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Mi Perfil
natan julbori
martínez - argentina
Me llamo Natán Julbori y curiosamente nací en el garage de un departamento, cito en la calle San Lorenzo de la ciudad de Martínez, pcia de Buenos Aires.
Desde niño la literatura me marcó: yo, leyendo podía volar con mi fantasía, al mundo que el escritor había creado.
Pronto descubrí que uno puede a travéz de los libros aprender, pero también puede evadirse de los problemas que lo asedian en la vida real. Y a mí no me faltaban motivos, ya que a los 12 años detectaron que era diabético.
Cuando yo entraba en las oscuras historias de Stephen King, me sentía una persona sana y sin limitaciones. Me asomaba a un mundo donde podía observar los terrores de los personajes, sin involucrarme por queno eran los míos, por lo tanto sabía que cuando cerrara el libro la pesadilla había acabado.
Hable de esto con mi ayudante terapeútico, quién me inició en el hábito de escribir mis propias historias.
Entonces descubrí que en mis cuentos yo podía hacer todo lo que en la vida real me era imposible, o yo sentía que en aquel momento me era imposible.
Así comencé a escribir y hoy a los 42 años es mi pasión.
No sé si escribo bién o mal, sólo sé que me gusta jugar a ser quien no soy.
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Entrevista con el psicólogo
SANTÁ GELNÁ DEL OCAÍ
Entrá a Radio La Quebrada

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06/05/08 | 17:33: ignacio dice:
Doña Claudia: a ver si desempolva el teclado de su computadora ¿donde está? ¿La vendió? y se nos manda uno de esos cuentos suyos que nos suelen dejar al borde del desmayo. Dele, animese. La estamos esperando Doña Desconocida. Un beso muy grande.
03/05/08 | 23:35: Graciela (JAQUE MATE EN LA COMARCA) dice:
Natán, hola! Ando transitando esta blogosfera nuestra..."es lo que hay" en estos tiempos de incomunicación y eligiendo los nombres de los blogs que me parezcan atractivos. Así entro en ellos y descubro relatos como los tuyos. Digo entonces, muy bueno por lo tuyo; hay intensidad,tensión, espera que desespera, y un crescendo muy interesante. Muy buen trabajo Natán. Que sigas adelante con este del devenir de la palabra. Te invito a pasear por mi comarca !! Abrí mi blog hace unos quince días de modo que si querés "pasear" te recomiendo clickear en abril- Hasta pronto en nuestros respectivos "espacios de virtualidad...!" Graciela
17/03/08 | 17:08: luis ignacio hernandez dice:
Muy bueno. Esta historia (decirle cuento es quedarse corto) esta realmente muy buena. Mantiene el suspenso hasta el final y deja al desnudo el triste mundo que nos rodea en el cual se vence a la indiferencia a través de juegos sádicos. Te mando un beso.
Vínculos
El destierro de la reina El destierro de la reina


Encerrados para siempre en sus propios límites, duros como el paisaje originario de Almer&... Ampliar

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SANTa GELNa DEL OCAi


En este blog encontrarás los cuentos que he publicado ultimamente en nuesra revista literaria a la que hemos llamado LOS DESCONOCIDOS.
Para comunicarse con nosotros tienen que hacerlo a diariogarage@yahoo.com.ar


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Tiempo límite 24 horas





A Richard Bachman,
que supo anticipar el futuro.

Tiempo límite 24hs.
Cuento con apenas 24hs. para descifrar la fórmula química de las cinco pastillas.
Antes de comenzar, voy a ingerir la primera en este preciso momento. Para que logre su objetivo y cure mi VIH tengo ser sumamente cuidadosa e ir tomándolas cada seis horas. Ni un minuto más ni un minuto menos. Y mientras lo hago, debo trabajar para conseguir la fórmula antes de tomar la última, para no quedarme sin muestra. Si no lo logro, todo mi esfuerzo habrá sido en vano, La Ciudad de los Enfermos jamás tendrá una nueva oportunidad y yo perderé la vida.
Mastico sin cesar raíces de cardo, las cuales hasta ahora me han mantenido los CD4 en un promedio de 75, a pesar de la tormenta de enfermedades a las que me han sometido, los sádicos que manejan el Unicadena y el Dr. Lacor.
Tengo una fiebre que vuelo, lo que me produce además taquicardia. Pero a pesar de todo me siento feliz por encontrarme de nuevo en el laboratorio, mi amado lugar de trabajo.
Todos piensan que ya tomé las pastillas que curan inmediatamente.
Ahora me consideran persona, me devolvieron mi departamento y mi trabajo en La Ciudad Sana.
Ellos creen que por que salvaron mi vida, me debo someter a sus cánones.
Pero yo, a lo único que me debo someter es a la ciencia y a mi conciencia, aunque al Dr. Lacor le pese.

Tiempo límite 23hs.
Por suerte no apareció ningún guardia, en los accesos al laboratorio con el contador automático de CD4, eso hubiera delatado que aún no tomé la medicación para así, poder estudiarla.
La fiebre sigue. La taquicardia también.
Voy a poner una de las pastillas en un frasco de pruebas, con el preparado químico que debe trabajar unas 8 horas, para conseguir descifrar las drogas básicas que componen el medicamento. Mientras tanto al recipiente de pruebas hay que colocarlo en el microscopio de la computadora central. Entre los datos que yo pueda aportar, observando como se van desuniendo las sustancias que forman el medicamento y los datos que captará el procesador general, mi investigación llegará a buen puerto.

Tiempo límite 22hs.
Miro el monitor de la computadora y pienso: no puedo permitirme ni el más mínimo error.
…El día que me presenté al casting fue el peor de mi vida: me levanté muy temprano. La mujer y el chiquito que durmieron esa noche, en la misma cueva en la que yo me refugié de las alimañas, estaban tísicos. Sus estertores me martirizaron despertándome cada vez que conseguía entre dormirme. Agotada de sentir sus estremecimientos y en plena conciencia de que ya nada podía hacer para ayudarlos, antes que amaneciera, abandoné la mísera posada y caminé un kilómetro hasta el Centro Social, dónde se realizaría la selección.
El lugar no era más que un montón de chapas herrumbradas, donde los voluntarios (gente sana que colabora) reparten una ración diaria a todos los enfermos: medio litro de agua limpia, una pastilla de vitaminas (hace 5 años que es todo mi alimento) y una pastilla de AZT.
Solicité mi ración y me puse al final de la cola interminable de infectados, que esperaban ser selectos por la gente de Unicadena.
Los Selectores de Larvas (así se hacían llamar) llegaron vestidos con sus trajes aislantes. Nos pusieron en una de las muñecas los contadores automáticos de CD4, para analizar el nivel inmunológico de cada posible competidor.
La condición principal para participar era que ninguno de los cuatro competidores, podía tener menos de 130 CD4 al momento de comenzar el juego, (por la sencilla razón de que morirían tan pronto, que el programa terminaría demasiado rápido y probablemente, sin un ganador). La mayoría no los tiene. Yo me mantenía en ese promedio gracias a que cuando me desempeñaba como asistente del mismo Lacor, había descubierto que las raíces de cardo aumentaban las defensas.
Mi recuento de CD4 dio 148. Fue por eso que me eligieron.
Tenía muy claro para qué debía volver y esa era mi única oportunidad.
En el laboratorio de Lacor yo había descubierto una fórmula muy barata, que con un poco más de estudio y pulimento podía llegar a negativizar a todos los VIH de La Ciudad Enferma. Se lo comenté a mi jefe, y le dije que no dormiría tranquila hasta conseguir la medicación que nos haría a todos los seres humanos iguales.
Mi error fue ser idealista, teniendo como jefe a Lacor, un comerciante.
Él leyó mis estudios y me dijo que estaba cerca, pero que nunca el presidente de Unicadena (que es la única fuente de trabajo en La Ciudad Sana y todos los asalariados decentes dependemos de ella), permitiría que una medicina tan barata se hiciese, gracias a su auspicio y se repartiera de forma gratuita, entre los habitantes de La Ciudad Enferma. Dijo también que conseguir la cura, era poner en igualdad de condiciones a todos los humanos y que no había ni trabajo ni alimentos suficientes. Si todos volvíamos a tener los mismos derechos, ellos (los enfermos curados) exigirían como cualquier ciudadano común que la Unicadena les proporcione casa, comida, educación y salud, a cambio de un trabajo, en cualquiera de los canales de la empresa. Y me terminó diciendo: esto se convertiría en una especie de administración comunista, similar a los del siglo pasado, en donde el estado (Unicadena) debe proveer a los ciudadanos de sus necesidades, sin hacer distinciones entre ellos. Ese sistema arcaico no funcionó en ningún país del antiguo mundo y terminaron todos en la miseria, generando guerras entre personas de una misma comunidad.
Entonces, cuando terminó con su clase de historia, me obligó a entregarle mi fórmula, sin yo sospechar jamás que la depurarían y la usarían para llevar a cabo este Reality de Infecciosos.
El cuál, entre todos los realitys (es el único tipo de programas que pasan en los canales de Unicadena) es el más morboso. Por lo tanto es un éxito contundente ya que su raiting es lejos el que más mide.
Yo nunca olvidé la fórmula y trabajaba en ella por las noches, a escondidas de mi jefe…

Tiempo límite 21hs.
Por el microscopio puedo observar unos vapores que salen desde el frasco de pruebas y el procesador central está comenzando a tirar fórmulas básicas, que son exactamente las mismas que yo inventé. Salen unas detrás de otras. Letras y números entre símbolos químicos y matemáticos se escriben solos vomitados por el discernimiento cibernético.
…Han pasado cinco años desde el accidente. Accidente lo llamo el Dr. Lacor.
Yo nací en el año 2025 dentro de La Ciudad Sana. Fui vacunada (como todos los hijos de padres sanos) al nacer contra el VIH. Por lo tanto no podía ser infectada por el virus a menos que me lo inyectasen directamente en vena (la vacuna cubre el contagio por relaciones sexuales, la transmisión de madre a hijo y los accidentes por cortes o pinchazos con elementos infectados). Las transfusiones de sangre se hacen sólo con plasma sintético, con el cual todos estamos a salvo.
Nunca me interesó la Unicadena.
Lo que ellos muestran es para entretener al vulgo y de esa manera, con el fanatismo que generan, embrutecen a la masa.
Un pueblo ignorante es fácil de manejar y eso es lo que hacen.
Pero yo por ser sana tenía que estudiar primero y luego trabajar para ellos.
Pero dentro de mi alma había una llama encendida que me quemaba el pecho: yo tenía que estudiar para la ciencia y trabajar para que la gente se cure.
Y así lo hice…

Tiempo límite 20hs.
Pienso en los millones de enfermos que habitan en la miseria y sé que me debo a ellos. Por eso vuelvo a poner mi vida en riesgo.
…Una de esas noches en las que yo me quedaba fuera de las horas de trabajo pasó lo que tenía que pasar: irrumpieron en mi laboratorio dos hombres que portaban armas atómicas, los cuales se identificaron como miembros del grupo terrorista Libertad para los Infectados.
Yo intenté decirles que estaba trabajando en secreto para conseguir la igualdad entre todos los humanos. A lo que ellos respondieron que ya lo sabían. Pero por ahora eso iba a ser imposible. Me explicaron que un miembro muy poderoso de Unicadena, los había contratado (a cambio de una buena cantidad de alimentos frescos) para convencerme de dejar mi proyecto. Obviamente me negué. Entonces me dijeron: no nos va a quedar otra opción que sacarte del medio. Y lo hicieron…

Tiempo límite 19hs.
La computadora central sigue trabajando en las fórmulas químicas y descubro un elemento que yo no había tenido en cuenta en mi formula primitiva: la toxina del Palembus Dermestoides (alguna vez había leído en libros del siglo pasado, sobre las propiedades de aumento inmunológico que tenía el ingerir gorgojos vivos).
…Aquellos hombres, a los que su necesidad los había convertido en fieras salvajes, se arrancaron los overoles que traían puestos, sin dejar por ello de amenazarme con sus armas.
Yo solo recuerdo que me quedé inmóvil, mientras todos mis miembros temblaban por el terror que me causó ver sus cuerpos desnudos. Lucían desgarradamente delgados y febriles. El primero que me manoseó tenía las extremidades superiores lívidas y deformadas como garras. Sus ojos que algún día habían sido verdes, no eran más que dos cuencos vidriosos rodeados de oscuridad enferma. De su boca, sembrada de herpes, colgaba una lengua hinchada con la que esparció por mi boca y cuello una baba pesada y pegajosa. El resto de su ser era una masa inflamada de manchas violáceas, que se refregaban contra mi delantal de trabajo, rasgándolo hasta destruirlo. En aquel momento vomité y perdí el conocimiento…

Tiempo límite 18hs.
Tengo que tomar ya la segunda dosis de la pastilla y lo hago en este preciso momento.
… Cuando volví en mí me encontraba atada: brazos y pernas en cruz sobre un camastro que utilizábamos para descansar, cuando trabajábamos de noche.
El vómito se me había secado en el pecho y el vientre. El otro de los hombres, mientras tanto, discurría su lengua por el medio de mi cuerpo, de manera descendente desde la garganta hasta el ombligo. Allí se entretuvo un buen rato, restregándose contra mí, haciendo estallar las ampollas de pus que dominaban la superficie de lo que alguna vez había sido su piel. Luego me tomo de las pantorrillas haciendo fuerza con todo su cuerpo para que su lengua siguiera bajando hasta encontrar mi vagina. Volví a desmayarme…

Tiempo límite 17hs.
Escucho ruidos en los corredores de acceso al laboratorio.
Alguien entra.
… Creo que lo soñé o pasó en realidad, prefiero pensar que fue una pesadilla.
Ambos terroristas me violaron…

Tiempo límite 16hs.
Es la mujer que se encarga del servicio. Mira, sin disimular su curiosidad, lo que estoy haciendo. Trato de ponerme entre ella y el monitor de mi PC. ¿Será una espía de Lacor? Pregunta si me apetece una taza de café. Le digo que no. Ella sale y yo continúo.
… A un mismo tiempo introdujeron sus sexos erguidos, violáceos y putrefactos dentro de mí. Dejándome en medio de ellos, de sus líquidos seminales y de sus fiebres. Aún hoy, después de tanto tiempo, no puedo olvidar el asco que me provocó el sentirme envuelta en sus carnes que hervían corrompiéndose, mientras desmigajaban mi dignidad…

Tiempo límite 15hs.
Ya han pasado las 8 horas y la computadora central ha descifrado las drogas básicas con las que esta compuesta la medicación.
Mi fiebre ha empezado a ceder. Y la taquicardia a disminuir.
Es una mezcla de raíz de cardo, toxina del Palembus Dermestoides y AZT. Tengo ahora que encontrar las proporciones justas. Esto me demorará 7 horas más.
Pondré el recipiente de prueba en el ojo de la computadora lectora de proporciones y esperar que ella haga su proceso.
…Cuando volví a tener conciencia los terroristas seguían desnudos y me habían atado un lazo elástico a cada brazo. Uno de ellos hizo lo mismo, mientras el otro le sacaba sangre. Después repitieron la operación en forma inversa.
Sabía que hasta el momento no me podían haber contagiado por que me inmunizaron de bebé y lo que habían hecho hasta ahora era sólo para torturarme. Pero también sabía que lo que harían a continuación me contagiarían el VIH si o si…

Tiempo límite 14hs.
Sigo masticando raíces de cardo con más fuerza que nunca.
Cuando consiga que la computadora me dé las cantidades justas de cada droga, recién podré comenzar el último paso que es como conseguir grandes cantidades de esta droga, de manera sintética sin despertar sospechas.
Miro el aparato de Unicadena del laboratorio por primera vez desde que entré y noto que el programa de trasnoche está auspiciado por Nodorm, una pastilla hecha con una droga sintética para mantenerse despierto toda la noche y no perderse ningún reaity. Esta droga por supuesto se hace en este laboratorio y se lanza al mercado para aumentar el raiting nocturno. Pareciera ser que el slogan de Unicadena fuese: “Si enfermamos y estupidizamos a las masas constantemente, podremos seguir tiranizando para nuestro provecho”
… Cada hombre tomo la jeringa con su sangre y se acercaron uno a mi brazo derecho y el otro al brazo izquierdo. Yo grite y mi grito fue desgarrante. Sólo contestó el terrorista que tenía el cuerpo cubierto con llagas de pus: esto te pasa por ser una chica desobediente. Me inyectaron entonces sus sangres en mis venas.
Allí me encontró en la mañana el Dr. Lacor con suficientes pruebas como para mandarme al exilio. Me hicieron el test Elisa. Dio positivo. Estaba perdida…

Tiempo límite 13hs.
Ahora pienso que el Dr. Lacor es un ingenuo. Cree que por que me devolvió mi vida yo le voy a responder. Eso piensa por que no sabe, por que no vio lo que se sufre en La Ciudad Enferma, donde sobran las pantallas públicas de Unicadena y falta el alimento, el agua y la medicación. Piensa eso por que no escucha los llantos de lo chicos con fiebre y las puteadas de las madres enfermas, que lo único que le pueden dar de comer a sus hijos es la leche de sus mamas infectadas. Lacor piensa que por temor voy a traicionar a los enfermos y no sabe que yo ya no le temo a nada, ni si quiera a la muerte, ya que la muerte para más de uno de los que habitamos la Ciudad Enferma es esperada como una bendición.
…Me eligieron para el Reality de Infecciosos por tener en aquel momento 148CD4. Inmediatamente me trasladaron a la locación, junto con mis otros tres compañeros. Todos ellos eran hombres. Las mujeres tenemos menos sobrevida ya que por lo general los embarazos deterioran mucho el aparato inmunológico. Yo aún conservo el DIU que me había colocado, cuando vivía dentro de La Ciudad Sana…

Tiempo Límite 12hs.
Me queda la mitad del tiempo, pero aún creo que puedo encontrar la fórmula de las pastillas. Tomo la tercera píldora justo en el momento indicado. Estoy escuchando la voz del Dr. Lacor. Debo detener el proceso y apagar la máquina inmediatamente. Guardo la información y apago. El entra. Me pregunta en que estoy trabajando. Le digo que no estoy haciendo nada más que disfrutar de mi vuelta a mi lugar de trabajo. Se lo digo con lágrimas en los ojos. El me acaricia el cabello y me dice que espera que yo haya aprendido la lección. Yo le digo que prefiero morir antes de volver a La Ciudad Enferma. Voy a morir si no consigo la fórmula, pero no volveré a vivir en La Cuidad Enferma.
… La locación a la que nos llevaron era una construcción hermética, la cuál utilizaron en la primer década de este siglo, para realizar el programa originario de todos los realitys: Gran Hermano. Dicho producto se emitió por Telefe, antes que este medio fuera comprado por Unicadena. La casa en sí era arcaica, pero a pesar de ello muy cómoda. En el parque había una pileta de natación. El dormitorio tenía camas con colchones de agua y mantas de plumas de ganso. La cocina- comedor era confortable y un gourmet se hubiese sentido cómodo en ella. La heladera era lo mejor. Estaba repleta de alimentos frescos. Distintas carnes, frutas, verduras, jugos y agua. En las alacenas también había una gran cantidad de alimentos envasados. Todo era perfecto y nos lo iban a dar a cambio de sobrevivir a la tormenta de enfermedades que sembrarían en el ambiente. La ley de la selva. Sobrevive el más fuerte…

Tiempo límite 11hs.
El Dr. Lacor sale del laboratorio.
Enciendo la computadora y reinicio el proceso de encontrar las cantidades justas de cada sustancia para conseguir la medicación. Me atrasé una hora.
…La primera noche cenamos los cuatro participantes opíparamente, mientras nos presentamos los unos a los otros y contamos como habíamos llegado hasta allí. Yo conté que había sido víctima de un ataque terrorista por el cuál me había infectado, sin dar por supuesto detalles en contra de Lacor ni de la Unicadena. Nos fuimos a dormir, y lo que ocurrió a continuación (todos los días que pasé allí adentro) fue una terrible pesadilla, que se emitió en todo momento en vivo y que batió las cifras de audiencia registradas hasta el momento…

Tiempo límite 10hs.
…La mañana siguiente nos levantamos todos con una gran picazón en el cuerpo. Había empezado el juego. Me examiné y examiné a mis compañeros. Teníamos sarna Noruega. Un tipo de sarna humana, que se desarrolla en HIV positivos, y que es mucho más difícil de erradicar que la sarna común. Lo que más me llamó la atención es que esta enfermedad producida por ácaros, tarda de un mes a 45 días en manifestar los primeros síntomas. Seguramente la sepa de ácaros esparcida dentro de la hermética casa había sido tratada genética mente para atacarnos sin perder tiempo. En la pecera (como llamaban mis compañero al lugar en que habitábamos) no había ningún tipo de remedios, salvo las raciones de vitaminas y AZT que debíamos seguir consumiendo. Por lo tanto había que ingeniárselas. No sólo sobreviviría el más fuerte sino también el más inteligente…
Me preocupa el atraso del proceso de lectura para encontrar las cantidades justas de la medicación. Tengo que pensar en un elemento que abunde dentro de La Ciudad Enferma y que lo tenga también aquí. Dicho elemento lo usaré como base para fabricar los sintéticos, cuando consiga la fórmula. Se coloca cualquier elemento en una computadora con el programa adecuado y esta lo transforma sintéticamente en la sustancia deseada. Si mal no recuerdo en el Centro de Salud hay una computadora que me puede servir para este fin.


Tiempo límite 9hs.
Raíces de cardo, eso voy a utilizar como base para hacer la fórmula sintética de los remedios. Eso abunda en La Cuidad Enferma y en los bolsillos de mi guardapolvo.
…Yo les recomendé (todos a esta altura sabían que dentro de La Ciudad Sana yo me había desempeñado como bioquímica) a mis compañeros que no se bañaran, ya que la humedad facilita el desarrollo de las larvas de ácaros en ácaros adultos. Les dije que lo mejor era para aliviarse ponerse talco o maicena. Pero la comezón no se iba con nada que tuviéramos a mano. Al contrario, con el correr de las horas empeorábamos. Cuando llegó la noche no cenamos, hervíamos en nuestra desesperante picazón. Acordamos no dormir en las camas ya que probablemente las sábanas y mantas estaban infectadas de ácaros. A la mañana siguiente uno de mis compañeros se había rascado tanto una de sus piernas que la herida le llegaba al hueso. Una infección bacteriana letal como una bomba atómica le afecto su lesión, provocándole una fiebre terrible que terminó por provocarle convulsiones y finalmente cuando llegó nuevamente la noche, lo mató…

Tiempo límite 8hs.
Otra vez escucho pasos. Es nuevamente la señora del servicio. Esta vez entra y no pregunta nada. Me sirve una taza de café con un bocadillo. Me dice: si trabaja tanto se tiene que alimentar. Perdone Dra. que sea metida pero no investigue tanto. Al oír esto se me congeló la sangre. Luego continuó: a la gente de Unicadena y al Dr. Lacor les molestan las personas que investigan más de la cuenta. Le doy un consejo, tómelo o déjelo: si usted consigue lo que busca, la van a hacer desaparecer como lo hicieron con mi hijo, que era un gran científico. Lo infectaron a propósito para sacarlo del medio. Ahora vive en La Ciudad Enferma. Yo, una vez por semana me disfrazo de voluntaria y lo voy a ver, pero ya le queda poco. Está muy enfermo. La miré a los ojos y sin poder disimularlo dos lágrimas pesadas rodaron por mis mejillas. Ella me ofreció un pañuelo de papel para secarme la cara. Salga, pero quédese cerca de la puerta. Si entra alguien, entre. Si usted me ayuda, tal vez pueda yo hacer que su hijo y todos los enfermos se curen. Dios la bendiga Dra. Dijo la mujer al salir.
…Arrastramos el cadáver hasta la puerta de entrada que daba al jardín, donde la gente de Unicadena recogería su primera víctima. Tardaron 48 horas en retirar el cuerpo, mientras tanto mostraban a los televidentes primeros planos del cuerpo cubierto de moscas mientras comenzaba su estado de descomposición. Nosotros también teníamos fiebre y para combatirla comenzamos a ponernos paños de vinagre fríos sobre la frente. Esa noche uno de mis compañeros no pudo más y se arrojó desnudo a la pileta de natación. Sus aguas estaban infectadas de cólera. Vivió dos días más entre vómitos y diarreas. Finalmente padeció…

Tiempo límite 7hs.
Tengo las proporciones justas: 33% raíz de cardo, 28% de toxina del Palembus Dermestoides y 39% de AZT. Ahora si podré poner en la computadora para hacer sintéticos, las proporciones justas de las drogas, con las que convertiré las raíces de cardo en la cura definitiva del VIH. Quisiera avisarle de mi triunfo a la mujer del servicio. Pero no debo salir y desde aquí no puedo verla. Comienzo el último de los pasos. Esta tarea durará justo 6 horas.
… Un hombre de Unicadena entró a la casa hermética, vestido con un traje aislante y arrastró el cuerpo del que había sido nuestro contrincante, hasta sacarlo de la vista de las cámaras.
El escozor que nos corría por el cuerpo, a los únicos habitantes que quedábamos con vida en la casa del reality de infecciosos, era insufrible y pronto si no se moría uno de nosotros, los dos terminaríamos locos…

Tiempo límite 6hs.
Tomo la anteúltima pastilla en el minuto justo en que la tengo que tomar.
El proceso de transformar una materia prima cualquiera, en una copia sintética de otra, esta iniciado y va evolucionando rápidamente.
Ya no tengo fiebre y mis pulsaciones son normales.
No dejo de masticar raíces de cardo.
…La última noche que mi compañero y yo pasamos en la casa, las cifras de raiting batieron todos los records, según nos anunció el locutor de Unicadena.
Elogió nuestro esfuerzo y nuestro trabajo, como si fuésemos actores que interpretábamos un guión. Y como según ellos, nos habíamos portado tan bien ambos habíamos ganado. El que no sobreviviera, se llevaría a la tumba la tranquilidad de saber que a un familiar suyo enfermo, se le entregarían las drogas para poder curarse. Uno de nosotros tenía que morir, pero no sería en vano.
Que generosos fueron con nosotros el Dr. Lacor y Unicadena…

Tiempo límite 5hs.
La computadora que convierte en sintéticos las materias primas está haciendo su trabajo a la perfección.
…Mi compañero me tomó de la mano. Ambos hervíamos por la comezón que nos provocaban los ácaros. Nos miramos a los ojos, nos abrazamos y con el terror de la muerte tocándonos los talones nos besamos. Así nos despedimos. De la misma manera que se hubieran despedido dos amantes condenados.
Todos los habitantes del mundo nos observaban en sus pantallas.
Nos quedamos abrazados y así nos dormimos hasta que escuchamos los estertores…

Tiempo límite 4hs.
Espío el pasillo por el vidrio de la puerta de entrada. La mujer del servicio está allí haciendo guardia. Muevo el picaporte para llamarle la atención. Ella me mira asustada. Le hago señas para que se tranquilice y le digo muy lentamente para que pueda leer mis labios: ya falta muy poco.
…La gente de Unicadena había rodeado el cuarto vidriado en el que nos hallábamos de enfermos tuberculosos. Éstos enfurecidos, golpeaban con piedras los cristales de las paredes, hasta hacerlas pedazos…

Tiempo límite 3hs.
La mujer del servicio hace un ademán de entenderme y de sus ojos enrojecidos por la bronca y la injusticia cae una lágrima de esperanza.
… Los tuberculosos tosen y escupen sangre en nuestras caras. Nos ponemos a salvo en el dormitorio, cuyas paredes son de material. Allí nos encerramos y nos quedamos parados sin tocar nada…

Tiempo límite 2hs.
En una hora habré acabado mi gran trabajo.
…Mi compañero comenzó a toser cuando despuntó el alba.
Todas las enfermedades a las que nos sometieron, las habían manipulado genéticamente para que actuaran con una rapidez incontrolable.
Por la fiebre y la tos comenzó a sufrir convulsiones. Con el último dejo de conciencia que tuvo, salió del dormitorio y se encerró en el baño. Yo pude observar sus últimas horas por la pantalla tridimensional de Unicadena que había en el dormitorio…

Tiempo límite 1hs.
Acabo de conseguir el sintético. He tenido el tiempo justo.
Ahora debo grabar en mi ipod todo el proceso, para poder instalarlo en la computadora del Centro de Salud, donde pienso llevar a la práctica la conversión de raíces de cardos en la cura para el VIH.
…Vi como mi compañero se ahogaba en su tuberculosis. Vi como escupía sus propios pulmones. Vi y supe que nunca más permitiría que el morbo de unos que se hacen llamar sanos, asesinen a quienes ellos llaman enfermos.
Cuando estuvieron seguros de que mi compañero había fallecido, sacaron su imagen de la pantalla. En su lugar aparecí yo. Todo el mundo me aplaudía y me ovacionaba. Todo el mundo, incluso la viuda de mi compañero que por supuesto también estaba infectada.
El Dr. Lacor y dos enfermeros, entraron al dormitorio en el que yo me encontraba, vestidos con trajes aislantes. Me hicieron tragar cuatro pastillas para erradicar cualquier enfermedad oportunista y me inyectaron un suero con una droga que eliminó en 6 horas la Sarna Noruega…

Tiempo límite 0hs.
Lo conseguí, grabé toda la información en el ipod que guardo en mi bolsillo.
Tengo que tomar la última píldora en este momento. No puedo hacerlo, está entrando el Dr. Lacor. Voy a morir. No puedo abandonar el juego justo cuando estoy por ganar. Entra la mujer del servicio. ¿Quiere un café? Le pregunto a Lacor, haciendo una fuerza sobre humana para no mostrar mis sentimientos. Me contesta que sí y mientras la mujer nos sirve yo me acerco a ella, paso mi ipod a su bolsillo. Ella asiente, termina de servir y sale. Cuando traspasa la puerta se da vuelta y dice lentamente para que yo pueda leer sus labios: gracias, mi hijo sabrá que hacer con esta información. Yo le sonrío con mi último aliento. Todo se oscurece y caigo.
… Yo gané,
y ellos empezaron a perder su tiranía…



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06/05/08 | 17:33: ignacio dice:
Doña Claudia: a ver si desempolva el teclado de su computadora ¿donde está? ¿La vendió? y se nos manda uno de esos cuentos suyos que nos suelen dejar al borde del desmayo. Dele, animese. La estamos esperando Doña Desconocida. Un beso muy grande.
nachus61@hotmail.com
 
03/05/08 | 23:35: Graciela (JAQUE MATE EN LA COMARCA) dice:
Natán, hola! Ando transitando esta blogosfera nuestra..."es lo que hay" en estos tiempos de incomunicación y eligiendo los nombres de los blogs que me parezcan atractivos. Así entro en ellos y descubro relatos como los tuyos. Digo entonces, muy bueno por lo tuyo; hay intensidad,tensión, espera que desespera, y un crescendo muy interesante. Muy buen trabajo Natán. Que sigas adelante con este del devenir de la palabra. Te invito a pasear por mi comarca !! Abrí mi blog hace unos quince días de modo que si querés "pasear" te recomiendo clickear en abril- Hasta pronto en nuestros respectivos "espacios de virtualidad...!" Graciela
graciela_errekart@yahoo.com.ar
 
17/03/08 | 17:08: luis ignacio hernandez dice:
Muy bueno. Esta historia (decirle cuento es quedarse corto) esta realmente muy buena. Mantiene el suspenso hasta el final y deja al desnudo el triste mundo que nos rodea en el cual se vence a la indiferencia a través de juegos sádicos. Te mando un beso.
nachus61@hotmail.com
 
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