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Mi Perfil
natan julbori
martínez - argentina
Me llamo Natán Julbori y curiosamente nací en el garage de un departamento, cito en la calle San Lorenzo de la ciudad de Martínez, pcia de Buenos Aires.
Desde niño la literatura me marcó: yo, leyendo podía volar con mi fantasía, al mundo que el escritor había creado.
Pronto descubrí que uno puede a travéz de los libros aprender, pero también puede evadirse de los problemas que lo asedian en la vida real. Y a mí no me faltaban motivos, ya que a los 12 años detectaron que era diabético.
Cuando yo entraba en las oscuras historias de Stephen King, me sentía una persona sana y sin limitaciones. Me asomaba a un mundo donde podía observar los terrores de los personajes, sin involucrarme por queno eran los míos, por lo tanto sabía que cuando cerrara el libro la pesadilla había acabado.
Hable de esto con mi ayudante terapeútico, quién me inició en el hábito de escribir mis propias historias.
Entonces descubrí que en mis cuentos yo podía hacer todo lo que en la vida real me era imposible, o yo sentía que en aquel momento me era imposible.
Así comencé a escribir y hoy a los 42 años es mi pasión.
No sé si escribo bién o mal, sólo sé que me gusta jugar a ser quien no soy.
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Entrevista con el psicólogo
SANTÁ GELNÁ DEL OCAÍ
Diseño web

Últimos comentarios de este Blog

06/05/08 | 17:33: ignacio dice:
Doña Claudia: a ver si desempolva el teclado de su computadora ¿donde está? ¿La vendió? y se nos manda uno de esos cuentos suyos que nos suelen dejar al borde del desmayo. Dele, animese. La estamos esperando Doña Desconocida. Un beso muy grande.
03/05/08 | 23:35: Graciela (JAQUE MATE EN LA COMARCA) dice:
Natán, hola! Ando transitando esta blogosfera nuestra..."es lo que hay" en estos tiempos de incomunicación y eligiendo los nombres de los blogs que me parezcan atractivos. Así entro en ellos y descubro relatos como los tuyos. Digo entonces, muy bueno por lo tuyo; hay intensidad,tensión, espera que desespera, y un crescendo muy interesante. Muy buen trabajo Natán. Que sigas adelante con este del devenir de la palabra. Te invito a pasear por mi comarca !! Abrí mi blog hace unos quince días de modo que si querés "pasear" te recomiendo clickear en abril- Hasta pronto en nuestros respectivos "espacios de virtualidad...!" Graciela
17/03/08 | 17:08: luis ignacio hernandez dice:
Muy bueno. Esta historia (decirle cuento es quedarse corto) esta realmente muy buena. Mantiene el suspenso hasta el final y deja al desnudo el triste mundo que nos rodea en el cual se vence a la indiferencia a través de juegos sádicos. Te mando un beso.
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Felices los niños Felices los niños


La llamada edad dorada de la inocencia es, sino siempre, muy a menudo, una falacia, de allí... Ampliar

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SANTa GELNa DEL OCAi


En este blog encontrarás los cuentos que he publicado ultimamente en nuesra revista literaria a la que hemos llamado LOS DESCONOCIDOS.
Para comunicarse con nosotros tienen que hacerlo a diariogarage@yahoo.com.ar


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Entrevista con el psicólogo



Entrevista con el psicólogo

El muchacho fue conducido desde su celda por un uniformado, hasta una oscura y húmeda habitación funcionaba como consultorio psicológico, dentro del penal.
Allí lo esperaba, detrás de un destartalado escritorio, el licenciado a cargo de su caso.
Se sentó en la silla que le señaló el profesional.
Y sin hacer prólogo alguno comenzó a contar su historia, mientras su rostro se transformaba en una mueca de ira mezclada con una profunda tristeza.
- Todos, aún después de haberme condenado, quieren saber que fue lo que pasó la madrugada del 25/11/06, pero yo, antes de eso, necesito decirle que la pesadilla comenzó muchos años antes, tal vez antes de que yo naciera.
- ¿A qué se refiere cuando dice que la pesadilla comenzó tal vez antes de que usted naciera?- preguntó el profesional mientras garabateaba una hoja que tenía frente de sí, con un lápiz Faber.
- La familia de Nora siempre tuvo gran cantidad de propiedades y empresas en Río Cuarto. Sus padres poseyeron la sensibilidad necesaria como para acomodarse con el poder de turno, generando así inversiones de réditos millonarios. Fue por ello que mi madre creció en el seno de la familia con todos los privilegios que exigía su estirpe.
- ¿Qué me puede decir a cerca de la forma de vida que llevaba su madre de soltera?- preguntó el psicólogo mientras comenzó a anotar en la hoja garabateada, lo que le parecía importante del discurso del preso-
- La señorita Nora era bella, elegante, seductora, sugerente. Fascinaba con su sola presencia y los hombres a su paso quedaban encandilados, tanto por sus virtudes físicas como por su desparpajo. Su elegancia y sensualidad la había adquirido estudiando profesorado de danzas. Carrera que posteriormente debió abandonar por una lesión sufrida en una pierna, luego de un accidente mientras montaba a caballo. Todos querían tener sexo con ella y ella nunca se negaba por que creo, que pensaba que esa era la única forma, de tener a un hombre. –terminó de decir lanzando un suspiro-
- ¿Y qué me puede decir de su padre?- preguntó mientras seguía anotando-
- Marcelo estudiaba traumatología cuando conoció a Nora y este fue el primer y único hombre en su vida que la trató distinto. Fue más vivo que los otros: él vio detrás de los felinos ojos de mi madre al gran negocio y le hizo el novio. La sedujo al extremo de la dependencia, cosa que mi padre sabía y sabe hacer muy bien. Y digo esto por que yo he padecido esa dependencia en carne propia y creo que es en este punto donde empiezan a turbarse mis sentimientos con respecto de ella”- y miró muy fijo al profesional, al que le pareció descubrir los ojos de Nora en los de su hijo-
- ¿Porqué dice que sus sentimientos comienzan a turbarse con respecto de ella?- indagó resueltamente-
- Por que yo heredé de ella la dependencia que Nora sentía por mi padre y me ha hecho muy infeliz que él nunca demostrara cariño por mí. Y sentía mucha bronca hacia ella, que no había sabido enseñarme a ganar el cariño del hombre que, mal que me pese, me dio la vida.
- ¿Cómo continuó la historia?-preguntó el psicólogo mientras servía agua de la jarra a los dos vasos que descansaban sobre el escritorio-
- Se casaron después de que mi padre se recibió. Así unieron sus vidas: Él aportó un título de traumatólogo adquirido con promedios mediocres y un consultorio en el mejor barrio de Río Cuarto comprado por el padre de la novia (mi abuelo) y ella contribuyó con negocios propios y su opulenta herencia. No hacia falta más nada para ser felices. Tenían la mejor casa, los mejores autos, los mejores perfumes, las mejores ropas. Vacaciones en Punta del Este y un mes en USA todos los años. Tanto viajaban y tantos compromisos sociales tenían, que Marcelo por aquellos tiempos sólo trabajaba un día a la semana.
- ¿Usted quiere decir que su madre mantenía a su padre?- preguntó mientras tomó uno de los vasos para refrescarse la garganta-
- Siempre Nora mantuvo el status de vida de la casa, mientras mi padre disimulaba con su título y una delgadísima agenda laboral.
- ¿Qué ocurrió después?
- Después nací yo y entonces todo cambió o mejor dicho, nada cambió por que Marcelo nunca quiso a Nora, sólo que ahora se lo hacia notar: dejó de prestarle atención, llegaba tarde o dormía fuera de casa, se paseaba con toda mujer que se le cruzase al paso y mi madre no lo podía soportar. Yo no lo podía soportar. Tanto para mí como para Nora, Marcelo era el sol. Un sol que rara vez salía. – y una lágrima pequeña, casi imperceptible, rodó por su rostro-
- ¿Cuál es el recuerdo que tiene de su padre en los primeros años de su infancia?
- Lo recuerdo frío, distante. Nunca me besaba ni besaba a Norita, pobre Norita, pobre de mí. No recibíamos una caricia de su parte nunca y no tengo recuerdos gratos compartidos.
- Está claro que en algún momento su padre, dejó de evitar a su madre ya que usted tiene una hermana menor. ¿Recuerda algún acercamiento entre ellos por aquellos días?- preguntó mientras seguía anotando-
- De alguna forma mi madre se las ingenió para que la embarazase nuevamente. Creo que él volvió por un tiempo a comportarse como un marido enamorado, cuando Nora le firmó un cheque de siete dígitos para que Marcelo cumpliese su sueño más preciado: un Yate en el amarradero de Punta.
- ¿Usted quiere decir que Marcelo utilizó el amor de Nora para conseguir su capricho?
- Marcelo nunca dio puntada sin hilo y siempre hacía su capricho con el dinero de Nora. ¿Tiene un cigarrillo?- preguntó Facundo
- Sí- dijo el terapeuta mientras le extendía un atado de Marlboro 10- ¿Qué paso después?
- Entonces nació mi hermana Valentina. Pero la llegada de una nueva integrante de la familia no disminuyó las distancias que se habían generado entre papá y mamá. Muy por el contrario, el vacío que Marcelo le hizo a Nora y a nosotros, sus propios hijos, perdura hasta hoy. Así, sin pena ni gloria fueron pasando los años y mi hermana y yo fuimos creciendo. Nos mandaron a colegios caros, doble escolaridad, triple idioma. Yo quería que mi padre me enseñase a jugar ajedrez, pero él nunca tenía tiempo. En cambio me llevó una semana a navegar y yo fui encantado (aunque nunca me gustaron los barcos por no saber nadar) ya que de esa manera por primera vez iba a poder compartir, con Marcelo, un paseo a solas. Me equivoqué ya que mi padre viajó con su secretaria con la cuál se mantuvo encerrado en el camarote la mayor parte de la travesía. Y para coronarla una de las pocas veces que me dirigió su atención fue para empujarme por la borda con el pretexto de que aprendiera a nadar. Yo, desesperado pataleaba y tragaba agua mientras me hundía. Él y su acompañante se limitaron a mirarme y cuando tuvo la certeza de que yo me ahogaría si no me sacaban del agua gritó: - ¡Sos un puto maricón! ¡Nunca vas a aprender a nadar!- y se tiró a socorrerme. Yo tenía diez años. Nunca aprendí a nadar y nunca me lo voy a olvidar aquella terrible escena.- el muchacho encendió el cigarrillo y le dio una larga pitada-
- ¿A su hermana Valentina la ignoraba de la misma forma que lo hacía con usted y con su madre?
- Mi hermanita también la pasó bastante mal, aunque ella es mujer, y las mujeres (todas aquellas que no sean Nora) para Marcelo junto con el dinero eran y son su debilidad. Por eso Valentina tuvo con él un poquito más de suerte: a ella desde muy chiquita le nació la misma pasión que ardía en mi padre: el golf. Él le enseñó a jugar y la convirtió en una de las mejores de su categoría.
- ¿Su madre no hizo nada para modificar la actitud de su padre?- preguntó el profesional mientras tomaba nuevamente el lápiz para seguir anotando-
- Nora hizo todo lo que una mujer puede hacer para atraer a su marido. Fue en vano. Estaba claro, a mi padre lo único que le interesaba de ella era su dinero. Entonces mamá se cansó y empezaron las cirugías, que tapaban las marcas que los años iban dejando en el cuerpo, pero no las del alma. Y cuando estuvo hecha una reina volvió a ser la señorita desvergonzada, que había sido antes de conocer a mi padre. Sus amantes comenzaron a multiplicarse de una forma increíble. Una romería de amores comenzaron a darse cita por su cama: secretarios, socios, abogados, jueces, hombres de gobierno, creo que algún que otro sacerdote y una señora de la sociedad de beneficencia. – lo último lo dijo muy bajito como si lo abochornase -
- Y usted ¿qué hizo con aquel sentimiento de obsesión que mencionó con respecto de su padre?
- Yo también dejé por este tiempo (cumplía 15 años) de estar obsesionado por llamarle la atención a mi padre. Él no me amaba y nunca tendría un acto de amor para con migo. Su amigo Héctor si lo tuvo. Héctor trabajaba con papá y con 25 años más que yo fue mi primer hombre, el viejo cariñoso que no tuve y mi amigo. –dijo estrellando el pucho que recién había comenzado a fumar, sobre el fondo del cenicero
- ¿Y su hermana?
- Mi hermana parecía ajena a todo lo que pasaba en casa, pero sabía como sabemos todos que la decadencia en la que vivíamos un buen día podría matarnos. Comenzó a obsesionarse con su peso. Inició un tratamiento con pastillas para adelgazar, cuando apenas llegaba a pesar 45kg. Necesitaba sentirse tan deseada como su madre
- ¿Usted piensa que Nora era muy deseada?
- Deseada no es la palabra- dijo Facundo y se quedó callado por un momento mirando un pequeño ventilúz, que se abría en lo alto de la pared desnuda, luego continuó- Si hablaríamos de una mujer que no era mi madre yo diría que era una mujer fácil. Pero no era fácil gratuitamente. Era así por que necesitaba llenar el vacío que llevaba dentro suyo. Todos la querían, aún yo la quiero después de todo. Era servicial y siempre estaba dispuesta a ayudar. Pero cuando le agarraba el bajón de la soledad, se prendía de cualquier cosa. En nuestra ausencia realizaba fiestas swingers. Traía a sus amigas y amantes. Para no aburrirse de ver y tocar los mismos cuerpos, pagaba putas y stripers. No faltaban nunca ni el champán importado ni la cocaína. Pero Nora no tomaba alcohol ni drogas. Ella sólo tenía esas sustancias en la casa para convidar a sus invitados. Mi madre siempre se caracterizó por ser una gran anfitriona.
- Hábleme de Héctor.
- Mi romance con el amigo de mi padre duró un año. Hasta que Marcelo nos descubrió. Entonces echó a Héctor del consultorio y lo amenazó con denunciarlo ante la justicia por abuso y perversión de menores, si seguíamos con nuestra relación. Héctor se mudó a Buenos Aires donde vive hasta ahora. Yo me quedé terriblemente solo. Nunca voy a perdonarle esto a mi padre. Marcelo es como el perro del hortelano no come y no deja comer… - el muchacho tomó el vaso y se mojó los labios-
A Norita sí la dejaba comer. Si ella se enojaba podía pedir el divorcio, cosa que mi padre trataba de evitar a toda costa debido a que los negocios que mi madre poseía antes de casarse, no eran bienes gananciales y los que fueron adquiridos después, estaban puestos en manos de testaferros, para evitar pagar tantos impuestos. Por lo tanto si Marcelo se llegaba a divorciar de Nora, con el único ingreso que se iba a quedar era con su sueldo de traumatólogo, el que no le permitiría continuar con la opulenta vida que llevaba. Tengo conocimiento formal de que Nora le había pedido el divorcio en el mes de Octubre pasado y él se lo negó.
- Usted dijo que su madre sentía obsesión por su padre, pero en el ámbito comercial ella era totalmente independiente de él.
- Nora nunca le permitió a Marcelo participar de sus negocios.
- ¿No cree que tal vez era esa la única forma que ella tenía para ejercer poder sobre él?- preguntó mientras buscaba otra hoja en blanco para seguir escribiendo-
- Creo que sí. Ella Nunca le permitió inmiscuirse en sus asuntos. Recuerdo que en cierta ocasión, Marcelo trató de convencerla para que cambiara de testaferro. Él quería que sus bienes pasaran a manos de Guillermo Albarracin. Nora se negó. No sé por que lo hizo. Tal vez no le tenía confianza. Pero si no le tenía confianza no entiendo como ese tipo, terminó encabezando la lista de amantes de mi madre al momento de su muerte.
- ¿Qué opinaba su madre de su elección sexual?
- Nora nunca se opuso a mi homosexualidad. Al contrario, ella fue quien me compró el departamento de Córdoba, cuando supo que yo había formado pareja con Andy Peralta, mi compañero de estudios en la carrera de leyes.
- Y su padre ¿qué opina?
- Mi padre se enfureció al enterarse y le gritó delante de mí: - Para una puta con plata, no hay nada mejor que hacerle el capricho a su hijo el putito.- Nunca más le volví a dirigir la palabra a Marcelo. – dijo dando un golpe con la mano abierta sobre el escritorio-
- ¿Cómo es Andy?
- Andy toma cocaína. Es egoísta soberbio y manipulador. Lo amo. Dependo de él como antes lo hacía de mi padre. Yo lo necesito con vehemencia para sobrevivir, mientras que él para sobrevivir sólo necesita cocaína. Lo extraño tanto. – dijo mientras las lágrimas se le arremolinaban en la garganta-
- ¿Cómo era la relación entre Nora y Andy?
- Nora y Andy tenían una relación muy familiar, lo que a mí me parecía lo más natural del mundo ya que ella era su suegra y por otro lado la que le regalaba la mejor cocaína que él podía consumir.
- Facundo, ya te han condenado y estas cumpliendo tu pena. Yo creo que si llegamos hasta acá, te haría muy bien confiar en mi secreto profesional y contarme que fue lo que te llevó a asesinar a tu madre. – dijo con formal tranquilidad el terapeuta-
- Andy y yo caímos en una trampa.- dijo el chico bajando la vista- Nunca me lo voy a poder perdonar. Todo empezó cuando mi padre dijo que se iría aquel fin de semana a jugar golf a Punta del Este con Guillermo Albarracin (que casualmente era uno de los amantes de mi madre). Mi hermana no estaba en la casa de La Villa Golf el fin de semana en que asesinaron a mi madre. Ella se encontraba en Nueva York haciendo un intercambio cultural. Unos días antes del hecho comencé a recibir en mi celular unos extraños mensajes de texto que provenían de un número desconocido. Decían algo así como: - ¿Sabés cómo le paga Andy a Norita la merca?- -¿No tenés miedo que tu puta madre se esté cogiendo a tu novio?- - la vergüenza y la bronca se le dieron cita en el rostro-
- ¿Le hiciste algún comentario a Andy sobre los mensajes?- preguntó bajando la vista hacia lo que estaba escribiendo-
- No. No quería molestarlo con celos infundados de marica.
- ¿Iban seguido a Río Cuarto?
- Algunos fines de semana, cuando sabíamos que Marcelo no estaba íbamos a Río Cuarto a visitar a mamá. Andy aprovechaba aquellos encuentros para proveerse de estupefacientes. Nunca participamos de sus fiestas sexuales.- dijo secamente-
- Contame que hiciste aquella noche cuando saliste de la cena de Rotarios.
- Nosotros no pensábamos ir a Río Cuarto aquel fin de semana ya que teníamos que estudiar derecho penal. Esa noche estuvimos en una cena de Rotarios hasta aproximadamente la 1.15 AM. Cuando llegamos al departamento sonó el celular de Andy. Era un mensaje de texto. Dijo que tenía que salir. Le pedí que volviese pronto. Dijo que volvería en media hora. Salió. Yo sabía que era lo que él salió a buscar. Era obvio necesitaba cocaína. Lo que nunca me imaginé era dónde iba a buscarla a esa hora. Yo recibí otro mensaje de texto de proveniencia desconocida que decía lo siguiente: - Subite al auto y andá a ver como tu novio se coge a tu vieja-Apagué el celular y con odio lo estampé contra el piso. No volví a abrirlo hasta pasadas las 19hs. De aquel día.
Había pasado una hora desde que Andy se fue. Esperé 10 minutos más con el corazón acelerado y como Andy no venía bajé, me subí al auto y tomé la ruta a Río Cuarto. – contó agitándose-
- ¿Qué pensaba en el camino?
- Tenía la seguridad de que todo era una broma de mal gusto. Pero mi seguridad duró poco… -dijo poniéndose las manos sobre el rostro que miraba al piso-
Cuando llegué al puesto de vigilancia de La Villa Golf, eran aproximadamente las 4.00 AM. El guardia, Lucindo Gómez, me saludó con una sonrisa socarrona. En la puerta de casa estaba estacionado el auto de Andy. No se escuchaban voces ni había luces encendidas. – su narración se iba acelerando como si quisiera pasar rápido los detalles para no sufrir tanto- Subí derecho al cuarto de mi hermana, ya que Nora dormía allí por que la habitación de mis padres estaba en obras. Abrí la puerta del cuarto y allí estaban en pleno acto. Andy ni siquiera se había quitado los pantalones.- volvió a golpear la mesa, esta vez tan fuerte que la madera gastada del escritorio se partió-
- Continúe- dijo el terapeuta sin darle importancia al agujero que había dejado la mano de Facundo sobre el destartalado escritorio-
- Él atinó a sacar su miembro de la vagina de mi madre, arrancarse el forro que usaba y meterlo en su bolsillo. Se alzó los pantalones. Norita se quedo inmóvil, apoyando su desnudez en manos y rodillas sobre el amplio somier. Enfurecido, le tiré a Nora su bata de seda que estaba tirada en el piso para que se cubriera.- el profesional podía ver como la voz del chico se agitaba más entre una respiración y otra- Y mientras tanto Andy, sin decir nada, bajó corriendo a medio vestir. Sentí el golpe seco de la puerta que da al exterior de la vivienda y luego escuché el arranque de su auto. Nora estaba pálida. Intentó tomar la bata que yo le había arrojado sobre la cama y en ese momento la agarré de los hombros y la sacudí tan fuerte que le hice sonar los dientes. Repetí aquel frenético movimiento varias veces como si me hubiesen agarrado convulsiones. Sentí tanto odio y tanta furia que quería matarla. – Facundo ahora lloraba como un niño- Ensuciaba mi amor y lo hacía por gusto, por hacerme sentir a mí, el vacío y la soledad que sentía ella. Entonces atinó a alzar sus manos sobre mi cuello, y lo apretó como para que yo la soltara. Al hacerlo me apretó tan firmemente que consiguió rasgarme la piel con sus uñas. La solté de un empujón que la hizo caer boca arriba acostada en la cama. Le grité que se tapara. Ella se puso la bata, pero el cinturón de la misma había quedado sobre las sábanas. Acto seguido grité la única palabra que pudo hacerse lugar desde mi alma envenenada: ¡¡¡PUTA!!!!!!!!!! Y sin decir nada más bajé las escaleras, salí de la casa, encendí mi auto y tomé la carretera rumbo a Córdoba. Eran las 4.20 AM. Juro que cuando salí de casa Nora estaba viva, sólo en mi humillado corazón la había matado. – el acusado seguía llorando por la humillación y la bronca que a su corazón gobernaban-
- ¿Entonces usted no la mató?
- No. –dijo con seguridad y se sonó la nariz con un pañuelo de papel que sacó de un bolsillo-
- ¿Y porqué no se defendió?-interpeló-
- Por que decirle a la opinión pública lo que le acabo de contar a usted, es terriblemente humillante. Y además por que nosotros, ya habíamos caído en la trampa.-dijo el muchacho mordiéndose el labio inferior-
- Es la segunda vez que usted dice que ha caído en una trampa. ¿Me puede explicar a qué se refiere?- preguntó mientras le sacaba punta a su lápiz-
- Dos minutos después de haber iniciado el viaje de regreso a mi departamento me cruce con un Peugueot 206 blanco. Lo recuerdo por que era muy parecido al auto que alquilaba mi padre cuando quería pasar desapercibido. Pero puedo asegurar, a pesar del estado de shock en el que me encontraba, que no era Marcelo quien lo manejaba. Yo llegué hecho una furia al departamento. Andy me estaba esperando. Me pidió perdón de mil maneras. Dijo que se acostaba con mi madre sólo para conseguir cocaína. Que necesitaba internarse en un centro de rehabilitación, ya que si era capaz de semejante aberración, era capaz de matar por su adicción. Él no la mató, no tuvo tiempo de volver. Y cuando Andy se tranquilizó luego de que lo perdonara, se quedó dormido. Yo entonces revisé su celular para ver que decía aquel mensaje que él había recibido antes de salir de Córdoba. Decía: - Ya podés venir. Pero el mensaje no provenía del celular de mi madre si no del mismo número desconocido del cuál yo había recibido los mensajes anónimos que me hicieron sospechar.
- ¿Qué hizo entonces?
- Lo desperté a Andy y le pregunté de quien era el celular por el que mi madre le mandaba mensajes. Me dijo que mi madre con sus amantes tenía un servicio de mensajería especial: Si Nora quería comunicarle algo a alguno de sus amantes, llamaba por el interno del barrio al vigilador Lucindo Gómez, que es el poseedor del teléfono. Mi madre le daba las instrucciones y él mandaba los mensajes de la forma más discreta, para no comprometer a nadie.- terminó de decir un poco más tranquilo-
- Entonces ¿Usted piensa que Lucindo Gómez asesinó a su madre y le mandó a usted los anónimos para tenderle una trampa?
- Lucindo Gómez es un pobre campesino ignorante, como para pergeñar una emboscada de esta magnitud. Se dio cuenta lo que había hecho cuando ya era muy tarde y si hablaba se convertía en cómplice. Además no tenía motivos. Mi madre le pagaba muy bien a todos sus colaboradores.
- ¿Y porqué cree entonces que los anónimos salieron de su celular?
- Por que ellos, le pagaron más. Le hicieron mandar los mensajes con la excusa de abrirme los ojos a mí. –dijo golpeándose el pecho-
- Si usted no fue, ¿qué pruebas encontraron para condenarlo?
- No encontraron mi semen ya que yo nunca tuve relaciones con mi madre. Tampoco encontraron el semen de Andy ya que siempre, y por más drogado que estuviera usaba forro. No encontraron otros rastros de él, por que aquel encuentro sexual fue tan apurado que cuando yo los encontré Andy aún tenía los pantalones y la ropa interior por las rodillas.
Nora evidentemente antes de morir tuvo relaciones, por lo que dicen que es un crimen sexual y me acusan de abuso y asesinato por que en las uñas de Nora encontraron rastros de mi piel cuando me tomó por el cuello. Fui un pelotudo. –dijo y se golpeó con la palma de la mano la frente-
- ¿Y los mensajes que salieron del celular de Albarracin aquella madrugada al celular de su madre?
- Eso fue sólo para acreditar la coartada.
- Y ¿Quiénes son ellos, los asesinos, los que le pagaron a Lucindo Gómez para enviar los anónimos?
- Uno de ellos conocía muy bien como funcionaba el servicio de mensajería de mi madre. Ellos se fueron a otro país ese fin de semana, para tener la coartada perfecta. Ellos contrataron a una killer, con el que yo me crucé en la ruta cuando volvía a Córdoba. El tipo que manejaba el Peugeot 206 mató a mi madre. La encontró desprevenida, destrozada e indefensa. – Facundo respiró hondo y concluyó su relato- Pero ellos, los actores intelectuales del crimen fueron Marcelo y Guillermo que se querían sacar a Nora de encima para poder manejar su fortuna. Marcelo lamentablemente me conoce bien, sabe que soy obsesivo y celoso. Y sabía cuando ideó el plan, que tanto Andy por su adicción, como yo por mis celos obsesivos caeríamos en la trampa. Mi humillación no me permite decir la verdad, que es más dolorosa que esta condena.- el preso se puso de pié y se dirigió a la puerta donde lo esperaba el celador, para devolverlo a su reclusión.








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