Ir a la página de inicio de Escribirte
Portada | Biblioteca | Blogs | Foros | Tienda | Suscripción | Contacto | Especiales | Difusión cultural | Canales RSS RSS
Autores Obras Textos Entrevistas Informes Audioteca
 Buscar en el sitio   
| Miércoles 22 de noviembre de 2017
Escuchá Radio De Tango
Escribí un comentario Enviá este artículo Votá este artículo
Texto al 100% Aumentar texto
Justicia poética Informes RSS Informes

Justicia poética

El sueño del señor juez. Carlos Gamerro. Sudamericana, 2000. 160 pág.

Por Hernán Sassi

La literatura nacional tiene entre sus adalides a escritores que ostentan una obra compacta, consecuente y que, como en el fluir de un mismo río, se continúa libro a libro. Basta recorrer las páginas de las obras de Juan José Saer, Andrés Rivera o Héctor Tizón para reconocer siempre, a cada nuevo paso y con renovada fuerza, la misma respiración y las mismas obsesiones que los hacen inconfundibles e iguales a sí mismos. Este no es el caso de Carlos Gamerro, que tras una novela desmesurada, fuertemente anclada en el presente y de ritmo vertiginoso como Las Islas (Sigmur, 1999), nos sorprende con una historia de igual factura pero que poco y nada tiene que ver con aquel excelente thriller que la editorial Norma planea reeditar en el 2007. Dueño de un estilo propio –y por lo visto, presto a cambiarlo cuando el contexto en el que sitúa la acción así lo demanda– este gran escritor, dúctil como pocos, da vuelta la página a la breve historia de su proyecto narrativo. Con un ritmo moroso e hipnótico nos entrega una novela alucinante situada en la pampa del siglo diecinueve. Allí explora los dislates de la historia nacional a través de las peripecias de un pueblo que sufre las disparatadas arbitrariedades de un juez de paz incapaz de distinguir el sueño de la vigilia.

Como Andrés Rivera y Eduardo Belgrano Rawson, y más cerca de escritores de su generación, como Martín Kohan (El informe,1997 y Los cautivos, 2000), Leopoldo Brizuela, (Inglaterra, una fábula, 1999) y Federico Jeanmarie, (Montevideo, 1997); Gamerro se suma a un grupo de jóvenes autores que retoman la historia nacional del siglo diecinueve desde un lugar, por momentos irreverente, por otros nostálgico, pero siempre nuevo y provocador.

Urbano Pedernera, Juez de paz de Malihuel, ciudad imaginaria a la sazón de la Yoknapatawpha de Faulkner o de la famosa Santa María de Onetti, se levanta de su cama sobresaltado por haber soñado que Rosendo Villalba, uno de los habitantes de esta ciudad en ciernes, orinaba las paredes recién pintadas de su juzgado. Semejante falta de respeto a la autoridad –que poco importa que haya sido en sueños, ya que el juez cree que esto sucedió efectivamente– basta para su arresto. Ante este episodio como reguero de pólvora se extiende el temor a todos los habitantes de este ex–fuerte devenido ciudad. Todos, con sorpresa, se percatan de que la materia de sus sueños puede condenarlos. De aquí en más todos sospecharán de sí mismos y temerán convertirse en las próximas víctimas de crímenes y desacatos que sin saberlo han hecho o harán en los sueños del juez de paz.

La primer parte de esta obra dividida en tres secciones narra los sueños de este atroz y por momentos patético personaje, en los que intervienen, por supuesto, los pobladores que luego serán apresados. También se ocupa de los pesares del gauchaje que, en principio, resiste perplejo ante semejantes disparates, pero que luego comienza la resistencia con artilugios no menos disparatados, como la memorable conflagración onírica que planean todos para vengarse del juez mediante un sueño colectivo. De esta forma el imaginario popular, lleno de creencias mágicas y animistas, de supersticiones, oráculos y gualichos, se pone en acción en el marco de un realismo mágico que recuerda al mejor García Márquez, según el autor confesara, uno de sus autores preferidos. En este marco, todos los habitantes, incluso el juez y el cura, harán conjeturas sobre el significado de los sueños. No aceptarán que “en este revés de la trama del mundo todos los hilos estaban confundidos y en el azar de su desorden formaban figuras que la mente rechazaba con pavor”. Ante el desorden de los sueños visto con los ojos de la vigilia y con los pálidos recuerdos de la memoria, en uno de los pasajes más gratos y divertidos de la novela, todos irán descifrando las escenas nocturnas y armando teorías sobre ellas, una más desopilante que la otra.

Esta trama en la que de principio a fin el sueño se confunde con la realidad, en donde la fábula se cruza con la crítica social –puntualmente la referida a las condiciones del gaucho víctima de las levas y otras arbitrariedades del poder, o a los pesares de una indiada famélica– es la que estructura toda la obra. Gamerro teje historias valiéndose tanto de los relatos orales, de las leyendas y el mito, tan presentes en los pobladores autóctonos de la Argentina naciente, como de la reescritura del género gauchesco, las sagradas escrituras, las referencias al Siglo de oro español –explícitamente a Góngora y su célebre “El sueño, autor de representaciones,/ en su teatro sobre de viento armado,/ sombras suele vestir de bulto bello”–, a Shakespeare y Sarmiento. Como en las Islas, no desdeña la cultura popular, todo lo contrario, es ella el motor formal de El sueño del señor juez, por la mímesis del registro oral y por una prosa que remeda la respiración de los cuentos orales; tanto como el nudo temático, por la importancia dada a lo esotérico y lo telúrico.

Ya en la segunda parte de la novela, tras ver morir a su amigo Musurana a manos de una partida del Juez de paz, tras sufrir la humillación y buscando revancha, Rosendo Villalba abandona el poblado, su mujer y sus hijos. Incursiona en la pampa desértica. Allí se encuentra con personajes fantasmales: con indios hambrientos y con soldados maltrechos y harapientos que siguen cavando la zanja de Alsina. De otra manera, ya no desde el cruce entre sueño y vigilia como lo hizo en la primera parte y lo hará en la última, la realidad se torna difusa. Lo milagroso, las alucinaciones y anunciaciones envuelven a Rosendo y a los otros personajes. La magia cubre lo real, pero sin por ello mermar un ápice la crítica social. Anacronismos sugestivos como la cautiva anarquista, a los que se suman anacronismos léxicos: las arbitrariedades de “los milicos” que “por las dudas fusilaban a todos”; sirven para mostrar una realidad que por fantasmática no deja de ser cruel y amarga. Como en la deslumbrante novela de Leopoldo Brizuela Inglaterra, una fábula, este excelente escritor logra una fusión altamente productiva: consigue hacer inseparables dos ámbitos que parecerían imposibles de unir, la crítica social y el relato mítico y onírico.

En la última sección Gamerro retoma la figura del juez y sus devaneos, esta vez, en la casa de prostitutas. De aquí en adelante no sólo el protagonista de esta historia estará perdido entre el sueño y la vigilia, sino también el lector, y este es otro logro de esta novela, más que un traspié. Gamerro, recurriendo al mundo mítico en el que tampoco hay pena que quede impune, explorando, ya no el tono irónico y mordaz de Las islas, sino la retórica de la fábula y del sueño, y en esta última estancia recuperando al Wilcock de El caos, cuanto menos hará justicia poética.

Gamerro ha dejado atrás el estigma que pesa sobre todo escritor novel: el anhelo de decirlo todo, de demostrar que domina La Biblioteca. Con El sueño del señor juez nos entrega una novela austera, en la que, por medio de una historia mínima logra iluminar toda una zona de nuestra historia nacional, sin prejuicios, binarismos empobrecedores e impostados acentos.

Calificación:  Votar Aún no han votado este texto  -  Ingresá tu voto

Comentarios de nuestros lectores -  Escribí tu comentario
Aún no han escrito ningún comentario. Escribí el tuyo



Diseño web

Otros informes de Escribirte.com

"Día gris, hoy te aborrezco"
¿Por qué necesitamos entrenarnos como lectores eficientes? ¿Por qué necesitamos entrenarnos como lectores eficientes?
Palabra de poeta en Buenos Aires Palabra de poeta en Buenos Aires
Los factores no literarios y la literatura de ficción Los factores no literarios y la literatura de ficción
Yourcenar Yourcenar
Umberto Eco opina sobre la supervivencia del libro y el diario impreso Umberto Eco opina sobre la supervivencia del libro y el diario impreso
La vanguardia literaria en América Latina La vanguardia literaria en América Latina
José Saramago, la sociedad a la vista o crónica de una mañana y un intento de mirada por los alrededores José Saramago, la sociedad a la vista o crónica de una mañana y un intento de mirada por los alrededores
Cesare Pavese o la guerra más cruel de todas Cesare Pavese o la guerra más cruel de todas
Andrei Platonov o la tragedia del escritor como ingeniero del alma Andrei Platonov o la tragedia del escritor como ingeniero del alma
Mabel Pedrozo. Cuentos excelentes Mabel Pedrozo. Cuentos excelentes
Clarice Lispector o la búsqueda del deslumbramiento Clarice Lispector o la búsqueda del deslumbramiento
Semblanza de algunos escritores Semblanza de algunos escritores
Mario Benedetti Mario Benedetti
(1914-1998). Octavio Paz, perfección y transparencia (1914-1998). Octavio Paz, perfección y transparencia
Santoro, hoy Santoro, hoy
La sombra fuera de Lovecraft La sombra fuera de Lovecraft
Lovecraft y el evanescente reino de los olores Lovecraft y el evanescente reino de los olores
Un poeta mayor Un poeta mayor
La melancolía y la literatura La melancolía y la literatura
El primo Juan El primo Juan
Cara y cruz Cara y cruz
Ignacio Xurxo y Humberto Constantini, dos amigos escritores Ignacio Xurxo y Humberto Constantini, dos amigos escritores
La de antes La de antes
Ser escritor: un espejo donde mirarse. Ser escritor: un espejo donde mirarse.
La literatura en tiempos de crisis La literatura en tiempos de crisis
Bestiario Bestiario
¿Qué es la literatura indie? ¿Qué es la literatura indie?
El conde Lucanor El conde Lucanor
El destierro de la reina, de Ana Bisignani El destierro de la reina, de Ana Bisignani
Incienso de madrugada triste Incienso de madrugada triste
La palabra mágica La palabra mágica
David Álvarez Morgade, poeta David Álvarez Morgade, poeta
Dos siglos de mujeres en las letras Dos siglos de mujeres en las letras
Promesa de una nieta de inmigrantes Promesa de una nieta de inmigrantes
Manifiesto para una nueva literatura independiente Manifiesto para una nueva literatura independiente
Gracias por el fuego de la poesía y de la vida, Mario Gracias por el fuego de la poesía y de la vida, Mario
''Gracias por todo el fuego'' Maestro Benedetti. ''Gracias por todo el fuego'' Maestro Benedetti.
María del Carmen Suárez: Eva en el espejo. Una novela inolvidable María del Carmen Suárez: Eva en el espejo. Una novela inolvidable
Librero, un oficio en extinción Librero, un oficio en extinción
Nira Etchenique, pagana y dichosa Nira Etchenique, pagana y dichosa
Franz Kafka, un desconocido escritor Franz Kafka, un desconocido escritor
Rafaela Pinto. Eucaristía feroz Rafaela Pinto. Eucaristía feroz
Sociedad & literatura Sociedad & literatura
Una carpeta entre dos poetas Una carpeta entre dos poetas
Thomas Mann Thomas Mann
Homenaje al poeta Francisco Squeo Acuña Homenaje al poeta Francisco Squeo Acuña
''Otra vuelta de tuerca'' ''Silvia'' como enigma y Gólem de palabras ''Otra vuelta de tuerca'' ''Silvia'' como enigma y Gólem de palabras
El papagayo y el anillo de oro: alquimia y chamanismo en ''La isla'' de Luisa M. Levinson El papagayo y el anillo de oro: alquimia y chamanismo en ''La isla'' de Luisa M. Levinson
Marechal y Bukowsky Marechal y Bukowsky
El fantasma del deseo El fantasma del deseo
A 15 años de ese 3 de noviembre de 1994, en que partió el poeta Armando Tejada Gómez A 15 años de ese 3 de noviembre de 1994, en que partió el poeta Armando Tejada Gómez
Profeta del viento II Profeta del viento II
La obra del poeta Armando Tejada Gómez debe estar en las escuelas La obra del poeta Armando Tejada Gómez debe estar en las escuelas
Que lo parió! entre tanta “mierda”, se nos fue el Negro Fontanarrosa Que lo parió! entre tanta “mierda”, se nos fue el Negro Fontanarrosa
Vida privada de la tradición Vida privada de la tradición
Armando Tejada Gómez Armando Tejada Gómez
Miguel Ángel Bustos Miguel Ángel Bustos
Alrededor de Santoro Alrededor de Santoro
Pablo de Rokha Pablo de Rokha
Julio Huasi Julio Huasi
Carta cuenta Carta cuenta
Marcas de género y de cuerpo en cuatro poetas argentinas Marcas de género y de cuerpo en cuatro poetas argentinas
Escuchá Radio De Tango

Canal RSS Blogs

Weñun Mapu Meu-Enrique Coria Radio del Pueblo-A-M 830-6/10/2017
Hoy 15 horas Weñun Mapu Meu-radiodel pueblo A.M 830
Enrique Coria ..Radio del Pueblo A-M 830 Weñun Mapu Meu-wenumapuradio.
Enrique Coria ..Radio del Pueblo A-M 830 Weñun Mapu Meu-wenumapuradio.
Muriendo la tarde...
Entrá a los Blogs
Entrá a los Blogs
En La Otra Puerta

Canal RSS Guía de Servicios

Taller de poesía 2017

Canal RSS Foros

Juramento
Mímesis del vuelo
Ellos
Leyes del alma
Oda cósmica
Entrá a los foros
Entrá a los Foros

RSSCanales RSS
Ahora podés tener a Escribirte
en tu sitio web

Más información

Canal RSS Trivias

¿Qué poeta argentino recibió el Premio Nacional de Poesía en 1997?
Oliverio Girondo
Evaristo Carriego
Juan Gelman
Libros nuevos y usados en internet
Fotografía y plástica
A

 Artes visuales

Suscribite

¡Suscribite a nuestro boletín!
Radio La Quebrada Radio de Tango Indexarte Escribirte OccidentesEscuchanos
Noticias | Efemérides | Novedades | Ventas | Biografias | Textos | Audio | Recomendados | Entrevistas | Informes | Agenda | Concursos | Editoriales | Lugares | Actividades | Blogs | Foros | TiendaFundación | Letras de Tango I | Letras de Tango II | Contacto | Boletín
© 2006-2017- www.escribirte.com | Todos los derechos reservados   | Diseño Web | Canales RSSRSS