo. "¿Me voy a morir?", me preguntó cuando se dio cuenta de que tenía una bolsa de hielo sobre la cabeza. Le dije que no, aunque no era seguro, y le pregunté dónde estaba su famoso torno. "Llega de Buenos Aires en el tren de la semana que viene; es una hermosura, no te imaginas", me contestó muy serio. Una enfermera había puesto las cosas que llevaba sobre la mesa de luz. El pañuelo, el encendedor, la billetera vacía, unas monedas y el folleto del torno que era italiano y parecía una nave espacial. "¿Te duele?", dije y me senté cerca de la ventana a mirar a las chicas que atravesaban el jardín. "Sí, desde hace mucho", murmuró. "¿Qué me pasó ahora?" Le conté que lo había agarrado un auto y se había golpeado la cabeza contra el pavimento. Pareció sorprenderse, como si le dijera que se había caído de la calesita: "Y a tu madre, ¿qué le vamos a decir?". Se refería al aguinaldo y a todo lo que otra vez no podríamos comprar. Cerró los ojos y se durmió. O tal vez en su confusión de huesos rotos y sesos desbaratados pensaba en lo buena que hubiera sido su vida sin mi madre y sin mí. Me incliné para decirle al oído que no siempre se puede ganar, que a veces hay que saber quedarse de este lado de la orilla. Hizo una mueca de disgusto y entornó los párpados: "Eso es de cobardes; los ríos están para que uno los cruce". Como siempre, del infortunio sacaba alguna lección que lo disculpaba ante los demás.

Después de hablar con el médico tuve miedo de que aquella fuera su última metáfora. A mi madre le dije que la plata del aguinaldo se la habían robado en la calle mientras estaba caído y que de todos modos para nosotros no habría fiestas ese fin de año. Antes de Navidad lo trasladaron a casa, flaco y vendado como un faquir. Ocultaba el folleto del torno abajo de la almohada. No sé si mi madre se creyó el cuento del aguinaldo robado, pero en Nochebuena no tuvimos festejos ni palabras bonitas. Mi padre pasaba las horas inmóvil, con la mirada puesta en el techo. Un día me hizo una seña para que me inclinara a escucharlo: "Véndelo", susurró, "cuando llegue véndelo por lo que te den". Me pareció que contenía un lagrimón y le dije que no, que ahora estaba en medio de la corriente y tenía que nadar. Después de todo, eso era lo que había querido enseñarme. Hizo un gesto de alivio, me pasó un brazo alrededor del cuello, y dijo: "Está bien, pero no te olvides de mandarme un bote con los cigarrillos".

Osvaldo Soriano
Cuentos de los años felices (1993)

Calificación:  Malo Regular Bueno Muy bueno Excelente Excelente - 2 votos  - Ingresá tu voto

Comentarios de nuestros lectores - Escribí tu comentario
Últimas entradas del mes
26/09 | 09:18 DESMADRE - ¿Cuánto cuesta un error? -
18/09 | 02:03 EDITORIAL HYLAS - ANTOLOGIA: ANUDANDO PALABRAS -
07/09 | 13:23 SANTIAGO KOVADLOFF - DECLARADO PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA
04/09 | 12:47 PRESENTACION DE LA NOVELA - ADAGIO -
27/09 | 13:37 BUENOS AIRES AZUL
27/09 | 13:33 HOMENAJE A JULIO CORTAZAR
22/09 | 15:36 ANTOLOGIA BUENOS AIRES AZUL - EDITORIAL HYLAS -
20/09 | 13:17 CONCURSO EDITORIAL HYLAS
19/09 | 16:03 JULIO CORTAZAR
19/09 | 14:28 Juan Sasturain
18/09 | 13:57 EDITORIAL HYLAS
17/09 | 13:24 PRESENTACION ANTOLOGIA - EN VOZ BAJA - TALLER LITERARIO C.C. ROBERTO ARLT -
15/09 | 16:46 PAGINA 12 - CULTURA Y ESPECTACULOS -
15/09 | 14:14 NICOLAS OLIVARI
11/09 | 13:09 Deseo, de Graciela Errecart
11/09 | 13:05 JULIO CORTAZAR
11/09 | 13:02 PRESENTACION ANTOLOGIA - EN VOZ BAJA - TALLER LITERARIO C.C. ROBERTO ARLT -
11/09 | 13:00 CUENTOS CON PANZA 2008
10/09 | 12:45 Juan Miguel Schiappacasse
08/09 | 13:58 Roberto Weigel
08/09 | 10:54 PRESENTACION ANTOLOGIA - EN VOZ BAJA - TALLER LITERARIO C.C. ROBERTO ARLT -
08/09 | 10:49 Manuel Mujica Lainez
04/09 | 12:05 PRESENTACION ANTOLOGIA - EN VOZ BAJA - TALLER LITERARIO C.C. ROBERTO ARLT -
03/09 | 16:34 En voz baja
02/09 | 16:26 Correctora: Prof. Lidia Susana Panza
02/09 | 16:22 PREMIO PARA UNA NIÑA LECTORA
02/09 | 16:13 CAFE LITERARIO - CENTRO CULTURAL COLEGIALES - GCBA
02/09 | 10:59 Alejandra Pizarnik
01/09 | 13:42 CONCURSO EDITORIAL HYLAS
28/09 | 15:54 RIO NEGRO: MAS DE 26.000 LIBROS PARA LAS ESCUELAS SECUNDARIAS
28/09 | 15:51 ABELARDO CASTILLO
27/09 | 16:00 OSVALDO BAYER, NOE JITRIK Y JOSE LUIS MANGIERI EN LA LEGISLATURA
27/09 | 13:52 Taller Literario - Eugenio José López -
27/09 | 10:55 LA FOTO, de Daniel Serber
27/09 | 10:52 DULCES ROSAS EN UN LIBRO ENCANECIDO, de David Alhadeff
27/09 | 10:42 LISANDRO, de DORA BEATRIZ DINI
27/09 | 10:40 EL REFUGIO, de Hugo Risaro
27/09 | 10:38 JULIANA LA ENFERMERA, de RAMONA VERA
26/09 | 10:25 CARTAS, de LEONOR LUCIANI
26/09 | 10:24 SIN TITULO, de MARCELO SANGREGORIO
26/09 | 10:23 OBJETOS, de DELIA VAZQUEZ CORTES
26/09 | 10:22 LA HUELLA, de LUCAS NICOLAS PERNA GUTIERREZ
26/09 | 10:22 MELODIA DESENCADENADA, de NELIDA ZALA BACSKAY
26/09 | 10:20 EL REFUGIO, de FACUNDO PERNA GUTIERREZ
25/09 | 15:49 Salvadora Medina Onrubia. Cárcel del Buen Pastor, julio 5 de 1931
25/09 | 15:31 25 de septiembre de 1897 - Nace William Faulkner -
25/09 | 15:27 Fortunato Ramos: ''Destinen la atención a la educación''
24/09 | 12:01 LIBROS RECOMENDADOS POR LUCAS Y FACUNDO PERNA GUTIERREZ
20/09 | 08:30 ELLA
20/09 | 08:25 CONTORNO
19/09 | 08:29 SUEÑOS DE PAPEL - ANTOLOGIA DE LOS ALUMNOS DE LOS TALLERES LITERARIOS, DE LOS CENTROS CULTURALES BELGRANO R, LOLA MORA, ROBERTO ARLT, COLEGIALES Y LINO ENEA SPILIMBERGO - PROGRAMA CULTURAL EN BARRIOS, MINISTERIO DE CULTURA -GCBA -
18/09 | 11:31 La mano y la piedra, de Claudio Javier Virag y Luis Eduardo Martínez (*)
18/09 | 11:19 Con el corazón en llamas, de Graciela Pavlotsky
18/09 | 11:11 De generaciones, de Mario Rojman
18/09 | 09:10 Escrúpulo, de Oliverio Girondo
18/09 | 08:59 El origen de algunas palabras de nuestro léxico popular - ROBERTO ARLT -
13/09 | 12:06 Aquí están tus recuerdos, Olga Orozco
13/09 | 09:47 SABES COMO SIENTO A BUENOS AIRES
13/09 | 08:39 Las cosas claras, Roberto Jorge Santoro (fragmento)
12/09 | 13:43 AQUEL BESO (*), de Lidia Susana Panza
12/09 | 12:12 MARIA GRANATA
12/09 | 11:37 ESTA TERNURA - JULIO CORTAZAR -
12/09 | 11:31 JULIO CORTAZAR
12/09 | 11:24 ERNESTO CARDENAL
12/09 | 10:37 Desnuda, de Roque Dalton (fragmento)
12/09 | 10:09 Manuel Mujica Láinez
10/09 | 09:41 FRANCISCO UMBRAL - FRAGMENTO -
10/09 | 09:40 CUENTOS CON PANZA - LA VACA TALIA -
10/09 | 09:27 CUENTOS CON PANZA, de Lidia Susana Panza
10/09 | 09:27 CUENTOS CON PANZA
09/09 | 13:29 ¡ANALECTAS, te ganamos!
07/09 | 09:00 BIBLIOTECA NACIONAL
07/09 | 08:55 BIBLIOTECA JOSE MARMOL
06/09 | 16:16 EL EMPERADOR DE LA CHINA, DE MARCO DENEVI
06/09 | 15:49 JULIO CORTAZAR
06/09 | 15:47 Alejandra Pizarnik
06/09 | 15:46 Roberto Jorge Santoro
06/09 | 15:44 Eduardo Galeano
06/09 | 15:35 PROGRAMA LIBROS EN LAS ESCUELAS - PARA QUE TODOS PUEDAN LEER -
06/09 | 15:05 CAFE LITERARIO - TIEMPO DE PALABRAS - C.C. COLEGIALES -
06/09 | 15:04 TIEMPO DETENIDO, POR EUGENIO JOSE LOPEZ
06/09 | 14:24 QUIERO PARA MI GENTE, DE EUGENIO JOSE LOPEZ
05/09 | 15:01 MI VIDA, UNA POESIA - DE SUSANA PANZA -
05/09 | 15:00 MI VIDA, UNA POESIA - DE SUSANA PANZA -
05/09 | 14:58 SOLO AMOR, DE SUSANA PANZA
05/09 | 14:57 Una gata del arcoiris, SUSANA PANZA
05/09 | 14:56 QUIERO HABLARTE DE AMOR, DE SUSANA PANZA Y EUGENIO J. LOPEZ
05/09 | 14:55 BODAS DE PAPEL, DE SUSANA PANZA Y EUGENIO J. LOPEZ
05/09 | 14:54 Poeticuentos ESPECIAL PARA ESCUELAS DE CAPITAL Y GRAN BUENOS AIRES
05/09 | 14:48 Esta es Susana Panza, la Coloradita... ¿La conocés?
05/09 | 14:47 PUPE
05/09 | 14:46 MINU
05/09 | 14:43 TOMAS EL DUEÑO DEL SOL
05/09 | 14:41 CORRECTORA: Prof. Lidia Susana Panza
03/09 | 16:38 ¿Qué hace breve a un cuento breve?
03/09 | 16:37 Rubén Darío
03/09 | 16:37 VERSOS A SUSANA (fragmento)
03/09 | 16:36 Vicente Huidobro
03/09 | 16:36 César Vallejo
03/09 | 16:34 PABLO NERUDA


Radio La Quebrada Radio de Tango Indexarte Escribirte OccidentesEscuchanos
Noticias | Efemérides | Novedades | Ventas | Biografias | Textos | Audio | Recomendados | Entrevistas | Informes | Agenda | Concursos | Editoriales | Lugares | Actividades | Blogs | Foros | TiendaFundación | Letras de Tango I | Letras de Tango II | Contacto | Boletín
© 2006-2017- www.escribirte.com | Todos los derechos reservados   | Diseño Web | Canales RSSRSS