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HIMNO AL SOL DE AKHENATÓN | Votar

 

HIMNO AL SOL

DE

AKHENATÓN

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Akhenatón era un gobernante revolucionario que exponía de forma abierta su ideología mística y social, expresando con soltura su contenido universal. Pues él no era ya más un faraón y monarca de Egipto, sino un dirigente cuya palabra iba destinada a todos los pueblos y razas del mundo. Atón, el Dios único —el círculo, una forma geométrica— es el Sol radiante que siempre nos acompaña e ilumina por igual, a todos los seres vivientes.

 

En su proyecto mundialista sobresale el mensaje del Amor, el cual era nuevo tanto en Egipto como en los demás pueblos del antiguo oriente. Su sentido de igualdad humana estaba basado en el amor divino, que 1.300 años después expondría nuevamente el Cristianismo.

 

Otro de sus puntos especiales es el “trabajo”. El era también el primer trabajador, y no usaba protocolo. Asistía y colaboraba con sus ingenieros. Los atonianos pusieron énfasis en la dignidad del trabajo, con fábricas y buenos barrios de obreros construidos en forma programada. Como dirá San Pablo en futuro: “el que no trabaja no come”. Pues Atón trabaja diariamente para darnos vida.

 

Akhenatón en sí mismo como persona, poseía gran talento, ya que además de ser un dirigente innovador era también un excelente pintor y colorista en cuya casa particular fueron hallados sus murales y el atelier con sus pinceles. Y en forma sobresaliente, fue un poeta de gran belleza lírica, como puede leerse en los sentidos versos que dedicó a su hermano menor Semenkhara, a quien perdió tempranamente. Pero su obra más destacada fue su “Himno a Atón”.

 

Así dijo el poeta Akhenatón en su Himno al Sol:

 

 

¡Como es de bella tu aparición hacia el oriente del cielo!

¡Oh viviente Círculo de Atón, principio de vida!

 

Cuando te elevas en el horizonte

Llenas todos los países de tu belleza.

Tus rayos envuelven cuánto ha sido creado

Cautivando a los vivientes

Mediante las redes de tu Amor.

 

Aún cuando te alejes tus rayos

Siguen tocando la tierra

Y por muy alto que te encuentres

La señal de tu paso es el propio día

 

Cuando hacia el horizonte tomas el reposo

Los hombres se recuestan en la tinieblas

igual que muertos

 

Cerrando los ojos y envueltas las cabezas

Se puede revolotear por encima de ellos

sin que nada sientan

 

El león sale de su guarida

Y cada reptil se arrastra lejos de su agujero

El Creador esta dormido

Y la Criatura está muda

 

Tú al retornar a la tierra, ésta se aclara

Y enviando tus rayos huyen las tinieblas.

Los dos países del Egipto entran entonces de fiesta

Están de pie y ya despiertos por tu presencia

 

Lavan sus miembros y visten sus ropas

Y elevando sus brazos adoran tu Aurora

Después, por todo el universo

Cada uno se encamina hacia el trabajo

 

El ganado se regocija en la hierba

Los árboles y las plantas florecen verdeando los campos

Los pájaros revolotean sobre las plantaciones

Dirigiendo sus alas hacia ti en signo de adoración

 

Los corderos saltan y las ovejas danzan sobre sus patas

Todas las aves adquieren impulso y se animan

Porque Tú estás sobre ellas insuflándoles vida

 

Las embarcaciones suben y descienden el río

Pues tus obras se encuentran en todos los caminos

Los peces brincan delante de tu faz entre las aguas

Pues tus rayos centellean en el corazón de los mares

 

Tú das forma a los embriones en el cuerpo de la mujer

Tú quien genera el semen en el cuerpo del hombre

Tú el que alimenta al niño en el vientre de la madre

Tú quien calma su llanto antes que la madre lo consuele

 

Desde que el pichón se menea en el interior del huevo

Tú le das el aliento y la fuerza para quebrar la cáscara

Y al salir vacilante está ya llamándote

 

¡Cuál innumerables son tus obras!

¡Misteriosas y únicas!

¡Qué buenos designios los tuyos

Señor de la humanidad!

 

¡Tú eres la misma vida y la vida viene de Ti!

Cuando estabas solo en la eternidad

Creaste la tierra de acuerdo a tu corazón:

 

A los hombres y las bestias del campo

A todo lo que se mueve sobre el suelo

A todo lo que vuela por lo aires

 

Tú has creado Asia, África y Egipto

Has afirmado cada pueblo en su tierra

Dándoles a cada uno cuanto necesita

 

Tú regulas la vida y el alimento

Distribuyes a las tribus de acuerdo a sus lenguas

El pigmento de su rostro y la forma de su figura

 

Tú has hecho emerger el Nilo del mundo subterráneo

Para que su beneficio colme a todos los hombres

 

Has creado además en el cielo otro Nilo

Para que sus aguas caigan sobre las montañas

Apagando la sed de las bestias salvajes

Colmando con su lluvia los campos y las praderas

 

¡Cuán grandes obras son las tuyas!

 

Has dado el Nilo celeste a los extranjeros

Y el Nilo subterráneo a los egipcios

 

Tú nutres cada planta como a un niño

Y haces tus estaciones para tus criaturas

El invierno para que ellos tengan frío

El verano  para que gocen de tu calor

 

Tú has creado los cielos lejanos

Para contemplar desde ellos toda tu Creación

Tú vienes, vas y vuelves Y extraes de tu seno único:

 

Los millares y millares de formas

Los pueblos, las ciudades, las aldeas

Los campos, las rutas y los ríos

 

¡Todos ven tu Círculo eterno!

 

Te levantas y ellos viven

Te acuestas y ellos mueren

 

Desde que colocaste los fundamentos en la tierra

Me has Revelado tu voluntad

 

¡A Mí! … ¡A Tu Hijo!

El que fue eternamente

 

A Mí, que desciendo del Padre

Y a tu Hija bien amada ¡Nefertiti!

Encanto de los encantos del Sol

Floreciente por los siglos de los siglos

 

Tú estás ¡Padre! en mi corazón

Nadie te conocía. Sólo yo te conozco

Yo, tu Hijo… Akhenatón Uaenra

Alegría del Sol. Tu Hijo elegido.

 

(cotejo de Weigall, Lange, Campigy, Donadoni,Wolley)

 

Como puede verse se trataba de una Religión Revelada. Un Monoteísmo puro que borraba el paganismo anterior para iniciar un ciclo nuevo en la vida de los hombres. Para liberarlo de tótems y fetichismo.

 

El concepto de la Creación está plenamente desarrollado tal como más tarde quedará expresado en el texto bíblico.

 

Cuando Sigmund Freud coloca al príncipe egipcio Moisés dentro de la casa de Akhenatón, para salir desde allí en una emigración masiva (cuando el movimiento Atoniano queda proscripto en tierra egipcia) es el principio Monoteísta el que sobrevive para el futuro.

 

OOOOOOOOOOOOOO

 

Alejandra Correas Vázquez

  

  

 



Subido por Alejandra Correas Vázquez
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LUCHA Y VENCERÁS | Votar

 

“Lucha y Vencerás”.

RETRATO  DE  ABRAHAM
fgfgfgfgf

El hombre que venció a la adversidad.

 

Por Alejandra  Correas  Vázquez

 

¡Oh Ur !... tu pueblo vaga disperso... ¡Ur!

 

Eran muertos y no estatuas

cubriendo los alrededores

Los muros estaban partidos

En las altas puertas y caminos

hacinábanse los muertos

En las calles que antaño reunía

al pueblo, en sus festejos

reina ahora la desolación

Los cuerpos cubren calles y caminos

Allá en las praderas donde danzaban

amontónanse ahora los muertos

La sangre llena las acequias

como el metal cubre al molde

Los cuerpos ahora se disuelven

cual manteca expuesta al sol

 

(año 2.006 A. C. – tablilla cuneiforme)

 

1 - PROEMIO

Tuvo gran repercusión para Europa y Occidente en su devenir histórico, el desprendimiento migratorio desde la antigua Caldea, producido de forma imprevista en el año 2006 a. C. Hecho dramático ocasionado por la invasión sorpresiva de bárbaros preculturales, quienes asolaron esta nación en forma salvaje. Los descendientes de aquellos fugitivos que abandonaran su solar natal devastado, iban a constituir más adelante un sinnúmero de naciones semitas repartidas por el Medio Oriente.

 

 Hasta nuestros días dos importantes comunidades: la  hebrea y la árabe, se relacionan con este hecho siguiendo el texto bíblico. Pero hay que separar mitología de historia, pues el pueblo que conocemos como “semita” (por Sem hijo de Noé) constituía ya en el 3.000 a.C. una civilización de gran importancia repartida en tres naciones: Mesopotamia, Valle del Indo y Egeo.

 

La característica central que unía a todos ellos, de carácter antropológico, era el cráneo dolicocéfalo estudiado por Stuart Piggot, quien lo llama “cráneo mediterráneo” y lo ubica en una línea continua desde la India hasta España. Este autor escosés se ha especializado en las ciudades del Valle del Indo: Mohengo Daro y Harappa, desvastadas a ras del suelo por las mismas hordas de arios preculturales que cayeron sobre Caldea.

 

De Caldea (Mesopotamia) va a partir en exilio en el año 2006 a.C. una importante emigración debido al vandalismo que fuera sometida su región por bárbaros arios llegados de improviso. Y aquí aparece el primer personaje real de la Biblia: Abraham.

 

Más adelante, los judíos a partir de la Edad Media (expulsados de España) iban a tener un protagonismo destacado en los países europeos. Mientras que la cultura árabe impuso sellos importantes a través del al-Andalus (emirato de Córdoba y reino de Granada) lo cual permitió a los europeos salir del obscurantismo medioeval.

 

Por ello mismo es interesante retrotraernos a sus comienzos. A sus primeros pasos. Al inicio de esta etnia urbana, antes de su emigración masiva desde Caldea. La cual como todas las diásporas tuvo su origen en un sitio especial y bien definido: la ciudad de Ur de los Caldeos o Ur Kashdim, la capital de Sumeria.

 

Las tablillas cuneiformes de Caldea, y principalmente de Ur —la ciudad de donde procedía Abraham— nos asombran por sus conocimientos, sus avances, su bellísima literatura poética y teatral, su bella escultura. Y dentro de ese esquema también se destaca con gran énfasis, la ciencia que practicaba el ciudadano caldeo al que conocemos con el nombre de Abraham: la Astronomía.

 

Nació en la paz de una ciudad culta —Ur— y habíase preparado para estudiar las estrellas (dice Flavio Josefo) con sapiencia y paciencia mirando al cielo, para vivir de este modo un tipo de existencia totalmente distinto al que el devenir iba a colocarlo. Nunca hasta su madurez este paciente astrónomo de la más bella ciudad sumérica, hubiese imaginado que su mundo trastocaríase de improviso, cayendo en ruina, por acción de los bárbaros en el año 2006 AC… Tal como dos mil años más tarde la misma horda caería sobre Roma, y con el mismo ímpetu destructor.

 

  Sumeria no era una nación guerrera y aún menos esperaba la horda indoaria (precultural) que iba a convertirla en ceniza. Como dijo el poeta súmero, sus invasores eran: “Un pueblo que no conocía habitación”. Es decir, un pueblo nómade que vivía en carpas y no edificaba casas.

 

Antiguamente en Oriente las familias sacerdotales eran hereditarias y las ciencias propiedades de ellas. Nos dice Flavio Josefo en sus “antigüedades judías” que Abraham era un astrónomo en Ur, y por lo tanto debemos deducir que pertenecía a un templo. Con su nombre de cofrade Abram sale de Ur y va a Harrán (prisionero de los invasores). Este capítulo no está aclarado en el texto bíblico, pero sí en la arqueología. Los hurritas (etnia aria mitania) fueron los invasores y saqueadores de Ur que se llevan a Abraham con ellos, como un tesoro importante de su pillaje.

 

 Pasado el tiempo, nuestro personaje huye de ellos y sigue errante por Palestina (Canaán). Más adelante entra y sale de Egipto donde hay registros de otros importantes refugiados como el rey Ibsha (con su pueblo completo en la dinastía XII) quien logra la protección del Faraón Amenemhat, el cual sería el mismo que aloja a Abraham en calidad de protegido.

 

Pero más tarde todo cambia para él, en forma benéfica, superando esos sinsabores del comienzo.  En Génesis 27:5 recibe otro nombre: Abraham. Y cobra a partir de allí un destino muy distinto, pues se convierte en conductor y cabeza de una Grey  (tanto hebrea como árabe) :

 

“Porque te he puesto por padre

de muchedumbres de gentes”.

 

Este ascenso es propio de un grado sacerdotal. Antes era sólo un cofrade en su tierra natal. Ahora en el exilio es un Sumo Pontífice, de allí el cambio de nombre.

 

Hasta aquel momento la persona más destacada de esta familia había sido su hermano Arán en Sumeria, a quien habíasele hecho un monumento en Ur. La estatuaria civil mesopotámica (caldea, sumeria) es muy abundante, referida a personajes políticos de importancia, y en mayor medida que la estatuaria religiosa. Los sumerios eran hombres modernos en un amplio sentido, racionales como el habitante de hoy, con conceptos civiles bien marcados. Gudea es su principal rey legislador, hay hermosas estatuas suyas. Son los hombres públicos sus favoritos y no dan tanta importancia a los dioses como otros pueblos antiguos. Esto es muy importante para los comienzos de una comunidad semita como la judía y la árabe, que serán monoteístas a ultranza y no harán imágenes a Jehová o Alá.

 

Se ha definido que las comunidades hebrea y árabe (cuyo antepasado común es Abraham) son de raza “semita”. Pero sus primeros pasos aparecen entre un pueblo no semita (los súmeros, blancos y de ojos muy azules) quienes vivían en el sur de Mesopotamia, el actual Kuwait. Al norte mesopotámico estaba Akad (o Agadé) que era, sí, un pueblo realmente semita quienes se autollamaban los “cabezas negras” o sea morochos. Pero podemos ver que el rey Sargón de Akad formó la federación de Sumer-Akad  que estaba constituida en una sola nación para el año 2006. Ello justifica que una familia semita viviese en Ur.

 

Arán como leemos en “Antigüedades Judías” fue sin duda un personaje real de gran poder político. Tampoco ese nombre aparecerá en inscripciones cuneiformes de Mesopotamia, porque es también de cofradía. Hay que pensar que la Biblia era un documento privado hasta que lo hizo público Ptolomeo al integrarlo a la Biblioteca de Alejandría.

 

Abraham fue un elegido por el destino. Debía cumplir la misión salvadora de una comunidad. Colocado al principio en la ciudad más pacífica y hermosa de Sumeria, fue arrancado de allí de golpe, de improviso, para imponerle condiciones muy adversas donde: “La sangre llenaba las acequias como el metal cubre al molde y los cuerpos se disuelven cual manteca expuesta al sol”. Nada hay más aterrador que estas “Lamentaciones” súmeras sobre las ruinas de Ur.

 

A partir de allí y contemplando su ciudad devastada, su solar natal desangrado, rehén de los invasores, él tuvo que remontar un largo camino para salir exitoso en la vida. Tal como logró hacerlo. Pudo haber fracasado, pero en cambio revirtió toda esa circunstancia dramática a su favor.

 

Fueron presentándosele desde ese momento en forma encadenada, duras pruebas de las que se sobrepuso con éxito. Abraham, desde Caldea hasta los rincones más lejanos y difíciles en su curso de vida, sorteó obstáculos múltiples. Deportado. Exilado. Errante. Buscó el pan que al nacer tenía en abundancia. Y llegó a capitanear un exitoso ejército bien pertrechado con el que presentó combate, unido a otros reyes orientales, contra los jefes bárbaros (todos ellos identificados por la arqueología actual). Y finalmente se instaló en Damasco …¡Como gobernador…! (Flavio Josefo).

 

Todo su escenario vital y pleno, lleno de emociones, tiene una clara atmósfera de realidad confirmada por la arqueología. Tal como fue la trágica circunstancia que padecía el Medio Oriente en aquel siglo, sometido a sucesivas invasiones bárbaras. Posee un correlato de veracidad al compararlo con los sucesos históricos del segundo milenario a.C. que se sintetiza en el adagio siguiente :

 

“Lucha y Vencerás”.


2 - UR  KASHDIM

 

 

Ur Kashdim, Ur de los Caldeos, existió. La rescató del tiempo, los escombros y el olvido la eminente labor de Sir Leonnard Woolley, con una paciencia minuciosa a comienzos del siglo XX.. En ella, su nunca olvidada ciudad, colocaron los escribas hebreos su simbólica genealogía (Gen. 11:28). Todos estos pasos pueden ser seguidos históricamente. Los procesos arqueológicos tal como se presentan en los últimos descubrimientos, registran la huella de esta ola emigratoria. Corrían los años posteriores al 2006 A. C. (fecha de la destrucción de Ur) cuando todo el Medio Oriente era una gran llamarada. ¡Los bárbaros han llegado!... Algún día también llegarán a Roma.

 

 

Escapándose de los episodios mitológicos puros que encierran los primeros capítulos del Génesis, nos encontramos en Gen. 11:28, con el primer dato histórico que penetra ya, en el terreno de los hechos vivos. Se nos habla allí de la familia de Taré, padre de Abraham, que vive en Ur de los Caldeos o Ur Kashdim y comienza a relatarse a partir de allí en el texto bíblico, una historia doméstica y familiar.

 

Pero lo importante aquí es Ur, la ciudad devastada por los bárbaros cuyo pueblo pasó de sedentario y civilizado a “vagar disperso”, como dijo el poeta súmero. Una diáspora legítima. Un peregrinaje nómade por todo el Medio Oriente en aquella gran diáspora de los semitas “cabezas negras” quienes fueron los únicos sobrevivientes caldeos (akadios) ya que el pueblo súmero de ojos azules hace “mutis por el foro” a partir de ese momento clave. Es exterminado.

 

 Son de ellos sin duda —los súmeros— esos cuerpos yertos y mutilados que cubren las acequias, pues nunca vuelven a reaparecer como raza, como etnia. Aunque trescientos años después Hammurabi se autointitule como “rey de Sumer-Akkad” en realidad para esa fecha no hay más sumerios y nadie habla ni escribe su dulce lengua.

 

Como miembro del grupo semítico de Caldea (Kashdim), la familia de Abraham hijo de Taré, era de nacionalidad akadia. Esta es su realidad histórica desprendida de todos los intereses políticos que vinieron después, con los nuevos nombres que fueron recibiendo. Aquellos hombres que habitaban en Ur de Caldea y que la Biblia nos entrega en el capitulo 11 del Génesis, son históricamente hijos de Akad, el reino del norte, semítico.

 

El peregrinaje obligado desde el Éufrates, hacia la zona de Palestina (Canaán), impulsados por una dolorosa invasión extranjera a sus lares, les dará con los milenios otra nacionalidad y otro nombre, que todavía por entonces no había nacido.


3 - DIÁSPORA   AKADIA

 

En “Antigüedades Judías” Flavio Josefo nos entrega una biografía mucho más detallada de Abraham que la bíblica, la cual se conecta dando mayor claridad a los hechos, con los sucesos políticos del momento. No es que el texto bíblico deforme ninguno de los hechos, sino que como acontece en la mayor parte de sus crónicas, prefiere olvidarse de detalles precisos, históricamente importantes para nosotros. El esquema que nos presenta el Génesis es excesivamente escueto. El de Josefo amplía muchas cosas.

 

Son importantes los tiempos históricos en los cuales se sitúa la familia de Abraham y su abandono de Ur. Como tantos otros caldeos que emigraron de Mesopotamia frente a la invasión devastadora (con padres, hermanos, mujeres, sobrinos e hijos) exactamente igual que el resto de los mesopotámicos, ellos deben exilarse. Es la realidad cruda y cruel de esta familia patriarca del Génesis, con su asiento histórico original, cuando hace su aparición viviendo en Ur antes del 2.006 a. C. No cabía otra alternativa que dejar atrás el solar natal convertido en ceniza.

 

Su partida inesperada es una consecuencia de la destrucción de Ur y de toda la civilización súmero–akadia, por obra de las feroces hordas indoarias. Las cuales son precivilizadas en su presentación, violenta e inusitada, ante la historia, semejante a los bárbaros que invadirán Roma 2.000 años después. La historia se repite. Pero ellos cambian al entrar en contacto con pueblos civilizados. Tienen la facultad de aprender y aceptan instruirse. Los arios que van a conformar el modelo de civilización moderna de nuestros días, con todos sus éxitos, comienzan por ser salvajes. Su capacidad de evolución será admirable a partir de allí.

 

Hace unas décadas Woolley y Diakonof, mantuvieron una áspera discusión (publicada) sobre si Abraham fuese o no, algo más que un personaje legendario. El positivismo también comete irregularidades, cuando desecha las tradiciones de los pueblos, como valores perimidos. Pero hay algo evidente que no tiene posibilidad de rechazo: todo el peregrinaje de Abraham desde Ur hasta Egipto, es el camino que siguieron históricamente los fugitivos de Mesopotamia a partir del año 2006 a. C, fecha de la destrucción de Ur.

 

Expondremos sus palabras que como excavador de Sumer, llevan una ventaja mayor que las nuestras. Dice Woolley:

 

“No sostengo que la tradición hebrea sea impecable, pero estoy convencido que tiene una base histórica. Creo que Abraham es una confluencia de por lo menos dos (o probablemente tres) individuos históricos; aún concediendo esa (muy comprensible) confusión lo probable es que los incidentes relatados sean verídicos en general; algunos de ellos reflejan de hecho las condiciones contemporáneas con tanta exactitud que no pudieron haber sido inventados en una fecha posterior, cuando estas condiciones ya no existían”.

(Woolley - UNESCO)

 

Luego de transcribir este párrafo tan bien delineado, debemos aclarar que la peregrinación de Abraham desde el río Éufrates hasta el río Nilo es la misma que siguiera Ibsha, personaje absolutamente histórico. Un príncipe del desierto (Jeka-Jast), quien acompañado por una lujosa comitiva bellamente ataviada y con ricos regalos, solicita al faraón Amenemhat II asilo político ¿Trataríase de una misma persona? Decir esto es demasiado aventurado. La coincidencia que los une es que en la corte de este faraón por el cálculo de fecha, se alojaron también Abraham y Sara … Al menos, debieron conocerse con Ibsha.

 

El pueblo rico y errante de Ibsha se traslada en masa, llevando mucho ganado caprino y es ubicado por el Faraón en el centro de Egipto, Medinet-Habu, próximo a Hermópolis, con documento de llegada pero sin dejar rastros de haber construido habitaciones. Ibsha llegó a Egipto y fue muy bien representado por los artistas del Nilo, llevando sus bellos caprinos cornados y tiernamente dirigidos por sus boyeros de esbelta prestancia. Visten con ropas coloridas (contrastando a los egipcios siempre de ataviados de blanco) y podemos recordar que más adelante Jacob confeccionará para su favorito José, un vestido de muchos colores. No tenemos pintura en Caldea (sólo escultura y relieve), por ello el friso egipcio colorido es de mucha importancia.

 

El  año de 1925 a. C. Moret y Davy dan como fecha cierta de la caída de Babilonia en manos de los hititas. El desastre que esto produjo, ocasionó sin duda el refugio del rey Ibsha y su lujosa comitiva en Egipto, recibido con amplitud por el Faraón Amenenhat II. Lo que el cronista bíblico también registra como la llegada de Abraham a la corte egipcia. Falta todavía más de un siglo para que Hammurabí recobre Babilonia, recupere el Medio Oriente, imponga sus leyes y su drástica justicia.

 

Según Robert St. John los cananeos llamaron a Abraham, Ibri, y a su tribu nómade “Ibrim”. El significado de dicho término seria : “allende la otra orilla”, porque habrían venido del otro lado del río Jordán. El sostiene que de Ibri, pudo nacer la palabra “hebreo”.

 

En Josué 24:2 éste, en la despedida a su pueblo antes de morir les dice : “Vuestros padres habitaron antiguamente al otro lado del río, esto es, Taré, padre de Abraham y de Nacor; y servían a dioses extraños”. En la memoria de los cronistas hebreos se guardaba hasta aquel momento (hacia el 1200 a. C.), el recuerdo de una cultura –de la que se separaron posteriormente– pero dentro de la cual tenían su origen. Es decir: Caldea.

 

Ur cae asolada en el año 2006 a. C. y el desastre barre a todos sus habitantes: “Aquellos sus hermosos jóvenes que se ungían con perfumes ya hoy se han disipado”, así lloraron los poetas mesopotámicos. Dolidos. Esto nos recuerda en nuestra tradición castellana a las lamentaciones de Manrique cuando escribió: “¿Qué se fizo el rey Don Juan? ¿Los infantes de Aragón qué se fizieron? ¿Qué fue de tanta beldad? ¿Qué fue de tanta ilusión como trujeron?”

 

Fue aquella una diáspora gimiente descripta en las “Lamentaciones ante las ruinas de Ur”, serie poética de una exquisita factura …Así murió Ur… Una columna de desterrados emigra entre cadáveres y polvareda. El pueblo gime atormen­tado: “cuando las picas derribaron el muro y cuando dejaron un hacinamiento de ruinas”. Ha comenzado la gran dispersión de los semitas mesopotámicos.

 

Nadie sabrá ya más nada en adelante de los “súmeros”, esos compañeros históricos con los cuales los semitas akadios compartieron a la feliz Mesopotamia. No quedarán rastros de ellos. Ninguna señal hasta ahora visible. Sobrevivió sólo el pueblo akadio, y aquélla fue su diáspora. De esa masa humana asolada y desolada nacerán varias naciones con los milenios, una de entre ellas, fue la hebrea, otra de igual valor, la árabe.


4 -DEPORTACIÓN

 

El texto bíblico sólo recoge el hecho de esta imprevista partida de Ur, pero no las motivaciones. Las calla como callará en muchas otras oportunidades, dejando entrever lo suficiente como para que la arqueología completara el crucigrama.

 

El padre de Abraham –Taré– recoge a toda su familia y parte de Ur imprevistamente, en Génesis 11:31. Uno de sus hijos —Arán— ha muerto allí (Gen. 11:31). Según nos dice Flavio Josefo la partida de toda esta familia bíblica, se produce a raíz de la muerte de este querido hijo. La tradición bíblica deja a la vista una sola víctima de aquella depredación con multitud de pérdidas humanas. Esto no cubre el hecho real rescatado modernamente, pero nos deja la señal propia, donde un duelo es suficiente para dejar atrás a esa Ur ahora humeante. Calcinada. Devastada. Sin futuro. Llena de muertos.

 

Como buen escritor clásico Josefo es exacto y racionalista. Aplica la lógica y los simbolismos legendarios toman en él, un cauce explicativo. Al hacerlo nos entrega nuevas fuentes para completar la historia viva.

 

Este miembro que la familia ha perdido, nos dice Josefo, llamado Arán, era un personaje de importancia pública y se le había erigido un monumento Y si algo nos dejó esa bella cultura mesopotámica, son las espléndidas y refinadas esculturas representando a sus mandatarios. Resúltanos entonces de impacto pensar que uno de ellos, una de estas esculturas que hoy llenan museos, puede ser de Arán, en acuerdo a lo que sostiene sin preámbulos Flavio Josefo. Un personaje importante y con monumento, tan caro a esta cultura de Mesopotamia que dio más importancia al hombre que a los dioses en su arte escultórico. Esto es conocerlos bien de cerca. O con precisión.

 

O sea que Arán como dirigente de Ur fue sin duda defensor de su ciudad, muriendo en el sitio de Ur. Semejante a la muerte del rey Pedro II de Aragón defendiendo su ciudad de Toulouse ante las tropas que trajeron desolación y muerte de todos los albigenses. El autor clásico nos dice sin embagues: “como Tare (padre de Abram) odiaba a Caldea por la muerte de Aran, todos emigraron”. La conexión histórica es evidente. Aquel hermano de Abraham muerto en Ur y célebre en un monumento, personifica la destrucción de Ur y el asesinato de sus gobernantes, tanto como de sus habitantes.

 

Arán fue sin duda un político caldeo, una figura de la dirigencia. Como sucede en todas las conquistas, sea de Sumer–Akkad, o del Incaísmo, o de las guerras medioevales, es la clase política autóctona la que paga con su vida los derechos del invasor triunfante.

 

Emigran del país arrasado, pero lo llevarán en sus venas como etnia semítica. Mientras que los súmeros en cambio, conviértensen para siempre en una raza extinguida. Flavio Josefo llamará al conjunto de estos “caldeos” cono “nuestros hermanos de allende el Éufrates”. Las variaciones religiosas en el siglo primero de nuestra era, no eran para este Fariseo (sacerdote de Judea) de gran importancia, sino la filiación de origen.

 

Llama la atención el exterminio completo del pueblo más antiguo (el súmero) logrado con tanta amplitud. Solo la paciente labor arqueológica descubriría cuatro mil años después, su brillante existencia. 

 

Sigamos con Abraham y su etnia salvada: Emigración. Partida de Ur, ciudad en ruinas. El texto bíblico y la historia viva están de acuerdo en este estrecho desfiladero inicial. La diáspora y el progrom han comenzado. El medio oriente se puebla en aquel trágico momento de comunidades cultas y errantes, con un jefe fuerte y patriarcal, que pululan en todos los documentos encontrados.

 

Ahora bien, hasta aquí todo nos resulta de una claridad comprensible. Pero viene un enigma. En el Génesis 11:31, se dice que salió aquella familia de Ur en dirección a Palestina –o sea hacia el sur– y sin embargo fueron a Harrán que quedaba al norte. Hay una contradicción que encierra un enigma histórico. De lo que parece en sentido figurado, que la brújula o el sentido de orientación de esta comitiva estaba descompuesto :

 

“Salió con ellos de Ur de los Caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harrán y se quedaron allí”.

 

Pero resulta que este camino inverso los llevaba al corazón mismo donde vivía la horda invasora, a su asentamiento, pues los hurritas eran los maloneros invasores arios. En Harrán ellos estaban en la tierra de los depredadores del Medio Oriente, alojamiento que no pudieron elegir a plena voluntad, solamente como prisioneros…

 

Por lo mismo si tratamos de ordenar este texto bíblico en función de la historia nos sorprende, con duda y asombro, que un civilizado habitante de Ur como Abraham quien según Flavio Josefo era matemático y astrónomo —fama que tenían todos los “caldeos” en los tiempos clásicos de este autor— resolviese emigrar a las tierras donde tenían su campamento los feroces invasores indoarios ¡Imposible que ello fuera por su propia voluntad, como una autoflagelación! Era Harrán desde donde partieron los incendiarios de Ur, sus asesinos, la horda que los dejara sin hogar.

 

 La familia de Abraham llegó allí, sin duda, deportada. No hay más que mirar con detenimiento un mapa y ver el largo camino de Ur a Harrán que, según parece, Taré, Abraham y los suyos emprendieron para descender culturalmente… ¡Es un capricho por demás extravagante!.

 

Mucho más cerca de una explicación lógica sería que estos patriarcas hubiesen sido llevados allí por la fuerza, como personajes destacados de sus conquistas. Un caso semejante al del mismo Josefo junto a los Flavios, quien de prisionero luego del sitio de Jotapata, pasó a integrar la Gens Flavia cuando la familia Flavia volvióse emperadora de Roma. Para transformarse más tarde en el erudito clásico que el mundo conoce, y además en un hombre muy rico. Es una posibilidad. Ya que en Gen. 12:5 se nos dice que en Harrán ellos habíanse enriquecido.

 

De hecho, los emigrados cuyo padre Taré muere en Harrán, vuelven a emigrar sin explicaciones históricas claras por parte de los escribas hebreos, quienes resuelven todo fácilmente dándole un giro religioso (Gen. 12). Los giros de esta índole no dan claves históricas y nosotros no logramos aclarar, qué hacían todos ellos en Harrán y cómo lograron irse de allí.

 

Dentro de una realidad posible en la historia viva, ellos en la tierra de los invasores sólo pudieron ser deportados a la fuerza, como cautivos. Cualquier akkadio de aquellos tiempos y en aquel lugar, sería allí un prisionero y no un refugiado. Pero de algún modo lograron destacarse entre los bárbaros, mejoró sus situación como sucedió en los cautiverios de Babilonia y Nínive, de modo que viviendo entre los hurritas hicieron dinero. Quizás actuaron como maestros. También los romanos “importaban” prisioneros griegos como pedagogos y administradores de sus bienes. Uno de ellos fue el filósofo Epitecto.

 

El jefe comunal es en ese momento Taré, la persona diplomática que consigue mejorar la situación de este grupo humano (simbolizado en la Biblia como una sola familia). Incluso allí enriquece. Su muerte trae aparejada la necesidad de una partida inmediata de Harrán. Taré tuvo una actitud fatalista, aceptó al destino adverso, pero no así su hijo Abraham, el rebelde. A la muerte de su padre se niega a continuar en el cautiverio de Harrán, y esto se hace evidente más adelante en el futuro por la lucha que mantendrá en Palestina, contra todos los bárbaros arios, al frente de un ejército.

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…¡Y comienza una nueva diáspora para los fugitivos!...

 

 
5 - ORIENTE  ARDIENTE

 

El Génesis bíblico destaca sucesivamente la siguiente síntesis: la partida de Abraham desde Ur hacia el país de los hurritas, luego su salida de allí hacia Palestina (tierra de Canaán), más tarde su llegada a Egipto alojado por el Faraón, y después su regreso a Palestina. A continuación viene un suceso histórico muy importante: su alianza con los reyes de Sodoma y Gomorra en guerra contra Tidal rey de Goim, donde se registra la primera presentación bíblica de los invasores arios, en calidad de tal, con su nombre propio y en acción bélica.

 

Los pasajes bíblicos de Abraham son claves verídicas sobre acontecimientos transcurridos a partir del 2006 a. C. en el Oriente Antiguo. Importan a la historia porque son parte de ella. Podríamos relatar todo esto en función de la arqueología pura, pero si nos valemos del texto bíblico es para señalar el equivalente con la memoria de los antiguos.

 

¡Oriente Ardiente!

 

El grupo devastador de guerreros bárbaros se ha dividido en cinco ramales. Son ellos : los mitanios que ocupan Harrán, los kassitas que caen también sobre Mesopotamia, los persas sobre Elam, los arios que devastan el Valle del Indo, y los Hititas de Anatolia. Este es un reordenamiento posible del proceso. Una forma de aclarar los aconteci­mientos. Pero la verdad es que la anarquía resulta general.

 

Los guerreros nórdicos no eran ni mucho menos por entonces un cuerpo de ejército. Se asociaban, diseminaban —y confundían— buscando simplemente la presa a saquear. Vivían del robo, del esfuerzo ajeno. Tal como los maloneros ranqueles de Argentina en el siglo XIX. O como los piratas vikingos de los primeros tiempos. Los vemos aparecer y desaparecer en el relato histórico, tanto como en el bíblico.

 

Cazadores de bosques fríos, sin ninguna cultura para un existir civilizado, ignorantes de un vida sedentaria que les permitiera producción y habitación. “Un pueblo que nunca había conocido una ciudad”, como dijo el poeta de Ur. Jean Duché dice de ellos que ni siquiera supieron construir murallas. Sus castillos, en el caso particular de los hititas (enemigos declarados de Egipto), eran fortalezas indefensas según las analiza C.W. Ceram.

 

No tenían una organización de batallones y su guerra dura se amparó en la violencia pura, apoyados en una mayor estatura corporal y gran musculatura, sobre ciudades pacíficas que no los esperaban. Ni estrategas, ni conquis­tadores. Hordas primitivas que bajaron de los bosques hiperbóreos por motivos todavía no establecidos hacia el 2006 a. C., muy probablemente a consecuencia de cambios climáticos. O sea por un enfriamiento del planeta, como tres mil años después sucedería con los vikingos al helarse Groenlandia y los fiordos noruegos, hecho que los impulsó a llegar hasta Vinlandia (América).

 

Se asienta ello además analizando su panteón mitológico, donde nos ofrecen una particular visión que los identifica con esta procedencia, muy extraña por cierto para el cálido Medio Oriente. Estos son sus mitos:

 

El granizo invernal. La tormenta. La neblina... Tales son sus dioses.

 

Su único conocimiento hasta aquel monumento consistía en la cacería para obtener alimentos, y en la vida al aire libre o en refugios naturales. De esta manera “cazaron” a los habitantes de Ur como en el caso de la familia de Abraham... Y los llevaron como presas importantes vivas, tal como hace modernamente con los animales interesantes, igual a piezas de colección para nuestros zoológicos.

 

Demolerán a Ur con las picas, pues desconocen la existencia de una habitación para el hombre. Lo mismo hicieron los arios sobre el Valle del Indo, como lo expone S. Piggot, donde las ciudades de Harappa y Mohengo Daro (las mejores de la antigüedad) sufren esta devastación para nunca resucitar. Aquellos rubios hiperbóreos irrumpen en sus vidas de golpe “como un huracán” (en palabras del poeta de Ur) provenientes de un estado neolítico, como cazadores primitivos salidos de un mundo precultural, que arremete en una cruel cacería de nuevo cuño :

 

“La caza del hombre”


6 – DIOS  MARTE 

 

Este fue el origen de la guerra. Su ingreso en la civilización tuvo el arranque inicial en aquellas bandas salvajes de hiperbóreos que ignoraban hasta las más simples y elementales formas culturales.

 

Ni la agricultura. Ni la industria. Ni la vivienda. Por lo que se desprende de ellos en el estado original que los encontramos, habían vivido hasta entonces en refugios naturales de cuevas, y matando para sobrevivir sin constituir ningún cuerpo de nación. Los últimos bárbaros que fueron los vikingos, explicaron al rey de Francia cuando invadieron Normandía, que eran todos iguales y no tenían jefe.

 

Era un contraste completo con la vida regular, urbana, tal como la entendían en forma cotidiana, sus victimas del Oriente Antiguo.

 

Las deidades únicas que ellos traen son de una pasmosa truculencia. En los hititas (o heteos como les llama la Biblia) su máximo tótem es “Nerik, dios hitita de las Tormentas”. Y en el Valle del Indo los arios que destruyen Harappa tienen a “Indra, el Destructor” quien es el gran héroe de esta epopeya hindú (estudiado por Piggot y criticado por él con sumo sarcasmo). El resto del panteón indoario tiene: Neblinas invernales y Granizos árticos.

 

Esa es sin duda su procedencia, lo que nos muestra una vida durísima. Adoptan los carros súmeros de labranza para transformarlos en carros de guerra. Los cuchillos para abrir surcos, para asesinar. Caen sobre la  civilización del Antiguo Oriente, como el salvaje malonero ranquel del Cono Sur sudamericano en los siglos XVII, XVIII y XIX, el cual adoptó el caballo y armas de fuego para devastar empresas jesuíticas y ciudades argentinas, a las que hubo posteriormente que reconstruir (Río Cuarto, Pilar...etc.) robando ganado y mujeres cautivas.

 

Procedían a la captura de bienes ajenos transportables (la habitaciones las derrumbaban como dicen los poemas súmeros) y de este modo se posesionaban de seres humanos, objetos y ganadería. Esto es: un robo completo a estas naciones o de lo contrario la muerte total de toda una etnia (súmeros).

 

Se apropiaron también en ciertos casos del panteón de los vencidos, pero en una “confusa mezcla” según lo analiza Jean Duché. Es así que reconocemos poco a los originales, tal como ellos los transformaban. Superpuestas sobre ese descarnado primitivismo, las estructuras de los orientales oprimidos resultan grotescas e ingenuas. Pero es ya el comienzo de su evolución como pueblo salvaje que intenta transforme en urbano, de lograr su superación. Es el modo como ellos —que aún son neolíticos indoarios— pueden realizarlo. Son torpes y primitivos, pero hay que reconocer que intentan aprender. Los milenios llevarán a esta etnia aria hacia la cúspide de nuestra cultura moderna.

 

Pero nunca más, desde su inauguración en ese lejanísimo siglo XX a. C., el saqueo y la cacería humana habrían de apartarse ya del concepto histórico. Lo hemos heredado. Lo continuarán: Asiria, Persia, Grecia, Roma (sin olvidar el propio “saco di Roma”), y modernamente vemos la destrucción de Cuzco y Tenochtitlán, más próxima a nosotros. Ya no podemos dejar de asombrarnos, pues aún en este comienzo del siglo XXI de nuestra era, la cacería humana fue expuesta al mundo recientemente en Sarajevo, Servia, Bosnia, Chechenia, Irak, Afganistán, Palestina.

 

Intelectualizado más adelante el concepto guerrero, tomará nuevos nombres: disciplina, estrategia, táctica, organización, etc. Pero su contenido sigue siendo el mismo. Ayer y Hoy.

 

Para establecer un contraste con el tiempo anterior al 2006 a.C. podemos exponer un análisis, donde las naciones victimadas nos ofrecen otro panorama de vida. Una vida urbana, con la presencia de elementos puramente defensivos. Ninguna nación oriental de la Edad de Bronce estaba preparada para atacar a otra. La más fuerte de todas ellas en este aspecto, en Caldea, fue Akkad, a cuya etnia semítica pertenecían Abraham y familia aunque viviesen en la gran urbe súmera de Ur (atraídos sin duda por su importancia). Pero Akkad era fundamentalmente una potencia comercial y su ejército constituía en realidad, una policía. Cada avance territorial de los akkadios establecía tratados comerciales.

 

Los reyes akkadios como Naramsin y Sargón confederaron las ciudades mesopotámicas en la corona de Sumer–Akkad. Su fuerza armada en este proyecto, era solamente una policía estatal y política para lograr la unificación. Protección a la que acudían en los momentos necesarios, a fin de asegurar la paz social, pero no estaban preparados para resistir el ataque invasor externo.

 

Esta unificación lograda bajo los reyes semitas akkadios hizo factible a Taré, padre de Aran y Abraham, establecerse en la ciudad súmera de Ur, donde se hablaba en un sistema bilingüe (dejaron textos bilingües en cuneiforme). El akkadio era la única lengua semítica escrita de aquel tiempo y debió ser la lengua de Abraham, ya que quedan también registros egipcios en akkadio, como la lengua internacional más extendida.

 

Las armas usadas en aquel tiempo reflejan esta misma característica. El arco figura en los primeros tiempos mesopotámicos, pero sólo en la cacería animal y no enfrentando al hombre. Las flechas de la tumba de Kalamdug, en Ur, son de uso deportivo y no armas de guerra. Los pueblos civilizados del Antiguo Oriente diferenciaron la caza del animal, a la caza del hombre.

 

Pero para los bárbaros y primitivos invasores indoarios, fue la misma cosa. El desorden que produjeron con sus incursiones salvajes, fue absoluto. Los restos arqueológicos de sus ataques están desparramados en una confusión completa, lo que implica la falta total de disciplina y hasta del concepto de conquista y estrategia. Para esto último se necesita un mínimo de culturización, que ellos estaban lejos aún de poseer.

 

En el valle del Río Indo se hallaron cadáveres degollados, junto a casas saqueadas, devastadas y abandonadas, sin usarlas. Estos bárbaros arios del grupo mitanio guiados por “Indra el destructor de ciudades” (¡Y bien que las destruyó!), dios demoledor evocado en el Ramayana y el Rig Veda, no podían explicarse para qué servían las paredes y los techos… Y como tal no los usaron. Así en el suelo, tras el atropello, fueron halladas las ciudades de Harappa y Mohengo Daro.

 

Eran hordas que aparecían, desaparecían y reaparecían como bandas fantasmas. En el Oriente Medio iban desde Anatolia hasta el borde de Egipto (quien siempre pactó con ellos). Kassitas, mitanios e hititas, los tres grupos principales saquearán por ejemplo Babilonia en forma alternativa sin ningún plan político, únicamente por la codicia del botín momentáneo. Pero esto era más que suficiente para desalen­tar a todos los orientales, quienes volcaron su mirada hacia Egipto como tierra civilizada más segura, haciendo que Ibsha y Abraham, jefes de comunidades culturales, pidieran asilo al Faraón al mismo tiempo… ambos a Amenenhat II.

 

Todos en conjunto, invasores e invadidos, esparciéronse por el Medio Oriente como una fuente de agua derramada sin orden fijo. Este es el misterio de las marchas y contramarchas de Abraham, que encierra en su persona el simbolismo de todo un grupo humano. Sus propios hijos Ismael e Isaac son figuras sintéticas. Pues si por ejemplo siguiéramos el texto bíblico letra a letra, día a día, año a año, entonces tendríamos que desde el 2.006 al 1.700 (fecha de José) habría cuatro únicas personas durante trescientos años, Abraham, Isaac, Jacob y José, lo cual es anacrónico.

 

Pero el texto bíblico nos da un detalle importante: Abraham se halla en Canaán (nación semita de cultura egipcia) entre sus tantas peregrinaciones, y cuando llega el momento de morir Sara, él la entierra en la heredad de Efrón heteo, en Génesis capitulo 23. De esta manera se analiza que las incursiones hititas desde Anatolia llegaban hasta Palestina.

 

Este grupo humano caracterizado en la persona­ de Abraham, ha estado ya viviendo anteriormente entre los arios. Comenzando por los hurritas (rama mitania) y ahora lo vemos entre hititas. Con ellos convivieron en distintas ocasiones, pues David vencerá por medio de la astucia al heteo Goliat y también enamorará a la esposa de Urías heteo (Betsabé). Salomón será hijo de ambos y por lo tanto de una dama hitita. La documentación antigua como la prueba arqueológica dan un mismo resultado.


7 - GOIM

 

También encontramos a nuestro personaje como integrante de una curiosa guerra multinacional, que antaño entusiasmó a los exegetas a causa de que participaban en ella los reyes de aquellas ciudades deslumbrantes llamadas: Sodoma y Gomorra... Las cuales, sabemos, produjeron un delirio de siglos. Esta guerra es para nosotros uno de los más acabados puntales históricos de la Biblia.

 

La encontramos en el capitulo 14 del Génesis. Son nueve reyes. Una Enéada. Número simbólico entre los antiguos. Se han dividido en dos bandos. El primero de los bandos se halla compuesto por reyes arios (los invasores) y el segundo bando por reyes semitas que se rebelan contra la opresión de los primeros (o sea los invadidos reaccionan) y que son aliados de Abraham.

 

El antiguo ciudadano de Ur que estudiaba las estrellas, el matemático y astrónomo, se ha convertido ahora en un militar. Su gesta heroica lo llevará a vengar a Ur su ciudad de nacimiento, los largos años de cautiverio en Harrán, su peregrinaje incierto. Tiene sobre todos los otros orientales una ventaja mayor, pues Abraham conoce a los indoarios ya que vivió entre ellos como cautivo, ha padecido su vandalismo y debió emigrar de la bella Caldea hecha cenizas. Es la persona mejor preparada para enfrentarlos.

 

Esta filiación indoaria del primer grupo se establece en comparación con el texto bíblico y los datos aportados por la arqueología, en el análisis moderno. De estos reyes invasores el más sugerente es:

 

“Tidal rey de Goim...”

 

Y a quien en la traducción del hebreo al castellano,  hecha por Casiodoro de Reyna (un rabino español emigrado a Inglaterra), que es la más antigua en lengua castellana (siglo XVI d.C.) se lo llama “Tidal, rey de naciones”.

 

 Tengamos presente que la colectividad hebrea actual llama siempre “Goim”, a quienes no pertenecen a ella. Y por lo tanto es un buen índice para rastrear la nacionalidad de Tidal, al que podemos así identificar como uno de los primeros reyes hititas en contacto con los invadidos, el cual aparece en la lista de reyes del Imperio Hatti, (hitita-heteo) con el nombre de Tudhala. Podemos ver que son las mismas consonantes, tal como se escribe el hebreo o el árabe, sin vocales.

 

Puede decirse que para el cronista bíblico Tidal o Tudhala capitaneaba una coalición de bárbaros depredadores (eran Goim, por tanto no semitas) a los que Reyna llamó naciones. Este hecho ha llamado la atención de los investigadores y James C. Muir es muy preciso. Según él la toma de Babilonia por los hititas durante aquel período con todo su desastre involucrado, se encuentra detallada en las crónicas conocidas como Tablillas de Spartoli. En ellas encontramos la referencia buscada, con la presencia de tres reyes. A saber :

 

Thudula, Eri–Eaku y Kudur Lahamal.

 

 A los que Muir ha reconocido en detalle como los bíblicos:

 

Tidal (Tudhala), Arioch (Eri–Eaku) y por último Chedorlaomer (Kudur Lahamal).

 

 Quienes aparecen en el capitulo 14 del Génesis hebreo, como una coalición guerrera indoaria la cual según vemos siguió avanzando desde Babilonia hacia el sur, en su característico saqueo de acuerdo al texto bíblico:

 

“Tomaron toda la riqueza de Sodoma y Gomorra y todas sus provisiones y se fueron” (Génesis 14:11).

 

 Los oponentes que se rebelaron contra la opresión de éstos, luego de 12 años de servilismo como dice el texto en Gen. 14:4, y que reciben la ayuda salvadora de Abraham, eran sin duda reyes orientales de su misma etnia, oprimidos y vejados. Y toda la narración describe un hecho que aconteció históricamente.

 

Podemos ver claramente que aquí aparece Abraham con gran fuerza y poder. Con un ejército. Además como jefe de una comunidad, al ser él un semita emigrado de Caldea. Participa de todos sus aconteceres y en este salvataje su figura se nos muestra con un valor político bien cimentado, pues finaliza la operación en Génesis 14:15, diciendo:

 

“y les atacó y les fue siguiendo hasta Hobah al norte de Damasco”.

 

Se ha convertido de este modo  Abraham en un hombre de gesta, en un valiente guerrero a quien nada lo amedrenta. Atrás suyo quedó Ur en llamas, el pueblo extinguido de los súmeros que él vio en su juventud, su tierra devastada, sus casas y templos demolidos. Es un vengador. Se ha impuesto a sí mismo desalojar al invasor. Al depredador. Ya no estamos ante un personaje mitológico, sino ante un ser histórico que vivió con plenitud los acontecimientos de su tiempo y formó parte importante de ellos. Frente a estos datos debemos acotar que Nicolás de Damasco decía de él en su libro IV :

 

“Abram reinó en Damasco siendo forastero y habiendo llegado con un ejército de una tierra situada más allá de Babilonia que él llamaba Caldea”.

 

Este dato es de suma importancia, pues lo muestra como militar y general de un ejército, superando en gran medida el dato bíblico. El papel que encarna Abraham es heroico, meritorio, y a más de ello logra mantenerlo. Pues con su talento y valentía ha recuperado Damasco, trayendo a la vez un nuevo renacer de posibilidades para los acosados reyes de Sodoma y Gomorra, llamados en el texto bíblico Adma, Zeboim y Zoar (¿Dos ciudades y tres reyes?)

 

 ¿Qué eran estos reinos? Es decir Sodoma y Gomorra, tan misteriosos para los novelistas. Se parecen al leer el texto bíblico a grandes estancias ganaderas como las de Argentina, Uruguay y Brasil. Contienen inmensas haciendas y son presa fácil para los cuatreros de ganado: o sea los hititas. Se habla del riego y el pastoreo en las antiguas Sodoma y Gomorra. Su hacienda es fundamental.

 

Lot coloca tiendas en Sodoma lo que nos hace pensar en una comunidad mutable. Tiendas y ganados son transportables. El ganado bovino y caprino es el más corriente en el Medio Oriente y aparece en todos los textos. La cabra es muy típica de Caldea con muy bellas representaciones, incluso en oro. Y era sin duda ésta la ganadería bíblica, mencionada varias veces, la cual además es la más fácil de movilizar por los caminos, tanto como de ser víctima de la sustracción por aquellas hordas que nada producían y todo lo saqueaban. Campos, vituallas, provisiones y ganado, son las pérdidas de estos reinos de Sodoma y Gomorra según el recuento que encontramos en el capitulo 14.

 

Estos grandes hidalgos ganaderos tienen, como en la nobleza campesina medieval, un representante que los nuclea: Bera, rey de Sodoma. Es el único de esta coalición oriental que entra en contacto directo con Abraham, pues su voz representa a los otros reyes como delegado. Bera es su jefe. Ahora ha vencido Abraham en el campo de batalla, quien a su vez se ha federado para este combate con tres preclaros “varones” de Amor (los amorreos) llamados: Aner, Eschól y Mamre. Lo que hace evidente que Sodoma y Gomorra no estaban bien pertrechadas y necesitaron el apoyo militar de Abraham.

 

Terminado el combate sale a su encuentro Bera, el rey de Sodoma, para hacerle una brillante propuesta. Pero ésta no satisface en absoluto a Abraham, aunque comprendemos que era lógica su proposición pues Bera quiere comprarle su ejército con el cual ha vencido a los hititas y pagárselo con ganado (Gen. 14:21). Lo que una vez más demuestra que Sodoma era una gran hacienda. Un trato comercial explicitado en estos términos debía estar muy bien pago, y además cubriría las necesidades de seguridad para aquellas regiones en constante peligro de bandolerismo.

 

Pero la negativa de nuestro personaje lo define como un miembro de la dirigencia. Abraham le explica que él no ha combatido por interés económico, sino como una consigna. Puesto que no es un mercenario :

 

“Que desde un hilo hasta la correa de un calzado, nada tomaré de lo que es tuyo, porque no se diga: Yo enriquecí a Abram”.

 

 Quédanos claro, al no aceptar pago alguno, que nuestro paladín cumple con un papel político y militar de salvador de naciones atropelladas. De libertador de las mismas. Solamente le acepta al rey Bera comida para su gente y el pago para los que entre ellos, sí, son mercenarios. Como vemos en todos sus aspectos la historia relatada en la Biblia, que tiene por protagonista a la persona de Abraham, recoge los diferentes pasos y aconteceres de aquellos arrasados habitantes del Medio Oriente en el segundo milenario antes de nuestra era.

No en vano aparece por primera vez la palabra “Hambre”... que generan todas las guerras y saqueos. Cuando no se cultiva, cuando no se construye, cuando se huye. Siempre se alude al “hambre” extendido sobre las poblaciones saqueadas y que será el motivo del traslado a Egipto de la familia de Abraham, y más tarde la de su nieto Jacob cuando ya José sea Visir del Nilo.

 

En las dos oportunidades tenemos excursiones devastadoras de maloneros indoarios, que nada perdonan a su paso. Las fechas dadas para estos dos arribos bíblicos a Egipto son 1900 y 1700 a. C. En la primera fecha Babilonia es arrasada por los hititas, que llegan según el escriba bíblico hasta Palestina. Y en la segunda tenemos a los kassitas saqueando a su turno Babilonia. Con doscientos años de intervalo, los salvajes cuatreros preculturales hacen temblar el Medio Oriente.

 

Pero Egipto permanece a salvo.

 

8 - HAMBRE

 

Con Abraham el cronista hebreo nos entrega por primera vez la palabra Hambre: “Hubo entonces hambre en la tierra y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre de la tierra” (Gen. 12:10).

 

La Biblia menciona “hambre” como sujeto principal de ese momento en aquel escenario, al que hemos visto dramatizado. Es el escenario de las invasiones. La idea de por sí en cuanto a la falta de alimentos siempre dio una sugerencia trágica. Aún hoy. Pero los hechos resca­tados del subsuelo arqueológico son aún más elocuentes ¿Cuál era realmente el “hambre” que existía en la Palestina del 2º milenario a. C.? No solamente las ciudades diezmadas ofrecían su sombra tétrica de espanto, sino asimismo los campos, los rebaños robados, las plantaciones yermas y los cúmulos de cadáveres listos para el proceso de la peste.

 

Para ubicarnos con más soltura en este proceso, avancemos mentalmente, hacia otros períodos históricos que se hallan más cerca de nosotros. En una similar y cruel destrucción por tierras europeas tenemos a: vándalos, visigodos, francos, hunos y vikingos. Con sus devastaciones, cadáveres, ruinas, cosechas destruidas, casas en llamas, templos arrasados y bosques quemados.

 

El cono sur sudamericano y en especial la incipiente Argentina del siglo XIX conoció los arranques vandálicos llamados “Malones” de pueblos preculturales, guiados por los caciques Cafulcurá, Catriel, Pincén, Namuncurá, Saldán Hordas que nada perdonaban.

 

Y volvamos ahora al tiempo bíblico. La cruel descripción que el investigador escocés Piggot nos da sobre esa llegada violenta de los arios (grupo mitanio) al Valle del río Indo, es una muestra candente. Estas bellas ciudades olvidadas de inmediato por sus depredadores, deshabitadas desde su arribo, sin utilizarlas para nada ni siquiera para ellos mismos,  ofrecían la confirmación más evidente de la barbarie bajo la pala del excavador.

 

Los libros religiosos hindúes estudiados por Stuart Piggot como el Rigveda, el Bagabad Gita y el Ramayana son una descripción detallada de estos hechos con destrucción de diques y moradas, plagados de asesinatos supuestamente místicos y que el erudito escocés va colocando en su punto fijo sobre ese doloroso aniquilamiento de la civilización del Valle del Indo. Hechos que los posteriores cronistas hindúes quisieron envolver en un halo religioso, pero que desmenuzados en la actualidad por los investigadores modernos, y con el aval de la UNESCO, cobran un sentido muy distinto.

 

Es la misma tragedia relatada por los poetas de Ur, con los mismos grupos de protagonistas y dentro del 2º milenario a. C. Es el escenario del exilio de Abraham con su comitiva errante. Es la antesala de Ibsha y sus ricos acompañantes antes de llegar a la corte de Amenemhat II quien los alojaría en Medinet Habu, cerca de Hermópolis. Sucesos aparentemente separados que llegan por distintas fuentes, pero que recogen una sola historia arqueológica abierta para nosotros, registrada en dolientes recuerdos por el cronista bíblico.

 

Los vínculos comerciales y culturales entre Mesopotamia y el Valle del Indo eran intensos y continuos. Compartían estrechas relaciones de identidad en algunos puntos específicos. Hay objetos de unos en las moradas de los otros. Sumerios, akkadios y los habitantes urbanos de las ciudades del Valle del Indo, de aquella Edad de Bronce se correspondían en relaciones, visitándose continuamente, viajando intensamente, hasta que los bárbaros idearios del 2006 a.C. (“una horda llegando cual una tempestad” como dijo el poeta súmero) ... los destruyeron.

 

Esto confirmaría la opinión de Clearco, discípulo de Aristóteles, que vinculaba al pueblo hebreo con los filósofos indios. Megástenes compartía la misma idea. El periodo clásico como vemos aún retenía imágenes del pasado que la arqueología iba a rescatar en el tiempo.

 

No deja de ser curioso que en su Libro V, Tácito dejó escrito : “Cuentan que los judíos fugitivos de la isla de Creta asentaron en las últimas partes de Libia (norte de África) en tiempos que Saturno fue echado de la tierra por la violencia de Júpiter y obligado a dejarle el reino. Fúndase este argumento por el nombre siendo como es en Creta muy famoso el monte Ida (frente a Faestos) cuyos habitantes llamados Ideos, al uso bárbaro se llamaron Judíos”. Debemos tomar este comentario como una tradición romana, sin olvidar que en esos tiempos en la zona helénica había grandes asentamientos hebreos, especialmente en Alejandría (latín: Judíos = Iudeos). Pero el dato de Tácito es muy importante porque evidencia que los tiempos clásicos retenían recuerdos del pasado.

 

 

Los akadios de Caldea, los egeos (cretenses) del Mediterráneo y los antiguos habitantes urbanos del Valle del Indo eran civilizaciones de un alto nivel, cuya cultura estaba ya bien establecida en el año 3.000 a. C. Sus logros y desarrollos les dan una perspectiva adicional. Además pertenecían a un mismo tipo racial de cráneo dolicocéfalo. Es una sola historia.

 

 ¡Pero todos ellos serían diseminados por el mundo!... debido a la barbarie vandálica del año 2.006 a. C… O a la erupción volcánica del mar Egeo, con un gigantesco Tsunami en la isla de Thera. Y ellos odos a su vez habrían de emigrar a Egipto por diferentes vías, en busca de refugio.

 

El Nilo, lejos de aquella penuria fue para estos fugitivos un nuevo hogar. Un oasis de paz. Una tierra nueva:

 

UNA  ESPERANZA

8 - El  ELEGIDO

 

 

¡Todo sucedió como la ira de Júpiter! Desastres telúricos e invasiones salvajes. Pueblos errantes que de sedentarios se transformaron en nómades. Tal es el saldo con que se inicia el segundo milenario. Y ése es el escenario en el que debe peregrinar Abraham.

 

La geopolítica del momento es de una anarquía total. Nos encontramos con grupos masivos de orientales perte­necientes a la etnia semítica, desparramándose por toda la costa mediterránea asiática e ingresando incluso en Grecia. Aumenta el número de cráneos dolicocéfalos en esta región. Pero tampoco el Egeo (lugar de refugio, cuando la invasión) es en manera alguna un lugar seguro y hasta parece que los “aqueos” —una tribu indoaria de menor cuantía como fuerza bélica— habrían aprovechado la oportunidad para robar las ciudades destruidas por la erupción. A su vez grupos de refugiados egeos (keftis-cretenses) se presentan en Egipto.

 

Bandas salvajes recorren Mesopotamia, Palestina y el Valle del Indo. Y por espacio de doscientos años todo se mantiene en el mismo estado caótico. Este desarrollo, que es totalmente arqueológico, ha sido también reflejado por el cronista hebreo que lleva a aquellos patriarcas desde la partida imprevista de Ur hasta el ingreso de José al Egipto, en un estado nómade de peregrinación permanente. Por extraña paradoja los semitas no eran en su origen —cuando aparecen en el primer momento de su historia— una comunidad nómade. Estaban bien asentados en ciudades confederadas, con esquemas orgánicos, leyes, literatura, artes e industrias. Se transformaron en nómades cuando fueron arrojados de sus casas. A partir de allí el devenir les daría un cauce muy diferente.

 

Abraham como personaje vivo, es real y de su época. Puesto que es realidad todo su acontecer dentro del escenario que tocóle superar. En la dura circunstancia de tenerlo todo, perderlo todo y rescatarlo todo. No cabe duda que él fue un Elegido por el destino para sortear abismos de dolor, dejando tras de él a su estirpe viva, allí donde todo era muerte.

 

Los contemporáneos a los actores bíblicos son reconocidos por sus nombres propios dentro de la Historia ... menos ellos los bíblicos. Nadie se llama en esos tiempos en Mesopotamia, Palestina o Egipto : Abraham, Isaac, Jacob o José. Hoy sí son nombres corrientes. Cabe pensar que eran nombres de cofradía. Los cofrades cambian siempre su nombre público o civil, como ocurre con el Santo Pontífice de Roma, cuando en realidad han nacido con otro. Igualmente sucede con los monjes. El Pintor flamenco Van der Goes se llamaba como monje : Hugo.

 

Cabe pensar que ellos fueran las cabezas de una logia caldea sobreviviente a la gran extinción. Pues de pensamiento y mística trata siempre la Biblia, lo que les ha permitido trascender más allá de su etnia. Queda decir como síntesis de nuestro personaje, que Abraham fue un hombre que luchó siempre contra la adversidad: venciéndola. Sobreponiéndose a todo el caos circundante y saliendo vencedor de ese reto durísimo que le proporcionara el destino. Papel que corresponde a un verdadero Elegido.

 

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LOS CUBOS DE TIAWANACU - por José Alvarez López | Votar

LOS   CUBOS  DE  TIAWÁNACU

 

Por  José  Alvarez  López

 

 

            Tiawánacu es un gran centro arqueológico sudamericano ubicado en el altiplano boliviano, próximo al lago Titicaca, a cuatro mil metros de altura. La actual Bolivia tuvo en el período colonial español el nombre de Alto Perú; en el período incaico fue el Collasuyo (región sur) y con anterioridad constituyó el Reino Charcas, célebre reino poseedor de una cosmogonía trinitaria.

            Tiawánacu es una extensión de varias hectáreas de ruinas de construcciones megalíticas que dan cuenta de la importancia que debió tener en su tiempo, calculado por el arqueólogo checo Poznansky en 12.000 años.

            Entre las construcciones sobresale  la famosa “Puerta del Sol” con una cara humanoide constituída por un Cubo, deformación que recuerda el “puño cúbico” de Gudea en Sumeria. Gudea fue el gran legislador y rey súmero.

            Pero la Puerta del Sol es nada más que uno de los lados de un Cubo prehistórico del cual lo único que resta desde hace un siglo, es esta pared.

A finales del siglo XIX durante la construcción del ferrocarril de Bolivia fue devastado el conjunto de edificios de Tiawanacu, para lograr piedra molida para el balastro del mismo. Hecho semejante y por la misma época, que ocurrió con las ciudades del Valle del Indo (Mohengo Daro y Harappa) cuyas casas de ladrillo que mantuviéronse en pie durante cuatro mil años, fueron convertidas en ladrillo molido para el balastro del ferrocarril de la India.

En mi viaje a Tiawánacu, invitado por el profesor Dick Edgard Ibarra Grasso (director del Museo Arqueológico) realicé la investigación metrológica tiawanacota que, sorprendentemente, no había sido hecha hasta ese momento. Pude así determinar con exactitud las dimensiones de varios monumentos (los Menhires, el Corincancha, la Puerta del Sol, etc.) encontrando que las medidas de la “Puerta”eran 3,80 metros de ancho por una altura de 2,40 metros y un espesor de la pared de 50 cm.

Estas medidas fueron para mí una verdadera sorpresa pues correspondían con notable exactitud a las dimensiones de cada uno de los 24 Cubos del “Serapeum” de Sakkara (en Egipto) que tienen –increíblemente– las mismas dimensiones de “La Puerta” : 3,80 m de largo por 2,40 de altura y 2,30 m de ancho. Y esto no es una simple coincidencia, pues estas medidas tienen una común significación –traducidas al “Metro” de los constructores egipcios y de los americanos precolombinos– que usaron la misma Metrología. En efecto, los estudios realizados por Peter Tomkias, arqueólogo de las Pirámides americanas, y por Flinders Petrie, arqueólogo de las Pirámides egipcias, muestran el uso en ambos hemisferios del “metro egipcio–babilónico” de 1,047 m.

Estos hechos metrológicos comunes son de gran importancia porque como señalaba Flinders Petrie : “La Metrología Arqueológica” es el más seguro instrumento de investigación arqueológica.

Continuando con la información histórica, según el cronista español Cieza de León que fue el primer europeo que visitó Tiawánacu en la época de la conquista del Perú, había “tres habitaciones” cada una de ellas  hechas en un único bloque de piedra.

La civilización “Charcas” del Alto Perú (hoy Bolivia) era distinta de la Incaica y tenía una religión diferente basada en la Trinidad. Los tres personaje de esa trinidad eran : Dios Padre, Dios Hijo y Dios Hermano, que se fundían en la Unidad llamada “Tanga–Tanga” que era una cruz con un largo palo inferior, representando que el “Tres es Uno”. Este tema fue estudiado por el erudito boliviano Valentín Abecia, quien fuera también vicepresidente se su país.

Estas tres habitaciones Cúbicas y vacías  representaban tres Sancta Santorum, una para cada una de las tres personas de la Divinidad Charcas, quienes nunca tuvieron representación antropomórfica.

Los Charcas acogieron con beneplácito el catolicismo trinitario de los españoles y especialmente La Cruz, pues antes de la llegada de los conquistadores las grandes cruces de plata de los Charcas (Tanga-Tanga) habían sido enterradas para protegerlas de su destrucción por los Incas. Los propios Charcas fueron indicando a los españoles la ubicación de los “tanga–tanga” enterrados que salieron a luz para ser llevados a las iglesias católicas. Algunos cronistas señalan que estas cruces de plata enviadas a España  de un palo muy largo y tres brazos pequeños, aparecen portadas por los penitentes en la Semana Santa de Granada y Sevilla.

Volviendo al tema tecnológico, el arqueólogo Ponce Sanguines estudió cuidadosamente el misterio del transporte de estos bloques desde las canteras situadas a trescientos kilómetros a través de los Andes. Demás está decir que transportaron los bloques intactos y los excavaron  in  situ.

Por otra parte en Tiawánacu (como en el Serapeum) la significación de los números es casi ritual : La duración del Año Trópico (365,2 días), el Número de Oro : 1,618, y como siempre, el metro empleado es el egipcio–babilónico de 2 x 523,9 cm. Nos encontramos, pues, frente a una Cultura Prehistórica que edificaba monumentos similares en dos Hemisferios diferentes.

Y al decir esto, no podemos olvidar la Pirámide de Tiawánacu que, sin lugar a dudas, es la más grande del mundo, pues edificaron una enorme pirámide sobre un cerro recortado en forma piramidal, logrando una Pirámide de casi mil metros de altura... Recorrerla ocasiona una sensación de grandiosidad indescriptible.

Volviendo a la “Cara” de la Puerta del Sol es de observar que las manos no son humanas pues tienen cuatro dedos : tres normales y un pulgar oponente. No es, pues, una mano humana, pero lo curioso es que estas manos se encuentran en profusión en la estatuaria de Tiawánacu que puede apreciarse en el Museo Arqueológico adosado a las ruinas. Es admirable ver también en este museo el pulido a espejo de las esculturas tiawanacotas, hechas en una durísima piedra.

También puede verse la mano de cuatro dedos en una aerofotografía que se exhibe en el Museo que muestra una chacra de regadío que forma una mano de cuatro dedos. Pero aquí lo anormal no es solamente la mano, el sistema de regadío también llama la atención porque la chacra de la fotografía aérea está asentada sobre piedras entre las cuales circula el agua. Un novedoso sistema de regadío que valdría la pena investigar y aplicar en zonas desérticas.

Esta enorme mano de las fotografías aéreas no es visible desde el suelo. Se repite el caso de las mesetas de Nazca y Palpa en el Perú., cuyas figuras todavía permanecen en el lugar porque no son visibles desde el suelo. Las “habitaciones” cúbicas de Cieza de León ya no existen porque eran visibles. El 99 por ciento de la destrucción del material arqueológico mundial no ha sido producto ni del tiempo ni de la Naturaleza sino de la acción depredadora del hombre.

En el caso de las “habitaciones” sin techo de Tiawánacu fueron dañadas conjuntamente con numerosas estatuas y monolitos que había en el lugar dinamitados para el ferrocarril del siglo XIX y sólo se conservan los dibujos que de ellas hizo el arqueólogo Poznansky. Además los soldados hacían ejercicios de tiro al blanco sobre el rostro de la Puerta del Sol.

Esto fue visto por el arqueólogo alemán Max Uhle quien dirigió notas indignadas al presidente del país logrando el final de este atropello. Pero más tarde sufrió por ello persecuciones de parte de otros funcionarios.

    Pero la verdadera depredación de los monumentos tiawanacotas corre por cuenta de los ingenieros ingleses del ferrocarril boliviano que utilizaban el material arqueológico como balasto para las vías. Pero esto no es una novedad, porque el arqueólogo escocés Stuart Piggot estaba indignado con los ingenieros ingleses que instalaron el ferrocarril de la India utilizando como balasto los ladrillos de las ciudades prehistóricas de Mohengo Daro y Harappa.

Lo cierto es que de las tres habitaciones cúbicas vistas por Cieza de León sólo resta la Puerta del Sol que Uhle alcanzó a verla tirada en el suelo, posiblemente lista para ser dinamitada...

 

Los “dioses” de Tiawánacu habían partido hacía tantos milenios que no pudieron socorrerla.

 

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FÍSICA Y CREACIONISMO - por José Alvarez López | Votar

 

FÍSICA  Y  CREACIONISMO

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por José  Alvarez  López

 

Una cuestión que aparece a menudo en los textos de astronomía, y que plantea a poco que se hable del universo, es la de si existen otros mundos habitados.

 

El interés por el problema no se reduce a aquellos círculos diferentes en que sólo podría ser tratado en forma superficial, sino que, incluso, es tema de interés para el especialista como lo demuestran los recientes estudios sobre la composición de la atmósfera de Marte, en los cuales se descubre como primera intención el poner en claro este asunto.

 

En el estado actual de la ciencia puede afirmarse que en Marte hay o hubo vida vegetal ¿Pudieron tal vez existir animales? ¿Y en Venus, ese planeta tan parecido a la Tierra?

 

Con cierta probabilidad podrá, quizás, afirmarse que en el Sistema Solar el único planeta habitado por seres inteligentes es la Tierra, pero plantearé el problema con más generalidad al considerar que en el universo hay miles de millones de soles y que cada uno de ellos puede, a su vez, tener un sistema planetario; en este caso la probabilidad de existencia para otros mundos habitados se habrá aumentado indefinidamente.

 

Pero ¿existen en el universo otros sistemas planetarios como el nuestro, es decir, esas estrellas que contemplamos en las noches serenas, tienen una corte de planetas que las rodea? Aquí, la respuesta se torna difícil dentro de límites empíricos, porque la enorme distancia a que se encuentran aún en estrellas tan cercanas como Alfa Centauro, impide que podamos ver con nuestros telescopios si tienen o no un sistema planetario.

 

Mas como queda siempre abierto el camino de la libre opinión, hay quienes piensan que puede haber muchos otros sistemas planetarios; no hay por qué suponer  que nuestro Sol, una estrella insignificante, tenga tal privilegio exclusivo. Desde otro punto de vista resulta también un tanto absurdo pensar que en un universo tan dilatado seamos nosotros los únicos contempladores inteligentes.

 

El físico positivista, tan inclinado a considerar al hombre como el único ser consciente en el universo, se muestra, tal vez por compensación, propenso a considerar la posibilidad de otros mundos habitados, de otros seres inteligentes de los cuales no tenemos ni podemos tener noticias. Surge así la posibilidad de que en este mismo momento en muchos y diversos planetas del universo, otros hombres, otros seres inteligentes, se planteen la pregunta de si habrá otros seres como ellos en ignotas regiones del cosmos ¿Qué probabilidad hay de que ello sea así?

 

No se crea que la Ciencia no puede responder a la cuestión así planteada, llamando la atención que no obstante estar el argumento a la mano no haya sido, que sepamos, antes usado para contestar a la pregunta. Porque dentro de los más rigurosos conceptos de la mecánica estadística puede afirmarse que no hay otros sistemas solares, que hay en el universo la total imposibilidad de existencia de otros sistemas de planetas.

 

Con ello queda la pregunta casi contestada: la Tierra es el único balcón abierto al universo. Pero si apuramos el argumento nos vemos ante un serio aprieto porque la afirmación de la mecánica estadística puede afirmarse es todavía más categórica: Es imposible la existencia de un sistema solar. Pero en ese caso ¿cómo es que existe el nuestro? ¿cómo existimos nosotros?

 

Habrá que pensar, o que la mecánica estadística se equivoca o bien que el sistema solar existe contra las leyes naturales. De todas maneras un sistema de planetas aparece como un accidente del universo y por tanto podemos casi afirmar que no hay otros sistemas solares fuera del nuestro. Con esto nos colocamos en una situación de privilegio muy similar a la que el hombre gozara cuando el universo giraba en torno a la Tierra y no había más mundo que el que terminaba en el horizonte de la aldea o, a lo sumo, en las Columnas de Hércules.

 

Ignoramos el motivo de que este argumento de la mecánica estadística no haya sido antes usado para contestar esta pregunta. Posiblemente porque pudo significar también una negativa para la existencia de un sistema atómico. La mecánica estadística afirma en esencia que es imposible que un conjunto de partículas se mantenga girando en torno a otra, o sea que hay una total imposibilidad (una improbabilidad infinita) de que exista un núcleo atómico rodeando los electrones.

 

Este serio problema de contradicción entre las afirmaciones de la mecánica estadística y la teoría atómica fue resuelto con el advenimiento de la mecánica cuántica, que permitió dar una probabilidad de existencia a un electrón girando en torno a un núcleo siempre, claro está, que este electrón girara dentro de órbitas determinadas. Se descubrió con ello, cómo era posible que existiera un átomo aún en contra de las afirmaciones de la mecánica estadística, pero como esas condiciones cuánticas no se descubrieron aún en el sistema solar, puede afirmarse todavía la imposibilidad de existencia de un sistema solar.

 

Se podrá argüir que puede reducirse el problema si hacemos abstracción del espacio ocupado por el Sol, pero como no hay nada en la Naturaleza que obligue a proceder de esta manera, el argumento sigue en pie ¿Habrá que pensar en la presencia de algún proceso de cuantificación en el sistema solar?

 

No es  cuestión fácil de afirmar, más bien nos inclinamos a pensar lo contrario, afirmando en cierto modo que la solución del problema por vía mecánica no existe y que el sistema solar contraría las leyes de la mecánica estadística, ya sea como una excepción, la consecuencia de un mero azar, un caso único en la historia del universo o, tal vez —sin descartar una hipótesis dialéctica— como consecuencia de una voluntad creadora.

 

¿Habrá en el universo una voluntad capaz de oponerse al férreo determinismo de las leyes y realizar lo que no puede ser? ¿Habrá dentro de la esencia del universo elementos dialécticos que como contracorrientes del devenir inevitable de las cosas remonten la cuerda del reloj? Si así fuera aparecería el universo en una naturaleza dual mostrando en oposición dialéctica el determinismo y la libertad, el destino y la voluntad.

 

Con esto queda planteado dentro de los límites de la ciencia positiva un problema con soluciones ya conocidas en el campo filosófico, pero que había quedado sin respuesta en el marco físico. Cualquiera que sea la solución que se elija, ella sólo será una hipótesis provisoria, destinada a durar lo que el curso de nuestras ideas frente al análisis de conocimientos, que hasta ahora quedaron como a la vera del camino. Se puede afirmar una cosa definitiva: El Materialismo Mecánico no sirve para explicar los enigmas de la ciencia.

 

Se plantea la cuestión de si no habrá otros problemas físicos y filosóficos que por conducir por derroteros ajenos a los intereses del Materialismo Mecanicista fueron desechados, no tomados en cuenta, en una palabra ignorados por los investigadores a pesar de plantear interesantes problemas que, dentro de otra filosofía, hubieran podido ser importantes elementos de desarrollo y evolución científica.

 

Interesantes esquemas de evolución científica han sido podados del cuerpo de la Ciencia, por no convenir a los intereses de la filosofía mecanicista, en la cual no critico a quienes así han procedido —ya que no había otra manera de proceder— pero es necesario exhumar estos elementos para dar una nueva respuesta a las cuestiones planteadas. Pero el problema desde este punto de vista no se presenta aislado. El procedimiento de considerar “simple coincidencia” permitió negarles validez científica, aún cuando al hacerlo se cometiera a la vez una arbitrariedad científica y metodológica.

 

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TOPONIMIAS DE CÓRDOBA- por Orencio Julio Correas | Votar

 

TOPONIMIAS de CÓRDOBA

 

(República Argentina)

 

“CALAMOCHITA O CALAMUCHITA”

 

POR

MAYOR (r) ORENCIO JULIO CORREAS

 

           

            La base del sostenimiento de todos los idiomas lo constituye la escritura. Ello impide las deformaciones de los vocablos que los componen y obliga a la uniformidad de su conformación.

 

Los idiomas indígenas americanos adolecieron de la falta de signos ortográficos y por ello la deformación de las palabras fue lo común, pronunciándoselas según el uso o capricho de las distintas lenguas, dialectos o regiones adonde llegó su influencia.

 

El Quetchua o Quichua, idioma del Imperio Incaico del Perú, fue en la era pre-hispánica, al decir del eminente políglota y filólogo presbítero Dn. Miguel Angel Mossi: “el idioma diplomático entre las tribus americanas del sud, es decir, lo que es el francés en el mundo”. Por esta razón cada tribu contaba con uno o varios lenguaraces para sus entendimientos sociales, religiosos, políticos y comerciales, y por ello también los diferentes idiomas del Norte, Sud y centro de lo que es nuestro país (Argentina) introdujeron y adoptaron a los suyos respectivos más de un cuarenta por ciento, el que menos, de vocablos quetchuas.

 

Por esta falta de escritura, la fonética fue entonces el único medio con que contaron estas tribus para la divulgación de sus idiomas y dialectos, ya que no podrían tomarse en cuenta como escritura algunos dibujos en vajillas y utensilios diversos que muchos grupos de indígenas utilizaban para dar forma a sus ideas, o también los finos cordeles tejidos en lana de diferentes colores a los cuales se les agregaban pequeñas piedras de colores y diversos granos que, a manera de signos convencionales, usaron los incas con el nombre de “quipu”, para la transmisión o conservación del pensamiento hablado.

 

A esto se debe lo difícil que resulta para los historiadores e investigadores dar forma y encajar en el idioma o dialecto al que corresponden muchas palabras indígenas cuyos significados hasta hoy se ignoran, debido a las deformaciones que sufrieron.

 

La presencia de los conquistadores hispanos en América hizo que las tribus indígenas ya sea por snobismo o por necesidad, asimilaran o adoptaran vocablos castellanos a sus idiomas o dialectos, que ellos pronunciaban a su manera de acuerdo a la fonética que les permitía su propio lenguaje.

 

La B y V, no existían en casi todos los idiomas indígenas, y muy especialmente dentro de las tribus en que predominó el quetchua, de ahí que palabras que ellos adoptaron para su uso por necesidad, como ser caballo y vaca, las pronunciaban “cawallo” y “waca”.

Estas adopciones de vocablos castellanos por las tribus nativas, que como lo manifiesto anteriormente los pronunciaban de acuerdo a la fonética de sus idiomas o conformándolos al mismo, ha inducido al error a muchos reconocidos historiadores e investigadores, que los confundieron con vocablos indígenas, dándoles la interpretación que sus conocimientos de ese idioma tenían a su vez.

 

Esto sucede, a mi juicio, con la palabra CALAMOCHITA, convertida hoy en Calamuchita, por el uso y la costumbre.

 

En diferentes publicaciones (diarios, revistas, folletos, libros) siempre que se trataba de Calamuchita, han hecho o hacen aparecer este vocablo como de etimología indígena, y todos sus autores coinciden con las explicaciones dadas por el eminente historiador presbítero doctor Pablo Cabrera, entre ellas la publicada en la Revista de la Universidad de Córdoba, correspondiente a los meses de septiembre a diciembre de 1931, en su estudio “Córdoba del Tucumán. Pre-hispana y Proto-historia” del que he copiado fragmentariamente lo que se relaciona con el estudio que hace de la palabra CALAMOCHITA, para considerarla como Sanavirona (tribu provincia de Córdoba hoy extinguida por su adaptación al español) o más bien Quichua donde dice:

 

 “Destacándose entre sus valles plenos todos los rumores y perfumes, el de Ctalamochita, por sus bosques de algarrobos y molles (mulli, muchi) cargados de racimos y de vainas de oro, mientras pendían de sus gajos como otras tantas odres de riquísima miel, los Camatis”... y al citar Ctalamochita hace una llamada donde aclara: “Léase Tala o Calamochita, es indiferente. Se trata de un vocablo cuya inicial era una consonante doble, amicha. Para el oído de los descubridores, ora sonaba C, ora T (véase el nomenclador, in verbo correspondiente).

 

Lafone Quevedo en su libro “Tesoro de Catamarqueñismos” dice: “Calamochita lugar en la provincia de Córdoba, hacia el Sud, visitado por Francisco Mendoza en la entrada de Roxas. ETIMOLOGÍA- Ante todo habría que determinar la lengua a que corresponde. Si es sanavirona puede tener algo de chaquense”.

 

Resulta que este gran investigador cuyas obras históricas y toponímicas son bien conocidas, no encuentra en la palabra CALAMOCHITA una estructura etimológica francamente indígena, siendo reconocida también su alta autoridad por sus profundos conocimientos de los diferentes idiomas y dialectos que predominaron al Norte y al Centro del país (Argentina), y muy especialmente el quichua, al que pertenecen directamente los vocablos que cita el doctor Cabrera para aseverar que Calamochita es palabra indígena, como lo he de demostrar al final de su parte gramatical de estos comentarios.

 

Sostengo que si estos dos distinguidos autores hubieran tenido conocimiento de que en España existía un partido y municipio denominado CALAMOCHA muy otras hubieran sido sus apreciaciones sobre este vocablo o por lo menos hubieran hecho mención a la similitud de Calamocha con Calamochita, es decir que por su diminutivo, resulta el mismo.

 

Los datos políticos geográficos de Calamocha son los siguientes: “DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO ESPASA: CALAMOCHA- Partido Judicial de la Provincia de Teruel – España – Limita al N. con la Provincia de Zaragoza, al E. con el Partido Judicial de Montalbán, al S. con los de Teruel y Albarracín, y al O. con la Provincia de Guadalajara. Ocupa una extensión superficial de 1291 Kilómetros cuadrados y tiene una población de 23.170 habitantes, “calamochanos”.

 

 El “Novísimo Diccionario Geográfico Histórico Pintoresco Universal” (Año 1863) coincide con los datos anteriores y cita sus producciones, entre ellas minas de cobre en sus alrededores. La “Geografía de España” de L. Martín Echeverría – III Tomo – Año 1928 – al describir el aspecto general de Calamocha y sus alrededores dice: “El Río Jiloca corre por un valle excavado entre montañas (Cucalón y Palomero de un lado, Las Parameas de Molina y Sierra Menero del otro) cuya parte alta, donde están las vegas de Mongal del Campo y Calamocha, corresponde a la Provincia de Teruel”. Describe después el terreno, cuyas características son idénticas o muy aproximadas a la de nuestra Calamuchita.

 

Posiblemente algún calamochano que pasó o se instaló en la hoy región que llamamos Calamuchita, como un homenaje a su comarca nativa, y teniendo en cuenta la similitud existente en ambas regiones, por sus valles, sierras y ríos la denominó CALAMOCHITA, es decir una Calamocha chica, en perfecto castellano.

 

Pretender desviar hacia cualquier idioma indígena americano el vocablo calamochita, agregándole letras para encajarlo dentro de la fonética o estructura de una palabra cuyo significado se aplica a capricho, como en este caso, creo que sólo se ha llegado a ello por el desconocimiento de que en España existe una región denominada Calamocha.

 

Gramaticalmente, el señor Presbítero doctor Cabrera establece por su análisis, que Calamuchita indica la presencia de talas, cala y molles, todas estas palabras netamente quichuas (tala: árbol, cala: piedra, y el molle que por la fonética de las distintas tribus se convertía en mulli y muchi). Aclara a la vez “CTALA” puede leerse indistintamente “TALA” o “CALA”, por ser indiferente pues se trata de (Ctalamochita) un vocablo cuya inicial era una consonante doble, “amicha”, que para el oído de los descubridores, ora sonaba “C” ora “T”.

 

Pero “tala” y “cala” no son sinónimos en quichua. Todo esto, a mi juicio estaba muy bien llevado para llegar únicamente a probar que “Calamocha” en quetchua, indica la presencia de piedras y molles por la similitud que existe entre “cala” y “muchi”, pero nada dice o aclara sobre el diminutivo “chita”, realmente castellano.

 

La consonante “CT”, que él mismo cita, no existe en el idioma quichua, pues en las gramáticas del reverendo padre Mossi sólo existen doble las consonantes: CC-CH-PH-KC-LL-QQ-TT-y TLL.

 

Tengo la profunda convicción que monseñor Cabrera al citar esta consonante doble, lo hizo por haberla en algunos viejos documentos de sus valiosos archivos, como yo también la encontré en documentos que se referían a Calamuchita en los Archivos de la Provincia de Córdoba. La acostumbraban a escribir así algunos notarios de la época que desconocían la gramática quichua influenciados quizás por la fonética áspera de su pronunciación por los nativos, y como muy bien dice monseñor Cabrera, sonaba al oído de los españoles “ora C ora T”, creando así una nueva “amicha” o sea la consonante doble, “CT”...”.

 

Tampoco el distinguido autor Sergio Grigórief en su “Compendio del Idioma Quichua” que comprende “Gramática – Diccionario Quichua – Castellano y Paradigmas del verbo (tablas)”, contiene la consonante doble CT, ya que el mismo las suprime a todas las creadas por el padre Mossi, creando tan sólo una consonante compuesta y que es TJ, y que debe leerse “como la CH castellana, después de la vocal, al fin de la palabra o precediendo una consonante”...

 

Si este distinguido y eminente historiador hubiera aplicado la definición que hace para Calamochita, relacionándola a Calamayo o Calmayo, lugar muy conocido de la pedanía Monsalvo del Departamento Calamuchita, a mi juicio hubiera sido un gran acierto, ya que la misma encaja directamente: Cala, piedra; Mayo, molle, o sea “Mollar de piedras”.

 

Ya sé que algunos eruditos en el idioma quetchua pueden rebatirme, diciendo que “Mayo” en dicho idioma significa Río y en tal caso Calamayo o Calmayo significa “Río pedregoso”, como en alguna publicación que leí, así lo definía a este lugar, pero están muy equivocados.

 

La influencia del puro idioma quetchua peruano, para significar Mayo que corresponde a Río, en castellano, llegó únicamente hasta las provincias norteñas de Argentina, y las regiones del Chaco, así tenemos Chadimayo, Pilcomayo, Intimayo, etc.

 

Los sanavirones y comechingones (tribus nativas cordobesas) tenían su propia palabra, o sea “Sacate” que significa río, luego Calamayo debió ser Calamolle, que el uso y la costumbre lo ha convertido en Calmayo.

 

Tengo un profundo respeto por monseñor Cabrera pues lo consideré siempre un gran investigador, de ideas rectamente democráticas a la vez que justo y medido en sus comentarios históricos, pero en lo que respecta al conocimiento de idiomas indígenas me inclino por el reverendo Padre Miguel Angel Mossi autor de las gramáticas quetchuas, las primera editada en Sucre (Charcas - Bolivia) ciudad de la Universidad de Chuquisaca, entre los años 1857 y 1958.

 

Uno de los pocos ejemplares se encuentra en la Biblioteca Mayor de la Universidad de Córdoba, y la segunda 1889, editada en esta ciudad por disposición del Gobierno de Santiago del Estero, con motivo de la Gran Exposición Universal de París en 1900 donde fuera enviada, y de cuya edición yo poseo un ejemplar.

 

Se considera esta obra como el trabajo más serio y formal sobre el idioma quetchua, pues su autor, como lo clasifica el Dr. Enrique Udaondo, en su diccionario Biográfico Argentino dice: “fue uno de los filólogos más grandes del siglo y quién además de conocer el Castellano, Latín, Griego, Francés, Italiano, Alemán y Hebreo, llegó a dominar más de cuarenta lenguas y dialectos indígenas americanos, clasificando al quetchua como la lengua más perfecta, la más armoniosa, la más elegantes de cuántas se conocen”.

 

Al iniciar lo que denomino estos “ENSAYOS TOPONÍMICOS CORDOBESES”, no me lleva ninguna pretensión de erudito en la materia. Reconozco ser un simple aficionado y que puedo estar equivocado en mis apreciaciones, a pesar de haber tenido muy en cuenta y consultado las obras de los autores que cito.

 

Córdoba, diciembre 1948

(Publicado en diario LOS PRINCIPIOS- Sábado 19 de Diciembre 1948)

 

 

Dn. Orencio Julio Correas se recibió con medalla de oro en el Colegio Militar de Argentina, y se retiró con el grado de Mayor al producirse el golpe de estado del General Uriburo en 1930, por su desacuerdo con este episodio. Casó con María Helena Paz y fue yerno y albacea de Dn. Carlos Paz, el creador de la hermosa villa turística cordobesa (Villa Carlos Paz).

  

 

 



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EL ATOLÓN DE ATLÁNTIDA- por José Alvarez López | Votar

EL ATOLÓN  DE  ATLÁNTIDA

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por  José Alvarez López

 

 

Un análisis de las dimensiones dadas por Platón sobre Atlántida, en su conjunto, presenta empero algunas contradicciones. Pareciera que Platón está describiendo dos estructuras separadas. La descripción de los recintos circulares que rodean a la mansión real dio en total una distancia no mayor de dos mil metros, desde el mar al centro de la isla. Ello daría en total un diámetro para la isla no mayor de cinco kilómetros.

 

Esto contrasta manifiestamente con el rectángulo de la inmensa pampa cuya menor dimensión era de cuatrocientos kilómetros.

 

Se evidencia aquí la presencia de dos islas distintas para Atlántida, muy bien definidas. Una constituida por una inmensa pampa, de tipo altiplano, erguida sobre un gran acantilado. La otra consiste en un atolón triple. Atlántida en su conjunto habría sido un archipiélago, si aceptamos que la dorsal Mesoatlántica hoy hundida, estaba en la superficie. Debía en ese tiempo contener una cadena de islas, con dos islas mayores donde desarrollóse su civilización.

 

En documentos tan antiguos como los que estamos comentando, venidos por escrito en copias sucesivas a los largo de dos mil cuatrocientos años, más distintos idiomas de traducción: pasando por el árabe que lo hizo conocer en Europa, trasvasado antes desde el Koiné (griego alejandrino), además el griego bizantino de Constantinopla (para uso bíblico) y luego latín... es de esperar datos contradictorios. Por ello, debe intentarse una interpretación del conjunto que nos dé una idea con el mínimo de contradicción.

 

Una posibilidad es que se haya superpuesto la descripción de dos estructuras o de dos islas separadas. La isla con el gran rectángulo pampeano de dos mil kilómetros y su foso sería una isla separada de la otra. Y en la siguiente estaría el Santuario de Poseidón y el Palacio Real.

 

Esta última isla, ateniéndonos a la descripción platónica, sería un “Atolón”. La descripción de las islas con lagos circulares tiene reminiscencias de una época volcánica y atolónica del océano Atlántico, hoy desconocida. Pero tenemos muchos informes independientes que nos inclinan a interpretar la naturaleza del Atlántico en la Epoca Glacial (que fue el período de existencia de Atlántida) con ciertas diferencias en relación al Atlántico de hoy. En un planeta helado los sitios volcánicos y llenos de géisers, además de su ubicación en zona tropical, puede explicar la posibilidad de vida humana en Atlántida.

 

Pero esta intensa actividad volcánica en las islas del Atlántico nos plantea el problema de la ausencia, hoy día, de atolones, tan comunes en cambio en el océano Pacífico. La teoría aceptada sobre el origen de los atolones es que los corales —que construyeron las islas— lo hicieron alrededor de un pico volcánico que después se hundió. Es por esto que numerosos atolones tienen la clásica forma circular un lago interno.   

 

Los científicos explican los miles de arrecifes coralinos y atolones del océano Pacífico suponiendo una actividad volcánica intensa. Por ejemplo, se sugiere que en el Cretáceo (hace cien millones de años) la intensa actividad volcánica del planeta generaba decenas de miles de volcanes marinos y que esta gran probabilidad explicaría la subsistencia de arrecifes coralinos todavía hoy, El arrecife coralino se forma también con la ayuda de numerosas algas, algunas secretoras de productos calizos como la “Halimeda” y otras incrustantes como la “Lithothamnium”.

 

¿Existen en la actualidad atolones dobles? ¿Y hasta triples? La pregunta se basa en la similitud con los atolones de la descripción de Platón y su similitud con las ciudades-maquetas circulares que edificaron los indígenas americanos de Colorado. Platón dice que el palacio real de Atlantis, la famosa Basilea, estaba en una isla triple formada de tres lagos circulares sucesivos, separados por franjas de tierra de forma circular. Se trata de un atolón triple.  

 

Y ya hemos visto en la descripción platónica —tomando en cuenta las dimensiones dadas por el propio Platón— que nos enfrentamos con un triple atolón del tamaño corriente de los atolones, y además con otra isla gigante que nada tiene que ver con los atolones.

 

Pero para confirmar la posibilidad de que en el pasado —y a favor de una intensísima actividad volcánica hubo en el Atlántico numerosos atolones e inclusive atolones dobles y hasta triples (como el platónico) debemos hacernos eco de la hipótesis de los geólogos que para apuntalar la “teoría de Darwin de los atolones” necesitan también una intensa actividad volcánica en el pasado.

 

Ahora bien, la posibilidad de situaciones antiguas en el océano Atlántico diferente de las actuales se pueden también interpretar con el Caribdis y el Escila de Homero como fenómenos volcánicos; uno de los cuales —el Caribdis— no tiene nada equivalente hoy pues no conocemos “geyseres submarinos”. Si ellos pudieron existir en el pasado, o no, es una cuestión de análisis y discusión científica, pero el texto homérico nos habla permanentemente de volcanes y erupciones volcánicas, maremotos y fenómenos sísmicos. Lo mismo el texto de Platón.

 

Pero hay muchos otros textos antiguos que se hacen eco de un volcanismo intenso en el Atlántico y nos basta con recordar las propias expresiones de Ezequiel con relación a Tarsis, cuando habla de fenómenos sísmicos de orden cataclísmico: “Yo sacaré fuego de en medio de ti, el cual te consumirá. Te convertiré en espanto y dejarás de ser. Haré subir sobre ti el abismo y las muchas aguas te cubrirán. Serás buscada y nunca más serás hallada”.

 

      En lugar de esta mortífera descripción, el genio heleno, con su eficaz sobriedad, dice simplemente: “Y Atlántida desapareció en una noche”.

 

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AKHENATÓN Y SU CIUDAD INDUSTRIAL | Malo Regular Bueno Muy bueno Excelente Excelente - 1 voto

AKHENATÓN  Y SU  CIUDAD  INDUSTRIAL

    

por Alejandra Correas Vázquez       

 

Si algo había caracterizado al Egipto antiguo es el de ser un pueblo esencialmente agrícolo, donde se arraiga la importancia del río Nilo y su inundación fertilizante para las cosechas. Hasta la época de Constantinopla (la nueva Roma) el trigo egipcio dará pan al mundo antiguo. También fue esta nación en cierta medida, pero medianamente, casi diríamos moderadamente debido a su falta de pastizales necesarios para una gran producción, un país ganadero. Pero esto ultimo tuvo una tendencia mítica y religiosa dándoles a los animales el carácter sagrado con que los conocemos, para lograr con ello la protección de las especies. Aún así su producción no era suficiente para dar de comer a su propio pueblo, y por ello dependía de la media luna fértil y sus grandes pastores (como Abraham). Según leemos en la Biblia los países de Sodoma y Gomorra fueron grandes estancias, cuyo ganado era también codiciado por los reyes hititas que los invadían como cuatreros.

 

Pero Akhenatón una vez más cambiaría todo esto de repente, de improviso, tal y como él acostumbrara a actuar en cada uno de sus proyectos. El joven faraón revolucionario haría de su país o mejor dicho de su “ciudad nueva” creada para nuevos esquemas —la hermosa Akhet-Atón— una sociedad industrial. No hay que olvidar que junto a él se hallaban sus parientes maternos fenicios, de gran influencia en la totalidad de su proceso. Pues Fenicia además de ser el mayor país marítimo, también era la gran nación industrial antigua.

 

Esta ciudad nueva no conoció la improvisación, nació armada desde la estructura original, como Constantinopla cuando la diagramó Constantino tres mil años después. O sea: una nueva religión monoteísta y universal para una ciudad nueva, con nuevas leyes, nuevos conceptos sociales y nuevos proyectos de subsistencia. Akhenatón suprimió la esclavitud. Constantino lo propuso ya que estaba en contra del principio cristiano donde todos son iguales, y ante el rechazo romano, lo morigeró al menos con leyes especiales prohibiendo el derecho de vida sobre sus esclavos. 

 

Akhenatón para debutar en un nuevo sentido social, proyectando una ciudad industrial, debía primero que todo crear a esa industria. Y esa industria fue creada por la revolución social atoniana, y no la revolución social determinada por la industria. Un solo dato nos basta. Cuando muchas casas notables no habían sido todavía concluidas (entre ellas la de Akhenatón que fue hecha sobre la marcha y nunca se terminó) ya estaba edificado el barrio obrero.

 

Como comienzo para dar realidad a esta nueva propuesta, debía “crearse” a esa sociedad obrera que en Egipto no existía. Pues el pueblo de la nación del Nilo era hasta ese momento campesino. La revolución atoniana debía urbanizarlos, y enseñarles para ello a vivir en comunidad dentro de casas. Este “barrio modelo” para obreros de la nueva ciudad llamada Akhet-Atón (Horizonte del Círculo) es una de las joyas atonianas. A partir de este proyecto puede decirse que los jóvenes seguidores de Akhenatón, tuvieron fe en su empresa. Había un fin previo de largo alcance: crear los medios de producción con los cuales después vivir, pues había sido convocada una multitud para habitar la nueva ciudad.

 

El elemento obrero revistió una importancia primordial en la política atoniana. Ellos, Akhenatón y sus amigos, eran un conjunto de jóvenes donde el faraón era su propio amigo, como lo indican en sus inscripciones. Ellos programaron la industria y edificaron viviendas para la clase obrera. Pero para empezar tuvieron que crear a esa clase obrera y traer del campo cuadrillas de campesinos a quienes enseñarles los nuevos oficios. Algunos campesinos demostraron gran talento, como May, que aprendió a leer con eficiencia, adquirió un oficio, y fue por su ejemplo declarado príncipe.

 

Ello demandaba una transformación de las conciencias, para aquellos nuevos citadinos, habitantes ancestrales de las orillas del Nilo con un estilo de vida particularmente diferente hasta aquel momento. Todos sabemos que la adaptación del campo a la ciudad ha revestido siempre dificultades. Se necesita un planeamiento de inserción para los ciudadanos debutantes, pues el sistema de vida citadina es muy distinto al campesino. Para comenzar se impone una cohabitación civilizada continua y diaria, logrando una armonía que no permita derrumbar un sistema. Esto es lo que hizo con talento el Egipto atoniano, lo que demuestra que se contaba con una previsión bien analizada, que debutó sin tropiezos ante la era industrial.

 

Y el proyecto prosperó. Pues cuando todo el equipo dirigente salió al exilio, en un Egipto invadido por tropas hititas, los talleres y sus obreros siguieron funcionando por un largo tiempo más. Egipto no tenía hasta la revolución atoniana las industrias que aparecen de golpe y la notable producción “en serie”. Es necesario un comentario especial, pues lo más llamativo de esta industria es el seriado puesto en evidencia.

 

Hay dos características del proceso atoniano que deben subrayarse. La primera es que se creó a la industria y se crearon al mismo tiempo los técnicos obreros, que ayer manejaban el mismo arado de sus antepasados. La otra característica arriba expuesta, es que se les enseñó a vivir en una ciudad y en un barrio apropiado. Con casas limpias, blanqueadas, decoradas, con techos y aleros. Con provisión de agua y numerosas comodidades que nos describe el arqueólogo francés Jacques Pirenne.

 

Ayer eran Nemehu (campesinos) como los ilotas lacedemonios, los sudras hindúes, los mujiks rusos, los siervos medioevales, fijos en un territorio dado y sin acceso a las ciudades. O simplemente esclavos. Propiedades privadas de sus feudatarios, que trabajaban la tierra con los mismos sistemas de la época egipcia predinástica. En la Ciudad del Sol, se convirtieron en citadinos. Los obreros viven ahora en sus casas, pues son ciudadanos de la hermosa urbe de “Akhet-Atón” y se reúnen junto con los demás habitantes en el gran parque solar abierto, contemplando a Akhenatón, Nefertiti y las seis princesitas. Y allí almuerzan en un gran comedor al aire libre, bajo los rayos de Atón, que alumbra por igual a todos.

 

 

ssspppsss

 

  

 

 

 



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EL ACUERDO | Malo Regular Bueno Muy bueno Muy bueno - 3 votos

       La veía llegar con esa doble intención que define a los cómplices: desvergonzada y cauta a la vez. Sonriente, de palabra fácil y gestos siempre confusos, como a la espera de algún acontecimiento exclusivo e imprevisto.

      En el seminario no le recomendaron algo así, pero sus años le aconsejaban alianzas secretas, cierto grado de intimidad que un hombre no puede desacreditar. Y él seguía considerándose un hombre como los demás. Nadies tan apropiada como esa chica, dispuesta a ocultar una falta ante los peores inquisidores.

      Ayudante de catequesis, segunda voz del coro parroquial, bibliotecaria por vocación, siempre estaba ahí, a un paso de su marcha. Silenciosa y espontánea, asomaba en los momentos propicios, a la espera de una orden especial. Luego desaparecía con el mismo sigilo, como si sus pequeños pies reposaran sobre nubes.

      Se decidió una tarde de lluvia. Convenía la parálisis y la plaza desierta. Ella vino puntual y perfumada: esa eterna dicha de mujer, ser elegida y después la ocupación. Los ojos cómplices e inmensos, víctimas de una ansiedad que lo sobresaltaron. Tuvo la impresión de que ella también había definido un proyecto singular y oculto.

      Explicó los motivos, su honesto deseo, su íntima debilidad de ser humano. Elogió el rol salvador de la adolescente y la fe siempre puesta de manifiesto.  Recomendó prudencia y liberalidad. No siempre las normas de la congregación eran correctas; a veces las transgresiones ayudaban al fortalecimiento de los cánones. Y ella, como valiente cristiana, sin dudas, debía entenderlo.

      Mucho antes de lo imaginado, el pacto se cumplió.

      Él recomendó una hora solitaria, y llegó en el momento más indicado. Él pidió un máximo de cautela, y ella abrió el portón con trabajado desdén, aferrando el pesado volumen entre sus brazos, como si se tratara de un regalo desconocido y acaso intrascendente.

      Se despidió con indiferencia, casi con fastidio (al menos eso fue lo que él pudo apreciar, más allá de sus nervios). La vio ascender con parsimonia la calle de los álamos, de frente a la claridad que bajaba de los cerros.

      Mientras caminaba, la muchacha sintió que su mente estaba quieta, como a la espera de un milagro que no termina de ocurrir. Anheló casi la bronca, pero reconoció al fin que sólo había sorpresa. Cuando el padre Damián habló de un favor no imaginó un libro prohibido. Menos mal, no dijo nada, nadie lo supo.

      Igual la tristeza no se iba de su mirada. Por un momento tuvo la impresión de que había un pecado distinto que ambos hubieran preferido. Pero sintió vergüenza y no quiso seguir pensando.

      Entonces apresuró el paso.

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     Por: Gabriel Dhose.

      La maldición consistía en ser linda y no poder ocultar dieciséis años de gestos previsibles y pensamiento corto. No supo, no pudo saber, de Circe ni de Ana Ozores, en Vetusta. Sus días efímeros apenas podían garantizar rutinas y dietas, llamadas interminables, lecciones memorizadas sin gusto, algún amor de verano con sonrisas y bailanta. La existencia como un viento que sacude el follaje, transita y no vuelve.

      Evitó las explicaciones porque congelan lo que uno siente. Quizá la forma de mirar, o esa seguridad para definir sus convicciones, o la corbata que lo investía de prestigio y seriedad. El hecho es que no fue capaz de desviar la mirada en su presencia ni dejó de elevar la voz cuando estaba con los otros, como si sólo se dirigiese a él. Laura se dio cuenta, sonrió y después le quitó importancia. Claro, ella los prefiere gorditos, sin la menor cortesía, especialistas en Boca Juniors.  No podía ser la opinión acertada. Decidió al final encarar las circunstancias con su propio esfuerzo. Y no se lo dijo a nadie.

      Procuró seguir las reglas del caso. Alguna mirada entusiasta, preguntas que exigían reacciones y no respuestas, acercarse como si tal cosa. No funcionó (demasiadas máscaras imprevisibles). "Si fuera como los otros -analizó- sería asunto resuelto y en término: una pierna muy al descampado, un corpiño que se corre". Pero este tipo serio la restringía como una advertencia, un anuncio de la pena. Casi desistió. Los dias inútiles la ayudaron a edificar el plan. También el dulce mirar que la envolvía de paciencia y esa ternura anhelada de padre ausente y la tristeza de cada tarde, cuidando de sus hermanitos o del aseo de la pequeña casa. Suburbio y tedio.

      Lo veía siempre rodeado de libros, hablando de cuestiones que ella era incapaz de dilucidar, aunque la llenaban de orgullo. La fortaleza y la pericia son las cualidades que mejor puede transparentar un hombre, en especial si el juicio ajeno es lo que importa. Por ello eligió escribir y no hablar. Convenía a la privacidad y a la aventura. Evitaba los malos entendidos; garantizaba el anonimato de la relación. Un fervor suave le llenó el rostro y su propia audacia la dejó sin razones. Intuyó entonces que lo amaba.

      Ese jueves fue todo diferente. Los nervios como hormigas, el calor inundando hasta lo más oculto, la sensación de caminar sobre lana. Lo vio entrar, escribir, explicar algo que no escuchó, trasladar la rutina de la clase a su propio gesto. Cuando el timbre clausuró las actividades, el caos ganó todos los espacios del aula. Se acercó al escritorio, esperó la mejor confusión o el descuído y depositó el pequeño sobre con una flor dibujada entre las páginas del libraco y salió al pasillo. Un enorme peso la abandonó y recién pudo respirar verdaderamente.

      No quiso ver a ninguno de sus conocidos. Después del almuerzo buscó el sendero que lleva al río y caminó con ansiedad, como si alguien la persiguiera. Buscó la sombra, el silencio, se quitó las sandalias y la frescura del agua le fue devolviendo la paz. Recordó con prestancia las palabras e imaginó las consecuencias. "Tal vez no sea correcto contarle lo que siento, pero es una necesidad de mi corazón, de mis sueños. Si usted cree que vale la pena hablar sobre esto, sólo tiene que elegir el lugar y el momento. Si quiere saber quién soy me va a encontrar en el cuarto banco, al lado de la ventana que da al jardín. Mi cabello es castaño. Siempre llevo trenzas y un lunar en el pómulo". Aturdimiento, desconfianza; más tarde expectativa, y al fin satisfacción. ¿Por qué no podía empezar una historia maravillosa?

      Se acostumbró al suspenso. La noche resultó interminable y magnífica. Añoró su mirada, imaginó caricias y se rindió a la inmodestia de saber que él sería el primero en pedírselo. El fin de semana reiteró la ansiedad y el nerviosismo, pero se vio más fuerte y entusiasta que nunca.

      El tiempo, sin embargo, la destruyó de un golpe adverso. Peor tragedia que la de ese momento jamás hubiera alcanzado a prever, ni en la más flaca de las hipótesis. El mensaje no podía cambiar, ni los sentimientos. Pero no pensó en el destino y las interpretaciones. Cuando lo vió acercarse con esa sonrisa ganadora supo que el mundo giraba equivocado: el libro pertenecía al otro, al odiado profesor de matemáticas (petiso, morocho, canallesco y machista). La mayor de las vergüenzas; explicar que todo fue un error, que esa carta no debió aparecer ahí, que ella no era eso que estaba escrito. La muerte parecida a una disculpa.

      - ¡Qué lástima! -lo escuchó decir. La vida está llena de sorpresas valiosas, sólo es cuestión de obedecer lo que uno siente.

      La sonrisa y los ojos malignos oficiando de castigo y de puñal. Resistió hasta que la ganó el reloj y su vuelta a casa.

      El fin de las ilusiones supera siempre a las mismas ilusiones. De ahí la nostalgia. Lo reconoció de golpe y ya era tarde. Lloró su rabia como pocas veces. No quizo dar explicaciones y el encierro la salvó de los espejos. Deseó morir muchas veces, y lo hubiera logrado de no ser por la sed que la dominó y la regresó a los rincones cotidianos. Podemos morir de tantas maneras. Por fin el sueño, el descanso que sabe a paraíso y a desconocimiento.

      Regresó al aula luego de un par de días ausentes. Intentó sumergirse en los rutinarios cuentos de la víspera, de las prendas a precios imposibles, de las imágenes del modelo ideal o de Chayanne. ¿Era posible olvidar lo que no había sido? Se sintió sola en el mundo y los ojos la traicionaron. Entonces encontró el sobre, la letra cuidadosa de maestro y tuvo la certeza de que esta vez no existirían equivocaciones.

      El vidrio de la ventana entreabierta le devolvió una sonrisa infinita. Eso era todo y no se precisaba nada más.

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      La maldición consistía en ser linda y no poder ocultar dieciséis años de gestos previsibles y pensamiento corto. No supo, no pudo saber, de Circe ni de Ana Ozores, en Vetusta. Sus días efímeros apenas podían garantizar rutinas y dietas, llamadas interminables, lecciones memorizadas sin gusto, algún amor de verano con sonrisas y bailanta. La existencia como un viento que sacude el follaje, transita y no vuelve.

      Evitó las explicaciones porque congelan lo que uno siente. Quizá la forma de mirar, o esa seguridad para definir sus convicciones, o la corbata que lo investía de prestigio y seriedad. El hecho es que no fue capaz de desviar la mirada en su presencia ni dejó de elevar la voz cuando estaba con los otros, como si sólo se dirigiese a él. Laura se dio cuenta, sonrió y después le quitó importancia. Claro, ella los prefiere gorditos, sin la menor cortesía, especialistas en Boca Juniors.  No podía ser la opinión acertada. Decidió al final encarar las circunstancias con su propio esfuerzo. Y no se lo dijo a nadie.

      Procuró seguir las reglas del caso. Alguna mirada entusiasta, preguntas que exigían reacciones y no respuestas, acercarse como si tal cosa. No funcionó (demasiadas máscaras imprevisibles). "Si fuera como los otros -analizó- sería asunto resuelto y en término: una pierna muy al descampado, un corpiño que se corre". Pero este tipo serio la restringía como una advertencia, un anuncio de la pena. Casi desistió. Los dias inútiles la ayudaron a edificar el plan. También el dulce mirar que la envolvía de paciencia y esa ternura anhelada de padre ausente y la tristeza de cada tarde, cuidando de sus hermanitos o del aseo de la pequeña casa. Suburbio y tedio.

      Lo veía siempre rodeado de libros, hablando de cuestiones que ella era incapaz de dilucidar, aunque la llenaban de orgullo. La fortaleza y la pericia son las cualidades que mejor puede transparentar un hombre, en especial si el juicio ajeno es lo que importa. Por ello eligió escribir y no hablar. Convenía a la privacidad y a la aventura. Evitaba los malos entendidos; garantizaba el anonimato de la relación. Un fervor suave le llenó el rostro y su propia audacia la dejó sin razones. Intuyó entonces que lo amaba.

      Ese jueves fue todo diferente. Los nervios como hormigas, el calor inundando hasta lo más oculto, la sensación de caminar sobre lana. Lo vio entrar, escribir, explicar algo que no escuchó, trasladar la rutina de la clase a su propio gesto. Cuando el timbre clausuró las actividades, el caos ganó todos los espacios del aula. Se acercó al escritorio, esperó la mejor confusión o el descuído y depositó el pequeño sobre con una flor dibujada entre las páginas del libraco y salió al pasillo. Un enorme peso la abandonó y recién pudo respirar verdaderamente.

      No quiso ver a ninguno de sus conocidos. Después del almuerzo buscó el sendero que lleva al río y caminó con ansiedad, como si alguien la persiguiera. Buscó la sombra, el silencio, se quitó las sandalias y la frescura del agua le fue devolviendo la paz. Recordó con prestancia las palabras e imaginó las consecuencias. "Tal vez no sea correcto contarle lo que siento, pero es una necesidad de mi corazón, de mis sueños. Si usted cree que vale la pena hablar sobre esto, sólo tiene que elegir el lugar y el momento. Si quiere saber quién soy me va a encontrar en el cuarto banco, al lado de la ventana que da al jardín. Mi cabello es castaño. Siempre llevo trenzas y un lunar en el pómulo". Aturdimiento, desconfianza; más tarde expectativa, y al fin satisfacción. ¿Por qué no podía empezar una historia maravillosa?

      Se acostumbró al suspenso. La noche resultó interminable y magnífica. Añoró su mirada, imaginó caricias y se rindió a la inmodestia de saber que él sería el primero en pedírselo. El fin de semana reiteró la ansiedad y el nerviosismo, pero se vio más fuerte y entusiasta que nunca.

      El tiempo, sin embargo, la destruyó de un golpe adverso. Peor tragedia que la de ese momento jamás hubiera alcanzado a prever, ni en la más flaca de las hipótesis. El mensaje no podía cambiar, ni los sentimientos. Pero no pensó en el destino y las interpretaciones. Cuando lo vió acercarse con esa sonrisa ganadora supo que el mundo giraba equivocado: el libro pertenecía al otro, al odiado profesor de matemáticas (petiso, morocho, canallesco y machista). La mayor de las vergüenzas; explicar que todo fue un error, que esa carta no debió aparecer ahí, que ella no era eso que estaba escrito. La muerte parecida a una disculpa.

      - ¡Qué lástima! -lo escuchó decir. La vida está llena de sorpresas valiosas, sólo es cuestión de obedecer lo que uno siente.

      La sonrisa y los ojos malignos oficiando de castigo y de puñal. Resistió hasta que la ganó el reloj y su vuelta a casa.

      El fin de las ilusiones supera siempre a las mismas ilusiones. De ahí la nostalgia. Lo reconoció de golpe y ya era tarde. Lloró su rabia como pocas veces. No quizo dar explicaciones y el encierro la salvó de los espejos. Deseó morir muchas veces, y lo hubiera logrado de no ser por la sed que la dominó y la regresó a los rincones cotidianos. Podemos morir de tantas maneras. Por fin el sueño, el descanso que sabe a paraíso y a desconocimiento.

      Regresó al aula luego de un par de días ausentes. Intentó sumergirse en los rutinarios cuentos de la víspera, de las prendas a precios imposibles, de las imágenes del modelo ideal o de Chayanne. ¿Era posible olvidar lo que no había sido? Se sintió sola en el mundo y los ojos la traicionaron. Entonces encontró el sobre, la letra cuidadosa de maestro y tuvo la certeza de que esta vez no existirían equivocaciones.

      El vidrio de la ventana entreabierta le devolvió una sonrisa infinita. Eso era todo y no se precisaba nada más.

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