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Relativamente, ¡yo no se!, cual de las dos más hermosa será. | Votar

sin olvidar la consideracion y el valor hacia cualquier persona..................

Relativamente, ¡yo no se!, si la relatividad acá, o la realtividad en Maera, ¡yo no se!, cual de las dos más hermosa será.

Relativamente, si el espectro luminoso se corre al azul cuando el cuerpo emisor se acerca, y se desplaza al rojo cuando se aleja, significaría que el receptor percibiría una variación en la velocidad con que se aproximan los fulgores de luz,……………….y estaría mal definido el concepto sobre la velocidad absoluta de la luz.

Relativamente, ¡yo no se!, si la relatividad acá, o la realtividad en Maera, ¡yo no se!, cual de las dos más hermosa será.

Relativamente, don Alberto Einstein se engaño, y por temor engaño.

 

Lo engañoso de la imagen en el otro universo

 

 

   Con mirada compungida y queriendo consolar al desfallecido en su infelicidad, el advenedizo hablo así: 

 – !No me atormentes más, que en éstos momentos preferiría yo estar en el lugar de esa dama, o en el tuyo propio! Quiera el maverós que no sean ciertas tus predicciones. Mira y veras que el señor Betovio no aparece por ningún lado, quien sabe si el engaño sea mayor del que pensamos. En esto no se equivocaba de Useido, como posteriormente se sabría, después que la averiguación iniciada por las autoridades de Navonreos esclareciera  suficientemente lo  acontecido. 

   Ansioso por salir de allí rápidamente y evitarse una captura, se movió con el ánimo oprimido hacia el lugar en donde yacía Pamiria. Aun palpitante, la sampriala se arrastro hacia la entrada del apartamento que la vio derrumbarse. La encontró de Useido realizando esfuerzos infructuosos por detener la hemorragia, y con lágrimas en los ojos no dejaba de mencionar a su pequeño hijo. Él, queriendo apaciguar la tristeza de la moribunda y el remordimiento que lo embargaba le regalo otro embuste, ésta vez por motivos piadosos. Así fue como le anuncio que la ayuda ya venia en camino, y que el mismo correría en un momento para acelerar su llegada. Finalizando sus palabras la otra entrego su espíritu, mientras que el mancebo, no pudiendo contener la conmoción dentro de él dejo correr las lágrimas. Antes de partir en busca del encargo cerro los ojos de la muerta, y contemplando las primorosas rosas  maericas de color rojo, amarillo y blanco que adornaban la entrada, dotando de hermosura a la escena, le pareció contemplar en la fallecida a la misma diosa Atanlia, como si después de un fatigoso día, solamente  descansara en medio de un sueño renovador.

    Ya estando más allá de la media noche, Nerivea Sigocita, quien con alguna inquietud venia escuchando el alboroto que se sentía lejano, y casi inaudible, hallándose, como se hallaba, en la más apartada y espaciosa de las habitaciones, después del salón amoblado, que se ubicaba cerca de la puerta de entrada, cedió pues a la preocupación que ya hace un buen rato la aquejaba. Habiendo percibido el inconfundible sonido de los................

 

http://www.bubok.com.ar/libros/195091/lo-enganoso-de-la-imagen-en-el-otro-universo

 

 

 

 

 



Subido por josedavid
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relativamente no se retrasaba el tiempo sino la imagen del reloj lejano | Votar

relativamente don Alberto Einstein no comprendia como se retrasaba el tiempo, porque lo que se atrasaba era la imagen.

                                  lo engañoso de la imagen en el otro universo     

 

    En  un tiempo no muy lejano ocurrió el insólito incidente mencionado a continuación, confundiendo a los habitantes de un vasto país, asentado en la parte interior de un asombroso planeta, plano como una tabla, llamado Maera, y que por la acción de muchas impecasias  –cosa esta que se asemeja, a lo que se conoce aquí como una fuerza–  flotaba, mientras viajaba presuroso y giraba, haciendo orbitas en medio de un abismo de tamaño majestuoso, que se precipitaba hacia lo sombrío y desconocido que estaba en el espacio de ese otro cielo. Todo esto acaecía en el Roguloso, o universo paralelo a éste, en donde la luz no corría tanto como lo hace aquí, ya que tan solo transitaba a un sesentavo de lo que corre en este otro firmamento de acá.

 

     Ya fuera durante la clara mañana, que se experimentaba detenida durante un lapso de tibia calma, en cualquier rincón de Maera, o durante la sombría tarde, que aunque se percibía triste satisfacía por la tranquilidad, vivían habitualmente satisfechos  aunque no meditaran mucho en ello; por lo tanto no faltaban los apuros, las discrepancias y demás sabores altibajos característicos   de cada día. Era difícil, pero no imposible, encontrar alguno que entendiera en el tiempo presente lo que significaba la escasez, debido a que su madre Maera, además de inmensa se mostraba dadivosa y no había un pensamiento capaz de comprender su fertilidad, o de hacer por lo menos un esbozo mental  aproximado sobre la extensión de ella.

 

     En el clenio de Maera, o punto cardinal, se encontraba la ciudad de Banteno, habitada por los maleros. Gustaban ellos mucho de observar   constantemente hacia el lado opuesto del país. Valiéndose de artefactos sofisticados para mirar desde lejos, podían los maleros contemplar abundantes escenas de la vida cotidiana en Chinero, distante de Banteno dos horas luz y al otro lado de la nación. Siendo la mayor atracción para los sampiales varones, o las samprialas mujeres de esta ciudad, los habitantes del sexo opuesto del otro territorio. Luego de calmar el apetito de contemplar, los que se deleitaban al regalar su gusto con estos pasatiempos; como el que salido del desierto bebe sediento; paseaban su mirada por otros poblados y ciudades, menos alejadas que la de Chinero. No dejaban de ver muchas veces los relojes siempre atrasados, que se observaban en las fachadas de edificios antiguos y nuevos –de diferentes estilos y con diferentes propósitos–, adheridos a las torres más elevadas de las construcciones que se veían en todo el trayecto del catalejo, saltando de pueblo en pueblo hasta casi llegar a Banteno. Si su atención no hubiera estado puesta solamente en las chineras o en los chineros, o en algunas otras hermosuras que se veían desde lejos, enhorabuena los maleros hubieran notado, que entre más alejada estaba la ciudad observada por medio del anteojo, más retrasado se veía el reloj sobre cualquier edificio, y en la medida en que se acercaba a la ciudad suya, menos retrasado se veía cualquier reloj montado sobre las fachadas de aquellas edificaciones.

 

   Pensaban ellos que la luz era producto de un fenómeno instantáneo, conocido ya, y por medio del cual se movían las comunicaciones: la radio, la televisión, o los teléfonos inalámbricos. De todas maneras, no eran pocos los que se sentían intrigados de ver que los relojes de las otras ciudades, vistos a través del potente telescopio manual,  siempre se veían retrasados diez minutos, media, una hora, dos, y más, de la hora oficial del país de Maera. En Oracri, población cercana a la urbe principal del país, Vitresol, vivía Nudilio, personaje de ánimo indiferente en muchas cosas pero despierto para otras, y quien se sentía con el único deber de velar por su familia. Estando un día, lleno del encanto del descubridor, observando por primera vez a través del catalejo, le llamo la atención el ya dicho desconcierto que habían notado muchos, en relación a los relojes que se veían atrasados respecto al que tenía al lado el observador. Como Nudilio contaba con muchos amigos, dispersos por muchas de esas metrópolis, resolvió llamar a Patecio en la tumultuosa población de Sinua, distante de Oracri media hora luz. Después de saludarse y reconocerse contentos luego de tantos días sin hablar, Nudilio le planteo la intriga desconocida para él, pero  que para su amistad no era nueva.

 

    – !Si sampial! –le respondió el otro, con acento entre jocoso y fastidiado–,    no eres el primero al que escucho con esa intriga, que también es mía. Créame, yo ya lo pensé, pero no importa, todo esta bien.

 

   – Pero como va a estar bien, si en todas las regiones de Maera los relojes marcan horas diferentes. Aquí en Oracri tengo las diez de la tarde, pero en el reloj de tu ciudad estoy viendo que son las nueve y media. ¿Que hora tienes allá en Sinua? –Procedió a preguntar Nudillo, seguro de la vista que le daba el artefacto–.

 

   – Pues mira amigo, aquí tengo la misma hora en mi muñeca que la que tu tienes allá, y si salgo a la calle en todos lados la hora estará igual.  

 

     Admirado Nudilio del extraordinario desconcierto en que se encontraba, e implorando exasperado la ayuda del dios Prilemo, al tiempo que retomaba el anteojo desarrollado por la compañía Asmilaro, reclamo la verificación de su amigo al otro lado.

 

    – !Verifícame el dato compañero! Como puede ser esto, que la hora que miro desde lejos no es la misma que tu me estas diciendo.

 

   – Ya te lo dije, aquí como en todas las naciones de Maera son las diez; perdón, son las diez y cinco de la tarde, –contesto Patecio; luego de mirar con desgana burlona otra vez su muñeca–.

 

   – ¿Y como es que yo veo desde aquí el reloj de la torre del santuario de la bendita Dolauce, que esta dando las nueve y treinta y cinco de la tarde?

 

   – !Exacto!, tú lo ves a esa hora, y sin embargo yo lo estoy viendo a las diez y cinco minutos. !Explícamelo tu amigo! –Se limito a exclamar el también indiferente Patecio–. 

 

     Entre atareado y prudente estuvo los días siguientes el ahora inquieto Nedilio. Cambiando de anteojo por uno más potente, miro los extremos más distantes y habitados del planeta, en donde se encontraba la última y más pobre cabaña alejada de la civilización; sin dejar de notar innumerables veces el mismo desfase.  No se dio cuenta en esos momentos, pero lo que observaba con su vista a través del anteojo siempre era una representación de algo que ya había ocurrido. Él no notaba esta particularidad, porque jamás se le ocurrió pensar, que sus ojos, al mirar una imagen que llegaba de tan lejos, miraba solo una estampa retrasada de algo ya acaecido; pues las imágenes viajaban con la luz y se tardaban en ir de un sitio a otro lo mismo que se demoraba ella.

 

   Cosa semejante a la anterior, aunque con condiciones adicionales que la hacían diferente, fue lo que le paso cuando converso con su amigo. Como la voz que transmitía el inalámbrico era instantánea, el dato de la hora a través de la palabra era el mismo en cualquier lado;  si bien la imagen se veía retrasada. Mirando Nedilio de Oracri el reloj de su muñeca, y oyendo por el celular que esa misma era la hora exacta en Sinua, pero viéndola atrasada en el reloj empotrado sobre la torre del santuario, por medio del potente anteojo, no podía surgir otra cosa diferente a la confusión.

 

   Muchas de las cartografías que se extendían más allá del Sorina, o superficie  habitada de Maera, correspondían a ubicaciones tan distantes que terminaban abundando en supuestos, deducidos simplemente de lo más  lejano que se alcanzaba a distinguir con la vista a través de los potentes telescopios. Entre  tempestuosos y sosegados mares, islas, playas y montañas, eran incontables los parajes hermosos que se apreciaban por medio del catalejo, llenándolos seguramente de más primor el saber que ningún sampial podría llegar nunca hasta ellos; o quizás, alguna admiración por el lugar no se suscitaba por lo inalcanzable de el, sino que, solamente obedecía a la delicada  tranquilidad que regalaba aquella lejana visión callada. De todas maneras, aun con la más avanzada tecnología para el transporte, ni siquiera el Sorina permitía su recorrido fácilmente. Se contaban entre sus puntos más extremos Lovitio, urbe que se levantaba en las faldas de la cordillera de Silsonpea, y Kadeskado, ciudad que se encontraba hacia el Celinéo, o punto cardinal, en la ultima pendiente de un extenso ramal de la cordillera de Mariamina, ambas, separadas por ocho horas luz. Si se pensara que esta era instantánea y no se tuvieran en cuenta otras características con que se manifestaba el natural ser de ella en el Roguloso, y no se considerara suficientemente la disposición del sistema orbital que gobernaba al planeta y su luminaria, más la conformación plana de aquel, fácilmente  se pensaría que la luz de la mañana calentaba por igual las diferentes naciones, pero no era así, y por toda la extensión del suelo habitado Rhaoos dispersaba su calor variando, de acuerdo a la lejanía y a la inclinación con que llegaba  sobre el maeritorio –o territorio– plano de Maera.

 

     Así pues, eran enormes las magnitudes del planeta Maera y su extensión superaba a cualquier imaginación. Se contaba en una vieja narración, la cual versaba entre lo mítico e histórico, proveniente del país de Loditigos, lo acontecido a un sampial de nombre  Saivílon de Alivesio, poseedor de varios predios rurales. Un infortunado día, valiéndose de un potente catalejo y subido en un piso muy alto de la torre ubicada en su propiedad, detecto el hacendado varios postes caídos y el alambre roto en uno de los últimos limites de sus dominios. Contrariado de ver la valla prácticamente arrasada, y celoso también al pensar que pudiera ser victima de un invasor, reviso concienzudamente los segmentos aledaños al daño, hasta donde las diferentes conformaciones del suelo,  u obstáculos  se lo permitieron. A partir de ese momento, inquieto de todas maneras por el robo de sus terrenos, consulto la opinión de dos de sus hijos mayores sobre lo visto a través del formidable anteojo. Ellos, teniendo cuidado de no tropezar el artefacto, miraron y ubicaron fácilmente el problema. Vibrando de disgusto como su padre y desplazando ínfimamente el argénteo cilindro  con sus lentes, contemplaron los linderos aledaños, ya que en este planeta  predominantemente llano era esta una herramienta de uso normal en cualquier hogar, familiarizándose desde muy jóvenes los sampiales con su manejo. Posteriormente, mientras planeaba un viaje al lugar lo más pronto posible, llamo a Loarno de Carento, principal de sus trabajadores, quien conocía la región en donde probablemente se encontraría el paraje; además de muchos más, descuidados, de la ingente propiedad; la cual, con todo y no ser de las más grandes, abarcaba varios millones de Kipoleros cuadrados –siendo un Kipolero poco más extenso que un kilómetro–. Después de esperar impacientemente por dos meses el arribo del subalterno, el catalejo se desacomodo de su posición, y cuando llego Loarno, invitándolo para que mirara a lo lejos, éste dijo, con el asombro de todos,  no ver ningún daño en los límites. Saivílon, amado por los dioses y socorrido con la fortuna de esas extensas maeras, mas un espíritu voluntarioso, no fue en esta ocasión muy favorecido con la previsión; por ende, no tuvo cuidado de anotar las coordenadas, ni de retener en su memoria algunas particularidades de la zona, quedando de Carento sin la posibilidad de emitir una conclusión sobre la ubicación. Esta dificultad retraso la partida; ya sabía  por experiencia el hacendado de la complicación que entrañaba conocer todos los rincones de la hacienda; no en vano, ni él mismo había logrado recorrer todas sus posesiones en sus abundantes años. Así permanecieron por varias semanas, Saivílon con el ánimo dolido y furioso, maldiciendo la cerca, su suerte, y denostando a Loarno en su propia cara, delante de sus hijos y de los extraños que estuvieron constantemente presentes en busca de una solución. Por su parte, el capataz venido del sector se mostró paciente y solicito; quizás escondiendo el malestar detrás de una trémula sonrisa, mientras procuraba encontrar el sitio.

 

   Además de perder los valores de cada eje guía para conocer la posición, indispensables para encontrar la franja, Saivílon solo recordaba pocas particularidades del árbol, más algunos pormenores del follaje vistos a través del visor, que desafortunadamente eran muy comunes a cualquiera de los innumerables paisajes que se apreciaban desde su torre.  En el fondo de la imagen que mostraba el derribo de la cerca se levantaba una cumbre de los montes Carequidia, pero la descripción se revelaba muy general. Además que estos, Maera de los Diamios, elevaban imponentes muchos picachos parecidos y en consecuencia no servían para la orientación. De todas maneras el dueño, en todo el tiempo de búsqueda no se consoló con ninguna excusa.

 

   Cansado Loarno de los constantes requerimientos furibundos de su patrón y temiendo una vez más su ira, invento algunas excusas para no cumplir sus llamados; pero la estratagema resulto contraproducente. Finalmente, superado por el temor, prefirió no contestar con una negativa al dueño de la hacienda, y aunque no estaba seguro, dijo reconocer la descripción hecha por Saivílon en una parte cercano al rió Esgallerio. Estos tres sucesos: la perdida de las coordenadas por parte de Saivílon, más la desmedida exigencia a su empleado, unidas a la mentira de Loarno, quien realmente nunca estuvo seguro del lugar, propiciarían la desgracia de la expedición. Anexamente, los hijos y demás empleados confiaron en las palabras taimadas de de Carento, dichas no con el animo de ubicar la zona, sino de librarse del incomodo genio del terrateniente.

 

   Desde el principio no todo fue desafortunado, el sitio, relativamente era poco alejado, y montados sobre los pemigos, en unos seis meses, según los cálculos más optimistas estarían en el; Saivílon, Loarno de Carento, más los otros cuatro acompañantes y los animales de carga. Al fin, sobrepasando el tiempo calculado en algo más de un mes, llegaron a la franja, descubriendo decepcionados que en este terreno la alambrada se encontraba en perfecto estado y el árbol no coincidía en absoluto con el recuerdo. Ya seguros del error, Saivílon de Alivesio soporto por unos minutos la terrible frustración que centelleaba en sus ojos; hasta que acrecentándose y colmándolo, semejante a como el hirviente caldo dejado en el descuido sube hasta desbordarse, le soltó las riendas a su enojo con estruendosa voz.

 

   –  No podría ser mi vida más miserable. Esta Maera, que fue adquirida con esfuerzo por mi padre, el padre de él y sus antepasados, ahora quizás se encuentra invadida por cuatreros que rompen las cercas y abusivamente traen sus animales a comer en nuestros pastos, sin poder yo hasta ahora  hacer nada para solucionarlo. ! Y para que mayor sea mi desgracia!, el único con quien contaba y podía ayudarme, ahora se muestra como un incapaz más desorientado que yo.

             

   Ante tales palabras, precipitadamente, los acompañantes, que visiblemente entendían hacia donde apuntaban, con indiferente sorna se pusieron a apretar las correas y acomodar la carga. Entendió Loarno que lo dicho era por él, así que agachando la cabeza y temeroso de la furia de su superior, dijo:

 

   – Señor, bien se que extravié el lugar por algún trecho, pero mira  que la posibilidad de encontrarlo no es lejana. Solo es que sigamos los postes con algo de paciencia y confianza, y muy seguramente encontraremos el daño más adelante.

 

   Nuevamente, de Carento mentía, ya que nunca extravió el predio, siendo cierto que jamás lo vio a través del lente, y teniendo en cuanto la posición dominante de su interlocutor, la descripción iracunda de de Alivesio siempre la percibió confusa y llena de temor; como aquel que invita a preguntar, pero aclara agresivamente y mandando a callar. En realidad, de Carento decía esas palabras buscando aplacar la furia de su jefe, pues a estas alturas, posteriormente a tantos días en la agotadora travesía, no tenía idea en donde se podría encontrar el sector buscado. Alivesio, después de observar airadamente los alrededores, y contemplar con mirada de reproche a su  trabajador; pensando más bien en hacer algo, en vez de quedarse inactivo, pero sin estar seguro de lo que iba a emprender, opto por arriesgarse a seguir el contorno, aun a sabiendas del cansancio de los animales; y por el error de calculo, la falte de provisiones en que se encontraban. De esta manera, en contra de las protestas de los restantes acompañantes en el séquito, continuaron por otros cinco meses hasta que el hacendado se topo con un paraje, aun más averiado al observado por el anteriormente. La valla se derrumbo por un trecho muy largo hasta que desapareció el rastro de ella. Al ver esto, de Alivesio se mostró turbadísimo, si bien sus fuerzas  no le permitieron golpear ni aporrear nada. A la postre, descansando Saivílon, se puso a sopesar las dos posibilidades: buscar el extremo desaparecido, o regresar a su casa; empero, la frustración de ver su propiedad tan abandonada despertó el celo en él y una tenaz porfía por encontrar la otra punta perdida; aunque ya en este momento, inmerso en la extensión, temía por su vida.

 

   En las postrimerías de la infructuosa travesía terminaron por alimentarse de frutas, o cualquier otra cosa que encontraran en el camino,  pues los pemigos de carga fueron sacrificados, y faltos de experiencia en el arte de conservar la carne la consumieron a la bartola, o sin ninguna previsión para almacenarla. Finalmente, termino el hambre por mellar tanto sus fuerzas como su espíritu.  Como resultado de la extraordinaria necesidad se gestaron varios altercados y se dispersaron, menos Loarno, a diferencia de los otros se mantuvo firme al lado de su jefe. Estando familiarizado con la región, se supuso que en un postrero esfuerzo intento devolverse en busca de ayuda, pero la ingente extensión lo supero y las energías le fallaron, derrumbándose seguramente a pocos días de camino.

 

   Transcurridos varios años de búsqueda Beatório y dos hermanos más encontraron finalmente el cuerpo de Esíonio, sepultando solamente la osamenta, que fue lo único que quedo, después que los animales se saciaron de él y la exposición de varios años a los inexorables elementos dejaron poco rastro del fiel servidor. Los despojos fueron reconocidos porque en los jirones de la ropa se le encontró su documento de identificación. Desde ahí en adelante, nadie más oso emprender una travesía de tal magnitud en tan poca compañía, y cuando los herederos quisieron revisar los limites de la hacienda, cargaron con ellos varios potentes binoculares, estuvieron seguros de ubicar los puestos de control espaciados por distancias suficientes, para que los desniveles del planeta no los cubrieran totalmente. Adicionalmente verificaron que la comunicación no se perdiera, corrigieron otras más acciones que fueron pasadas sin cautela y que terminaron por desatar la ruina de la expedición. 

  

   Fue este un relato cuyo origen se podría suponer como producto de la leyenda, pero también de la historia. Los hechos se perdían en el tiempo, de tal modo que saber si sucedió o no era imposible. Como sea, manifestaba las dimensiones que se apreciaban en el planeta. Algunos la tildaban de ficción, pues parecía inverosímil que alguien al verse superado no hubiese dado media vuelta y regresado, pasara por alto tan evidentes cálculos y se perdiera en su propiedad, con todo y las extensiones que permitía Maera. Por lo tanto, la imprevisión tan exagerada que mostraba la narración sobre la travesía no cabía en ninguna cabeza, y esto la dibujaba bajo un cielo que inspiraba el ambiente del mito. Sin embargo, el temperamento colérico de Saivílon de Alivesio y la condición tímida de Loarno de Carento, su mentira salida del temor y la extraordinaria extensión del cuerpo celeste, eran hechos factibles; “siendo cierto el último”; con lo cual, los sucesos mencionados se asemejaban a una historia.  

 

   Fue la tradición oral que narraba la desgraciada expedición de Saivílon  anterior a los sucesos que dieron motivo al actual relato, y este es claramente posterior a todos.  Esta última,  se caracterizo por ser una época en la que usualmente se escuchaban  expresiones de pasmo en las estaciones del nuevo transporte, que se encontraban a través de su sorprendente recorrido por infinidad de ciudades y pueblos. Al lado de las voces sorprendidas, o también  provenientes de los mismos labios estupefactos, se elevaron otras que miraban hacia el Maverós,  no ya con ruegos, como sucedió en los años anteriores, sino con palabras de agradecimiento. Especial mención tuvo el nombre del magnánimo dios Sirtoleo, deidad que amaba tiernamente a todos los sampiales y el poder que ostentaba lo empleaba solícitamente en aligerar las cargas en la vida de estos mortales; éste, oculto a las miradas de cualquiera y uniendo su esfuerzo al de otros dioses, fomentaba el progreso. Fue él, quien sin abandonar la cumbre del monte Syos influencio el animo de muchos, e inicio la magnifica obra, que aunque redujo los tiempos en los viajes, puso de manifiesto reiteradamente la misma confusión que le quito el sosiego a Nedilio de Oracri, a Vagheroso de Navonreos y a otros más. Obra descomunal, en cuya empresa estuvieron ocupados los pobladores, mantuvo sus corazones atrapados con muy variada emoción, y demando tantos años, que tres generaciones vieron su inicio y conclusión. Consistía esta, de la que recién se acabo de terminar su construcción y por la que se despertaba en los espíritus una muy grata fascinación, en un ferrocarril colmado de pasmosos adelantos, impecables lujos, montado sobre seis rieles, y desde hacia muchos años, seguramente ya esperado por todos los que poblaban el territorio habitado de Maera.

 

   Encerraba el transporte dentro de su camino, o circulaba cerca de cualquiera de los innumerables estados que componían el Sorina, o también llamado Mulbre. Transitaba algo alejado de la mitad del valle de Tiembaséusa y recorría toda la región de Caclonga; llenas ellas de ciudades, pero asimismo de muy extensos y variados sotos que infundían el recelo a lo desconocido, al tiempo que la admiración de aquella espesura virgen. Aparte de estos, estaba la zona que comprendía el territorio llano de Oriluginoso y Veldirenta, junto con los miles de cordilleras principales que los cruzaban. Bordeaba y se adentraba por toda la prolongación de Forciaunito, incluyendo la planicie principal y deshabitada, junto también con la extensa playa del mar de Serindares; que Forciaunito les heredo a sus hijos. La circunferencia de la línea del tren cogía  dentro de ella la región de Consicheva y Veclinbron, en donde los hermanos Con y Ven  heredaron a sus hijos. En resumen, para no mencionarlos todos, la línea del tren o metrasdo encerraba, o también comunicaba fuera de la circunferencia,  a todas las comarcas principales, que hacían a su vez las zonas en que se dividía  la ínfima porción de Maera, que alojaba dentro de ella a todos los moradores de este universo. 

 

   Regiones que como ya se supondrá no eran para nada pequeñas, ni tampoco planas, “como se podría pensar”. Ciertamente, el tamaño de algo se evidencia es al compararlo, e igualmente, cualquier accidente del maeritorio se mostraba despreciable al mirar la inigualable extensión de Maera; Pues aun la imponente cordillera de Mariamina, o la soberbia extensión de Silsonpea, con todos sus  picos más elevados, no eran sino un hilo de escaso trayecto que se dibujaba sobre el suelo Maerico. Además de las elevaciones, formaba el suelo del planeta ingentes depresiones, pero dentro de ellas se levantaban infinidad de altiplanos, y el animo se sentía agobiado al descender con la vista a lo más profundo de los cañones; todo esto se encontraba sin numero, y no escaseaban los mares interiores; de tal manera que siempre habría algo nuevo que ver. Y aunque los sampiales no eran para nada dados a la búsqueda de respuestas; al igual que Nedilio, tuvieron que buscarlas en su pensamiento y en otros lados, desde los primeros días en que entro en funcionamiento el primer tren de esta línea, compuesto de tantos y tan extensos vagones, que la distancia de un extremo al otro del mismo oscilaba entre los diez kipoleros, o algo mas de largo. Conectaba esta vía férrea a Matido y Vitresol, dos de las ciudades principales, haciendo paradas importantes en sus estaciones. Realizaba el camino una circunferencia perfecta, quedando ambas metrópolis ubicadas en los dos extremos de un diámetro del circuito ferroviario, ligando sucesivamente a otras ciudades a medida que seguía su recorrido  cerrado entre estas dos urbes capitales.

 

    La cuestión en la hora del reloj que se encontraba alejado: el retraso de la imagen venida de lejos, que se demoraba lo mismo que se tardaba la luz en traerla, y el consiguiente atraso en la hora representada por el reloj de dicha imagen, tuvo especial actualidad luego que el metrasdo empezó a transitar y comunicar las ciudades. Unido a la maquina y a la vía, se levantaron las estaciones, unas más elevadas que otras, las construidas en las metrópolis  nombradas, opuestas por el diámetro, superaron a las demás en altura, si bien Navonreos, Talonto, Varegia, Sabilia y algunas ciudades más, espoleadas por el orgullo, quisieron igualarlas, aunque sin el éxito suficiente para alcanzarlas. En diferentes niveles de las edificaciones se incrustaron morrocotudos ventanales que tenían las propiedades del telescopio,  “sin contar con un cilindro en donde se encajaban los cristales”, y desde donde los usuarios del transporte, mientras esperaban observaban, o los visitantes se recreaban, contemplando las lejanas ciudades y sus alrededores, sin dejar muchas veces de confundirse  varios  con el retraso que se veía en los relojes lejanos, que se levantaban sobre las fachadas, o también por otras inconsistencias que se miraban a través del telescopio empotrado,......................................

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EXODO, MOISÉS Y FREUD | Votar

EXODO, MOISÉS Y FREUD

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 por Alejandra Correas Vázquez

 

Sobre aquel escenario monoteísta egipcio, cerrado para siempre, que fuera dirigido por Akhenatón y los atonianos, se abre una incógnita ¿Cuáles fueron las conexiones de estos atonianos con el Exodo hebreo?

 

Sigmund Freud propone una hipótesis a la que dedicó la última parte de su vida en su obra: “Der Mann Moses Und Die Monotheistche Religión”, publicada en castellano con el nombre de “Moisés y el Monoteísmo”

 

Esta obra suya no ha sido nunca analizada ni rebatida. Ni aún mismo por la comunidad israelita que tiene a Freud por uno de sus prohombres más eminentes. Para este psiquiatra austríaco y judío, Moisés es un continuador... pero no necesariamente hebreo. Y allí reside la sorpresa.  Freud lo incorpora como un egipcio que ve en el pueblo hebreo asentado en Egipto, una conexión especial con Akhenatón.

 

Freud presenta a Moisés como un egipcio que habría participado del proceso de Akhenatón, con todo su movimiento monoteísta, y resuelve apoyar a los hebreos en su partida. Siendo la comunidad judía internacional tan fuerte y el estado de Israel tan prestigioso políticamente, nunca Freud ha sido desmentido ni descalificado. Su prestigio está incólume, y sus tesis siguen en vigencia. La de Moisés es una de ellas.

 

Con sus palabras el científico vienés nos dice:

 

“Privar a un pueblo del hombre que celebra como el más grande de sus hijos, no es empresa que se acometerá de buen grado y con ligereza, tanto más, cuando uno mismo forma parte de ese pueblo. Ningún escrúpulo, sin embargo, podrá inducirnos a eludir la verdad a favor de pretendidos intereses nacionales, y, por otra parte, cabe esperar que el examen de los hechos desnudos de un problema redundará en beneficio de su inteligencia”.

 

Además Freud hace una aclaración muy contundente en su trabajo, dice que Moisés se apoyó en una religión egipcia, pero no en la tradicional religión egipcia (con todo su panteón lleno de célebres dioses). Sino que lo hizo en la nueva y monoteísta de Akhenatón, que era egipcia y no lo era al mismo tiempo.

 

En el climax caótico imperante en Egipto, a la caída de la familia real de esa dinastía XVIII (fin de Akhenatón, de Tutankhamón, de Horemheb) sobreviene un silenciamiento tácito en los propios documentos egipcios. Hay un vacío imposible de llenar, y en este vacío histórico se halla injerto el Exodo hebreo, según lo sitúa Freud.

 

A su vez los escribas bíblicos no permiten deducir una analogía exacta con los escasos datos que aportan a la historia, y con su silenciamiento voluntario, sobre las pistas más necesarias. Es decir, los 400 años de silencio entre la muerte de José como Visir de Egipto (último capitulo del Génesis) y la aparición de Moisés al principio del libro del Exodo. Para el país egipcio, en tanto, habían pasado por él cuatro dinastías completas, además rivales entre sí, y múltiples acontecimientos históricos. El Egipto del tiempo de Moisés no solamente había acogido hebreos, también a comunidades completas de fenicios, cretenses, chipriotas, mitanios, babilonios, nubios. Era un país internacional.

 

Además el texto bíblico no menciona el nombre del Faraón de Moisés. Pero éste no es un hecho aislado. Todos los nombres de los Faraones de Egipto hasta el final del reinado de Salomón, son totalmente anónimos. Con honda sugerencia comprobamos que mientras la comunidad hebrea mantuvo relaciones políticas con el gobierno egipcio, ha callado sus nombres. Más adelante cuando estas relaciones se cortan para siempre, comenzamos a encontrar en el texto bíblico, los reyes de Egipto con sus nombres propios.

 

¿Qué significa esto? ¿Fue tan grande la ingerencia hebrea en el país del Nilo? ...Veamos...

 

Por el contrario en Génesis 14 encontramos dentro de la historia de Abraham los nombres de tres reyes hititas: Tidal, Arioch y Chedorlaomer contra los cuales él luchó. Y que corresponden a los arqueológicos Tidal, Eri-Eaku y Kudur-Lahamal, quienes conquistaron y devastaron Babilonia provocando con ello la fuga y llegada de los reyes Hiksos a Egipto, los que luego se proclamaron faraones en la dinastía XV. 

 

Resulta asombroso entonces que se registre con tanta nitidez la presencia de estos reyes de raza aria, pues los hititas hablaban alemán y además de ello la Biblia llama a Tidal como rey de Goim, nombre típico para los no judíos dentro de esta comunidad israelita. Estos tres reyes devastaron según los escribas bíblicos a Sodoma y Gomorra que eran países ganaderos, como leemos allí, y de acuerdo con la arqueología ellos destruyen a Babilonia.

 

O sea, tenemos de acuerdo a estos documentos hebreos los nombres exactos de los reyes invasores y saqueadores hititas, pero sin embargo no conocemos en estos documentos judíos los nombres de los Faraones relacionados con Abraham, José, Moisés, Aarón. Detrás de esto hay un silencio intencionado ¿Qué es lo que oculta?

 

En este Egipto de la dinastía XVIII que acaba de concluir con dramatismo, con la caída de Akhenatón, donde la reinas son extranjeras, donde los sumo sacerdotes cono Yua y Aanen son fenicios, donde el arte está influenciado por la cultura cretense, donde la moda está importada desde Babilonia, donde el urbanismo es una recreación nueva, donde los faraones son hijos internacionales...  Y donde todo este mundo cosmopolita llega a su fin trágicamente ¿Qué tiene de extraño que haya también hebreos que quieran emigrar?

 

Cuando una ciudad completa (Akhet-Atón) se vacía de improviso, con todos sus artistas que parten rápidamente sin llevarse ninguna valija y dejando el taller de Tuthmosis completo, abandonando sus fábricas de vidrio con los hornos encendidos, sus enceres diarios y sus animales en los corrales... ¿Hay algo de extraño en ello?

 

Debemos comprender que el caos reinante de aquel momento, donde la multitud de extranjeros refugiados en Egipto por causas distintas (sunami en el mar Egeo y devastación en medioriente), reúne condiciones parecidas a la bíblica. Pues todos ellos pasan a la proscripción de improviso, haciendo que ese escenario histórico que fue real y verdadero, se asemejara demasiado al Exodo bíblico.  

 

 Los alejandrinos contarán la historia de este período atoniano a modo de leyenda. A pesar de que las inscripciones oficiales jeroglíficas borran a Akhenatón y sus seguidores, su período y sus consecuencias, sin duda quedaron para la posteridad egipcia otros documentos válidos. Pero lamentablemente, la quema de la Biblioteca de Alejandría no nos permite llegar a estos manuscritos en forma directa, sino a través de sus comentaristas: Apión, Manetos, Lisímaco, Jairemón. Pero incluso, a su vez, llegan ellos hasta nosotros por otros comentaristas, como es el caso del destacado intelectual judío Flavio Josefo.

 

Estos personajes alejandrinos tan duramente criticados por casi dos milenios, toman ahora una vigencia de actualidad en el revisionismo histórico que propone la nueva investigación. Pues son ellos quienes recogieron la tradición antigua, escrita para la Biblioteca de Alejandría por encargo de Ptolomeo, y que perpetuó maravillosamente el recuerdo de la empresa atoniana, su dramático fin y sus extrañas consecuencias.

 

Akhenatón aparece allí con su nombre original de Amenofis, a continuación de su padre Amenofis III y se le llama “el falso Amenofis”, lo que siguió siendo hasta la aparición de toda su existencia real por medio de la arqueología. Aunque no hay un análisis completo de su personalidad, ni la de los atonianos, podemos entrever como reales las críticas adversas que también lo califican... o descalifican. No estamos aquí para juzgarlo, sino para establecer que su memoria no estaba totalmente perdida, aunque fuera en una forma negativa, propia de sus detractores. Tenemos dos de ellas importantes: El nudismo y la destrucción de los tótems fetichistas.

 

Según esa versión alejandrina ellos cometían el agravio de quemar los dioses y hacer fuego con ellos, cocinando además a los animales sagrados. Lo que entendemos que los ídolos de madera eran usados de leña y los sagrados bueyes Apis y toros Min, consumidos  como asado. Lo que era una total irreverencia a los mitos sagrados egipcios. Pero pensamos, que más allá de toda simpatía o empatía con el juvenil movimiento atoniano, esto simplemente ocurrió. O sea, los alejandrinos más allá de toda crítica adversa, estaban bien informados.

 

Luego el tema del nudismo tan propio de los atonianos. El nudismo se implanta con Akhenatón, Nefertiti, sus niñas y la hermana Baketatón, desnudos ante el pueblo. Fue su teoría y su práctica. Los reyes espartanos un milenio después, mostrarán a los visitantes extranjeros sus bellas hijas desnudas. Los atletas etruscos, cual los vemos en sus murales, compiten desnudos. Y el Gymnós griego viene de cuerpo desnudo. Gimnasia es un arte en cuerpo desnudo.

 

¿Cuál es la importancia de ello? Pues que según el relato alejandrino todos ellos fueron al exilio desnudos, por un camino hacia Etiopía. Donde de nuevo nos reencontramos con Moisés y su suegro etíope Jethro, más su esposa etiópica. Allí también hallamos el tema de Flavio Josefo en su vasta obra “Antigüedades Judías” donde Moisés es gobernador en Etiopía antes de salir al Exodo.

 

Hubo en aquellos tiempos una emigración mucho más masiva de lo que supone hoy día la comunidad hebrea, pues el texto bíblico lo detalla diciendo: “Y también subió con ellos grande multitud de diversa suerte de gentes” (Exodo, 12,38). Y esta multitud es la que andamos buscando para completar por fin, en forma real el esquema histórico tal como sucedió, único final posible para ese “mutis por el foro” del proceso atoniano con todos sus protagonistas. Un movimiento que involucró a tanta gente decidida y luego perseguida. La Dinastía XVIII había llegado a su fin con todos sus lauros, ya que en adelante la historia egipcia contará con otros reyes y otra población.

 

No falta en este recuento egipcio ni siquiera “las plagas” bíblicas. La documentación hitita expresa que entrando en Egipto sus tropas fueron víctimas de una terrible peste, por la que pereció su rey Shupiliuluma. Lo cuenta con lujo de detalles su sucesor Murshil.

 

A continuación y con el respeto debido se transcribe el siguiente texto de Sigmund Freud:

 

“Hemos comprobado que nuestra hipótesis de que Moisés no era judío, sino egipcio, crea un nuevo problema, pues sus actos, que parecían fácilmente comprensibles en un judío, se tornan incomprensibles en un egipcio. Pero si ubicamos a Moisés en la época de Akhenatón y lo relacionamos con este faraón, desaparece dicho enigma y surge la posibilidad de una motivación que resolverá todos nuestros problemas.

 

Partamos de la premisa de que Moisés era un hombre encumbrado y de noble alcurnia, quizás hasta un miembro de la casa real, como afirma el mito. Seguramente tenía plena conciencia de sus grandes dotes, era ambicioso y emprendedor; quizás soñara con dirigir algún día a su pueblo, con gobernar el reino. Muy estrechamente vinculado a este faraón, era un decidido prosélito del nuevo culto, cuyas ideas fundamentales habría hecho suyas.

 

Al morir el rey y al comenzar la reacción, vio destruidas todas sus esperanzas y sus perspectivas; si no quería abjurar de sus convicciones más caras, Egipto ya nada tenía que ofrecerle: había perdido su patria. En tal trance halló un recurso extraordinario.

 

Akhenatón, el soñador, se había extrañado a su pueblo y había dejado desmembrarse su imperio. Moisés forjó un plan de fundar un nuevo imperio, de hallar un nuevo pueblo al que pudiera dar, para rendirle culto, la religión desdeñada por Egipto.”  

 

El pensamiento humanista atoniano caería en el olvido y no volvería a repetirse en el Egipto faraónico. Los mensajeros de la paz fueron expulsados en forma abrupta. Hoy día nuestra humanidad náufraga de dos guerras mundiales y amenazada por otra tercera, comienza a comprender como necesarios, aquellos valores olvidados. Esto es, los habitantes reales, o sea el hombre y la mujer de familia. Más allá, por cierto, de los grandes capitalistas que continúan provocando guerras.

 

El panhumanismo vuelve a la conciencia del pueblo de labor. Akhenatón deja de ser una figura misteriosa, de Museo, para transformase en un personaje real y convincente. Con su canto a la vida, con su interés comunitario, intentando reproducir ese esquema de humanidad que le fue propio.

 

Pero en aquel pasado suyo, Akhenatón lamentablemente quedó oculto por milenios, bajo las arenas históricas que le dieron la espalda. Las siguientes frases, conmovedoras, pertenecen al historiador Eduard Meyer y constituyen el epitafio más apropiado que se haya escrito sobre este proceso:

 

“Destruida sangrientamente aquella tendencia que quería deducir las consecuencias, de las conquistas realizadas en las esferas de las ideas religiosas, detenida la religión en un punto intraspasable y fijada para el porvenir una norma inmutable por encima de la cual nadie podía pasar, el triunfo de la ortodoxia significó para Egipto el estancamiento de la vida espiritual.

 

Las formas y fórmulas de espantosa monotonía que se leen en textos posteriores, son cada vez más largas, pesadas y absurdas, pero el espíritu está muerto para no volver a resucitar. En vano se buscará en todo el arsenal de la literatura religiosa que desde la posterior XIX Dinastía egipcia hasta los tiempos del Imperio Romano ha llegado hasta nosotros, una sola idea nueva, ni siquiera un ropaje nuevo para revestir una idea antigua”.

 

Akhenatón y Nefertiti, ya no estaban. Moisés y sus judíos, habían emigrado. Y “una multitud de diversa gente de gentes” citada así en Éxodo 12,38 tomó el camino del exilio: babilonios, fenicios, mitanios, chipriotas y cretenses, quienes también dejaron la tierra del Nilo. La ciudad de Akhet-Atón, creada por los atonianos, queda vacía. Mientras que en el Egipto faraónico el espíritu estaba muerto para no volver a resucitar jamás... Dicho ello en acuerdo con el pensamiento del arqueólogo alemán Eduard Meyer.

 

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Subido por Alejandra Correas Vázquez
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¿Tú sabes por qué volvieron las manos? | Votar

Hola, he empezado a distribuir mi novela  ¡por fin! y para la publicidad me estoy ayudando de un book trailer, pero quería opiniones acerca del mismo, para mejorarlo o cambiar cosas.

Bueno, aquí les dejo el enlace, espero que les guste. ¡Gracias por adelantado!

 http://www.youtube.com/watch?v=5Pt3tvQMxcg



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ARTE POSTIMPRESIONISTA de Alejandra Correas Vázquez | Votar

DIARIO  BAMBA  de  CARLOS  PAZ  Nº 419  - Año 2011

Arte postimpresionista en el Salón Municipal Rizzuto
 
La muestra de la artista plástica Alejandra Correas Vásquez propone una manera muy personal de retratar temas de la vida cotidiana, realizados con pintura acrílica sobre base de papel ilustración.
 
Desde el pasado jueves 29 de abril y hasta el miércoles 11 de mayo se exhibe en el Salón de Cárcano 75 «Arte Post impresionista», una muestra individual de la artista Alejandra Correas Vázquez que cuenta con la participación de Omar Navarro Moyano.

Estampas coloniales, criollas, naturaleza muerta y paisaje coinciden en este compendio de obras, cuyo punto en común es el estilo característico de finales del siglo XIX y comienzos del XX tras el impresionismo y que tiene entre sus representantes a Paul Cézanne y Vicent Van Gogh.

Fiel a esta expresión, Alejandra deja entrever en sus cuadros una manera muy personal de pintar que recupera las formas y las estructuras pero con una nueva lectura donde el color se hace más representativo y subjetivo. «El color propio del impresionismo es el color sobre el color, a lo que se incorpora el dibujo», comenta la artista y agrega: «Están pintados en acrílico con espátula sobre papel ilustración que tiene la ventaja de ser más elástico».


La muestra, la primera de la artista en este salón en forma individual, se compone de aproximadamente unos doce cuadros de formato medio, muchos de los cuales corresponden a sus últimas producciones. Los dibujos se presentan enmarcados con una guarda de papel paspartú que además de decorar con los colores predominantes de la imagen, sirve de nexo entre la lámina y el vidrio.

Alejandra estudió en la Academia de Bellas Artes de Córdoba, pero su capacitación más intensa fue con Horacio Álvarez, el fallecido pintor para quien Córdoba y su paisaje, especialmente las barrancas, fueron fuente de inspiración y signo de identidad. La exposición permanente de este artista está en la actualidad en el Museo homónimo, en barrio Cerro de las Rosas. «Con él fui encontrando mi estilo», destaca la artista, quien reparte sus días entre Tala Huasi y Córdoba, y que además es escritora y amante de la poesía.


«En esta oportunidad espero que la gente vea a mis cuadros como una opción para incorporarlos en sus casas», reflexiona, «que sirvan para alegrar y decorar una casa de familia».




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LA GEOMETRÍA SAGRADA por José Alvarez López | Votar

LA  GEOMETRÍA  SAGRADA

 

Por  José Alvarez  López

 

 

   La geometría así considerada se abre paso hacia dimensiones todavía ignoradas por el hombre moderno para quien la geometría es una concepción puramente mental y simbólica de figuras sin significación concreta. Creo que esto es un error pues hemos visto que las figuras geométricas ¡tienen poder por sí mismas! Los antiguos conocían muy bien esta fuerza de la geometría y la usaban.

 

En efecto, una de las formas del Yoga es el llamado Bhakti Yoga, se lo llama “Yoga Devocional” y se lo refiere al uso de las imágenes religiosas, asociándolo así con la tradicional inclinación popular de la iconografía. En efecto, el místico budista contempla la imagen sedente del Buda (una figura geométrica piramidal) y al concentrarse sobre ella llega a la iluminación. Debemos recordar que el budismo no propone dioses.

 

Cuando uno observa las imágenes búdicas sedentes descubre que tienen forma piramidal. Y cuando nos referimos al antecesor de estos budas —el famoso “escriba” egipcio del Museo de Louvre— nos encontramos con algo que se ha dicho: “la pirámide hecha hombre” o, también, “la geometría hecha hombre”. Se puede ver con claridad que el escriba no está escribiendo y que sus ojos estrábicos indican un estado de meditación. De igual forma que en los budas piramidales su anatomía no responde a una realidad, pues para acentuar esta geometría sus piernas  están fuera de la proporción, muy largas con respecto al torso. Esto es más acentuado en los budas, cuyas piernas son escasas con respecto al cuerpo, pues el interés geométrico es lo primario. El corte de estas esculturas revela una intención claramente piramidal ¿Esta meditación sobre estas geometrías tiene alguna otra dimensión más allá de la geometría mental?

 

Respecto a esto puedo decir lo siguiente... El joven J. que fue alumno mío en la Universidad y es un adepto al orientalismo, de regreso de un viaje a Pakistán donde estuvo en contacto con los maestros Sufíes, sabiendo que yo era geómetra me preguntó de repente : “Profesor... ¿Cómo siente usted a la esfera?”. Yo le contesté con una definición geométrica (el lugar geométrico de puntos equidistantes a un centro) y otra algebraica (la suma de los cuadrados de las coordenadas es igual al cuadrado del radio) que equivalía al teorema de Pitágoras.

 

Entonces J. que es un asistente esporádico entre sus viajes por Oriente y Occidente, a las “Noches Aticas” que realizo todas las semanas con un grupo nutrido de asistentes,  me dijo que no era eso lo que me preguntaba, sino que en el caso de que yo fuera una esfera cómo me sentiría a mí mismo. Es evidente que estábamos ante una concepción geométrica que nada tenía que ver con lo que yo había estudiado y aprendido hasta ese momento. Desde entonces he meditado mucho sobre esto y he descubierto que puedo tener el sentimiento de la esfera y del triángulo aparte del conocimiento de la esfera y del triángulo y, además, de que una cosa nada tiene que ver con la otra. Se trata, pues, de la Geometría Sagrada.

 

Sin embargo, todo esto quedaría en el aire, en una isla mental o emocional, si no lo vinculamos a una notable definición del arte que hace Platón en el Filebo : “El artista desarrolla su obra en base a figuras geométricas que el contemplador de la obra descubre para llegar a las Ideas Puras y de ahí elevarse a Dios.”

 

Ahora bien, durante todos los tiempos, desde el antiguo Egipto al moderno Picasso, los artistas han configurado su obra en base a figuras geométricas. Es fácil ver, por ejemplo, los hexágonos que configuran las cabezas de las figuras egipcias. Prototipo que va a repetir por dos milenios toda la escuela artística europea, es lo primero que aprende un estudiante de bellas artes. O los rombos (más vale romboides) que constituyen las figuras del Greco y toda su composición del espacio que las encierra, agregando el uso de la diagonal. Personas poco conocedoras de la geometría en el arte plástico, atribuyeron esta composición al “astigmatismo” del pintor. Es romboidal también todo el arte del Alto Medioevo que se caracteriza por una composición geométrica religiosa y muy definida.

 

Lo mismo ocurre con Akhenatón a quien el escultor Bok representó con esferas y encerró su figura dentro de un elipse romboidal muy marcado. El ancho central de la figura responde a este romboide, lo que ha dado lugar a un falso diagnóstico médico, sobre una supuesta enfermedad del faraón rebelde. Lo que queda absolutamente descartado cuando se ve a Akhenatón en las figuras naturalistas que nos entrega Tuthmosa, el otro escultor (autor del busto de Nefertiti), con un cuerpo totalmente normal. La falta de conocimiento y buena apreciación de la creación geométrica de Bok, no debe confundir a los especialistas en arte.

 

Esta composición geométrica es fácil de advertir también en Van Gogh quien hace un uso exhaustivo de la diagonal, dividiendo casi en dos muchos de sus cuadros. En Picasso, maestro sumo de la geometría desde sus primeros tiempos de Barcelona, con la serie Celeste y Rosa, advertimos también que en su obra posterior se destacan las espirales.

 

Todos los que han hecho una carrera artística en la plástica conocen esto perfectamente y están bien informados en cuanto a bocetos y planteos de los renacentistas Miguel Angel y Leonardo de Vinci, que eran geometría pura. Igualmente Durero y Brueghel. La obra de los flamencos clásicos fue un verdadero tratado de geometría. Es marcado este tema en los impresionistas Seurat, Degas, Marquet. O en los postimpresionistas Rouault y Mondrian.

 

Es notable que éste fuera el itinerario de todo arte antiguo y moderno y que el sentimiento artístico estuvo siempre ligado a las fuerza o más bien la energía, de las formas geométricas que ahora descubrimos al estudiar la más poderosa de todas las formas artísticas que es, precisamente, la Gran Pirámide.

 

En la iconografía católica se destaca también la forma piramidal en la figura de la Virgen Reina, no como la María campesina sino como reina del cielo, incluso coronada. La semana santa de Granada que luce un desfile sorprendente muestra este notable simbolismo geométrico a todo lujo, cuando salen de las iglesias rumbo a la catedral (antigua Gran Sinagoga) los oros y platas que dicen proceden de la América conquistada. El magnífico atuendo cargado de joyas (y vigilado por soldados españoles) es claramente piramidal.

 

Esto contradice a los etruscólogos, quienes sostienen que el tema de la Virgen Reina procede de Etruria (como muchos otros relatos de los evangelios apócrifos) pues la María del evangelio es una campesina pobre, no una reina.  La Madre Primordial etrusca (Uni etrusca madre del cielo representada junto a su Niño Dios Tages) configura un cubo geométrico, un cuadrado y no una pirámide. Se trata también de Geometría Sagrada, pero con el tema del cuadrado que es de una evidente importancia pero para otro análisis.  

 

 

Muchas posturas o “asanas” del Yoga no son más que formas geométricas que generan su correspondiente energía. En la postura de Padmasana tenemos que develar su enigma. No hay ninguna razón fisiológica para que dicha postura tenga la propiedad de ser el fundamente de todo el Yoga (como consta en el tratado del Yoga de Patanjali). Pero desde el momento que se forma una particular pirámide con esta postura —la pirámide del Escriba egipcio— una particular geometría está escondida en las propiedades de esta postura que, por otra parte, corresponde también a las formas geométricas de los Budas.

 

En cuanto a los ángulos ¿Qué otra cosa son los “mudras” —un misterio impenetrable hasta ahora para los occidentales— o posiciones de los dedos a los que los orientales atribuyen especiales poderes? Los vamos a encontrar también en las escultura etrusca, cuyo pueblo originario de Lidia tenía un pasado oriental. En los mudras los dedos quedan formando ángulos que generan determinadas energías sabiamente utilizadas por los antiguos, y que aparecen también en China, y en las imágenes religiosas de nuestro culto católico, heredadas del período gótico donde son profusas.

 

 Se llega entonces a la constatación de que los adeptos religiosos de todos los tiempos, lo mismo que los artistas y seguidores de todo el arte universal, conocieron a través de un especial refinamiento de los sentidos, el contenido de toda esta geometría que nosotros los occidentales recién ahora comenzamos a sospechar. La Geometría Sagrada.

 

 

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Subido por Alejandra Correas Vázquez
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EL PAPA Y EL SHA (by Portecat) | Votar

Libro de 85 páginas, novela corta fantástica, idea original de Portecat, escrita por 4 autores de Argentina, España y Estados Unidos.

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BREAFING: El Mundo queda separado por dos partes gobernadas por un Papa (mundo católico) y un Sha (mundo musulmán) despuñes de una gran guerra global. Una misión encomendada a un gran soldado, viajar al pasado para asesinar a Jesús de Nazaret antes que sea considerado un gran profeta, para que el Islam gobierne en el mundo por siempre jamás.



Subido por Israel
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TODO VUELVE | Votar

                          

 

 

Memé Procatelli era una chica dulce, algo cándida y con mucha mala suerte. Ya de niña todo le salía mal y buscaba muletas para sostenerse.  Sus padres, hermanos y compañeros de escuela la ayudaban con sus tareas, y así fueron formando una joven dependiente y llena de artimañas para vivir su vida con el menor esfuerzo posible. Eso sí, era sensible y de noble corazón y eso la decidió a estudiar asistencia social, ya que ayudar al prójimo era de su conocimiento.

Un glorioso día de otoño conoció a Raúl Horacio García, estudiante de letras, un muchacho que parecía su alma gemela, tenían los mismos gustos, los mismos sueños y hasta compartían la misma mala suerte.

Se casaron y el señor Procatelli prestó una casa para que viviera la flamante pareja, el señor García aportó una suma mensual para que no tuvieran que trabajar mientras terminaban sus carreras universitarias.

La vida de los García -Procatelli transcurrió sin sobresaltos por un tiempo. Eran jóvenes, cultos y bienvenidos en los círculos sociales y eventos culturales, donde aprovechaban para comer bocaditos y tomar tragos en forma gratuita.

Aparecían en la casa de sus familiares en las horas de las comidas y cuando llegaban los cumpleaños, se hacían las víctimas y entonces alguien ofrecía hacerles una reunión con la comida y las bebidas incluidas.

Raúl H. militaba en el centro de estudiantes, lo que le restaba tiempo para el estudio, y el tiempo que le sobraba lo utilizaba para escribir poemas. Todos los días se sentaba en la misma mesa, cerca de la ventana de un barcito céntrico.  Cafecito, cigarrillo, lapicera y papel, entre voluta y voluta de humo dibujaba poemas, mientras detrás de la barra se dibujaban los precios de los cafés que nunca pagaba.

La vida de esta joven pareja se deslizaba a caballo del esfuerzo ajeno, llámense padres, hermanos, amigos y hasta vecinos. De todos sacaban un provecho.

Pasaron los años, tuvieron dos hijos y con casi cuarenta años, Raúl H. y Memé seguían sin recibirse, sin trabajar, sin orgullo y sin hacerse problemas. Ellos tenían mala suerte y siempre encontraban una gran piedra en sus caminos que les impedía asumir sus responsabilidades.

Eran unos maestros de la mentira y de la ventaja, y estaban al acecho para conseguir beneficios sin pagar por ello.

Un día, paseando sin rumbo, vieron una casa hermosa, casi una mansión por las líneas de su construcción. Estaba en lo alto de una loma de césped verde esmeralda.  Un sueño. En la verja del frente colgaba un cartel de venta.  Se miraron, y al instante, en forma curiosa, sin expresar palabras se entendieron.  Apuraron el paso y llegaron a su casa a perfeccionar el plan.

Raúl H. concertó una cita con la inmobiliaria y al día siguiente acudió a la cita en la puerta de la hermosa casa.

Una mujer cuarentona, vestida elegante con un trajecito oscuro lo estaba esperando. Tras los saludos de rigor, la agente inmobiliaria abrió la puerta principal y procedió a mostrar las dependencias del lugar.

Entraron a un recibidor lleno de luz, con pisos de mármol blanco, luego pasaron a un living y al comedor con grandes ventanales que mostraban un jardín impecable con canteros de rosas y jazmines.

La cocina, moderna con mesadas aceradas, un cuarto de planchar otro cuarto para despensa, otro de servicio y dos baños, todo con detalles caros y modernos. Raúl Horacio estaba embelesado y pensaba que Memé sería inmensamente feliz en está casa. ¡Ojalá lo lograran!

Como en un sueño fueron subiendo una escalera con la balaustrada de nogal lustrada, escalones de mármol rosado de un lujo impresionante.  Al llegar arriba un descanso alfombrado en azul era un calidoscopio colorido por el reflejo de un gran vitraux que era una obra de arte, a cada lado se perdían sendos pasillos que recorrieron abriendo puertas de dormitorios todas con baños en suite. La agente iba enumerando las bondades y los costosos detalles de la construcción y Raúl Horacio quedó impresionado por todo, también se impresionó cuando la señora dijo la cifra en dólares que costaba la propiedad.

Por último bajaron al sótano, una habitación rectangular de ladrillos sin revocar. En un costado habían quedado olvidados unos cajones de vinos, que según pudieron constatar eran de buena cepa. En un rincón, casi tapada por unas cajas de cartón, una puerta baja de hierro. Raúl H. sintió que era su oportunidad. La abrió como curioseando y un grito de espanto surgió de su garganta al ver un hombre pequeño, casi un enano sentado en una silla de paja, tenía las piernas juntas a la altura de las rodillas y en la cabeza tenía un sombrero bombín de terciopelo negro con una cinta de raso verde. Los ojos miraban fijo y eran rojos con pestañas largas y negras, los labios eran morado oscuro y se movían cómo si succionaran algo.

-¿Vio eso? - dijo Raúl H. cerrando de un portazo

-¿Qué cosa?, sí, un cuartito lleno de basura -dijo la agente

-¡No! Había un hombrecito de ojos rojos y sombrero

-Yo no ví nada ¿Es una broma?

-¡Allí, allí está! ¿No lo ve Ud.?

-¡Por favor! Calmese!, allí no hay nada

Raúl H. insistente, describió al hombrecito y abrió una y otra vez la puertita diciendo que allí estaba el hombrecito. La señora logró sacarlo de la casa, y se fue pensando que ese hombre estaba loco.

Pasaron los días y Memé sin decir que era la esposa de Raúl H. pidió ver la casa. El mismo resultado. Ella también vio al hombrecito. La agente se fue un poco preocupada.

En los siguientes días, y en los siguientes meses, un rumor empezó a tomar cuerpo y a correr con insistencia en toda la localidad, la casa de la loma estaba embrujada y había fantasmas.

La inmobiliaria revisaba una y otra vez todas las dependencias de la casa y no encontraban nada, hicieron limpiar el cuartito y nada. Pero el rumor como una ola imparable ya estaba instalado en el ánimo de todos.

La casa tenía fantasmas.

Los dueños se enojaron con la inmobiliaria y decidieron entregar las llaves a otra empresa.

Otra vez el matrimonio García hizo el mismo numerito y el rumor se convirtió en certeza. La casa tenía fantasmas.

La cuestión es que nadie quería comprarla, dos vecinos creyeron ver al enano de bombín hamacándose en el jardín. Uno de esos vecinos se mudó con toda su familia.

Pasaron los meses y la casa no se vendía, el precio de venta comenzó a bajar, la mala fama había trascendido los límites de la ciudad y nadie la quería ni regalada. Cuatro inmobiliarias habían fracasado en su cometido y al año justo, la hermosa casa valía una suma irrisoria. El matrimonio García-Procatelli consideró que era el momento de atacar.

Hablaron con el señor Procatelli y el señor García y les pidieron dinero prestado para comprar la casa. Los padres, después de muchos cabildeos, aceptaron prestar el dinero, o regalarlo siempre y cuando jamás de los jamases volvieran a pedir nada de nada. (Ya estaban hartos)  Se firmó el acuerdo y Memé y Raúl H. compraron la casa embrujada por chauchas y palitos.

Una radiante mañana de verano la familia se mudó feliz por el resultado de sus artimañas. Ellos mismos estaban sorprendidos de que hubiera funcionado.

Era la medianoche cuando el matrimonio se había reunido en el comedor a brindar con el champagne encontrado en la casa cuando el grito aterrador de Felicitas su hija menor se oyó en el sótano.

Corrieron todos a ver que pasaba y vieron a Felicitas muy quieta mirando una laucha que corría asustada por el tirante del techo.  Memé y Raúl H. suspiraron de alivio, entonces todos pudieron ver que la puertita de hierro se abría lentamente y un hombrecito de ojos rojos y sombrero bombín de terciopelo negro los miraba desde su silla de paja mientras que su boca morada hacía un ruido de succión horrible...  

 

 

                                                   CAVALLERO Susana



Subido por Susana Cavallero
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La literatura desde la base, de todos para todos... | Malo Regular Bueno Bueno - 1 voto

He descubierto una nueva web, hay usuarios que empiezan libros y tú mismo puedes hacer propuestas para continuarlos, y las propuestas más votadas por los usuarios se incorporan al libro que se autoedita (ves la página finalizada al momento).

La dirección es: www.goodnberg.com

A ver si les gusta.



Subido por Israel
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ESCRITOR CATAMARQUEÑO Y SUS CUATRO LETRAS | Malo Regular Bueno Muy bueno Excelente Excelente - 3 votos

RAMON ALEJANDRO MORRA  es un escritor contemporáneo  que a mediados de Abril de 2010, presentó su primer libro: "Mis cuatro letras de orilla a orilla". Esta obra resultó ganadora de los Premios Trienales Municipales de Literatura, en género poesía, convocatoria 2008, de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca.

Nació en la localidad de Mutquín, Pcia. de Catamarca, en el año 1960. La vida lo llevó a temprana edad lejos de su tierra, pero nunca dejó de regresar para respirar el aire puro y perfumado de sus montes y montañas, solazarse con el canto del río cristalino, dejarse besar por la brisa mañanera. En fin, recrear nuevamente su infancia feliz y despreocupada, donde sus padres y hermanos constituían el hogar firme y el refugio seguro frente a las adversidades del mundo.

" Ex-combatiente de Malvinas, hijo, padre, abuelo. Pero sobre todo, amante de la poesía.", dice en su presentación. "Integra el Taller y grupo literario "La Cueva" y participó en cafés literarios y Ferias del Libro de La Rioja y Catamarca."

Actualmente ha iniciado un nuevo camino de expresión y búsqueda  donde pueda canalizar su prolífica interioridad , incursionando en galas de espectáculos de jerarquía en "El otro folclore", y en dramaturgia, guinismo y dirección teatral, en el espacio cultural "La Primitiva", de la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca.

¿ Cuáles son las cuatro letras que refiere el título de su obra?. La palabra VIDA, su vida,  desgranándose y desgarrándose en palabras que   dan forma y sentido a  toda su producción poética, y que él bien consigna  en  "Por la orilla de la niñez", "Por la orilla de la nostalgia", "Por la orilla del encuentro","Por la orilla del sueño", "Por la orilla del amor".

Dejo aquí parte de esa riqueza profunda y ancestral que  perdura intacta  en los hombre de tierra adentro, como lo es RAMON ALEJANDRO MORRA, quien en su presentación, nos dice " Pongo a tu disposición mi alma  hecha mapa de palabras. Mientras, sigo caminando" MIS CUATRO LETRAS DE ORILLA A ORILLA ."

Por la orilla de la niñez

A Isidro el herrero

Herrero

            te recuerdo 

                         brazo en alto, maza al aire

y golpeando con maestría

             sobre el yunque

                         aceros al rojo vivo.

Me regalabas estrellas en el día,

y una tintineante melodía

que cielos arriba mezclaba

con rezongos de fragua

                             y el silbido de tus labios.. .

                                                    Padre mío,

aún te veo gigante, único, imponente...

y yo, niño alegre, a tu lado protegido;

eras en Mutquín único herrero,

nuestro humilde Mutquín,

                               nogales, cerros y aire perfumado.

.........................................................................................

 Tú sabías de temples y me explicabas:

                Según la herramienta, su dureza.

Yo también fui acero por tus manos

                                maestras trabajando:

la fragua fue mi hogar,

tu amor por la familia, lumbre

tu respeto y cariño, hulla y aire

                                para hacerme maleable.

............................................................................................

Regreso y encuentro tus ojos cansados

                                 y tus sienes de cenizas,

esperando a tus hijos que no regresan

y añorando tus amigos que ya nunca

                                 han de volver.

 

Vuelvo y quiero agradecerte

por haberme templado como lo hiciste,

ya que anduve y fui golpeado

                                   y acá estoy a tu lado nuevamente,

gastado, si, y hasta mellado

                                   por los golpes de la vida.

                                                        Pero ya ves, padre...

                                                                   ¡ Nunca me he doblado !


DOCE DEDOS

Cuando mi tiempo era sólo doce dedos

y mis sueños manotones,

una tarde me fui montaña

                                    abajo.

 

Atrás madre y lágrimas,

             padre, yunque,

                          labios apretados

                          y la brasa de su fragua triste

                                          reflejada en la mirada.

 Volvieron mis ojos desde abajo

a atrapar a Mutquín, mi pueblo

                                           y llevármelo en el pecho.

 

Pero entonces...

mi alma se escapó por la quebrada

                         y se fue montaña al cielo.

 

Han pasado mis años a montones,

                         y sueños que hoy caben en un puño,

mas regreso cada vez que puedo a encontrar mi alma

                         que se quedó entre los cerros.

...................................................................................................

 

 

 



Subido por medusa
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