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| Lunes 27 de marzo de 2017
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El papagayo y el anillo de oro: alquimia y chamanismo en ''La isla'' de Luisa M. Levinson Informes RSS Informes

El papagayo y el anillo de oro: alquimia y chamanismo en ''La isla'' de Luisa M. Levinson



Por Lilia Dapaz Strout

La reactualización de motivos míticos o de cuentos populares en la literatura actual es un hecho indiscutible. Comienzan con situaciones de conflicto y se mueven hacia la restauración del orden y resolución del problema originario. Aunque el héroe parece amenazado con el fracaso, tiene éxito en su búsqueda y logra su deseo ya por la conservación de su inocencia, ya por su fidelidad a la verdad a la que aspira. Luego de las duras pruebas a las que se somete, experimenta el renacer espiritual prometido al héroe trágico, que se expresa con el aumento del conocimiento de sí mismo. Sin embargo, el lector que detecta el patrón oculto en un relato mítico puede no notarlo en la obra literaria que ofrece la situación existencial del personaje y su pasión (padecer) y accionar en un ambiente cultural contemporáneo o no. Los temas míticos pueden reaparecer invertidos y la inversión expresar el modo irónico del autor.

El tema de Orfeo y Eurídice desde su creación en la mitología griega ha sido adaptado a la música, a la literatura y al cine contemporáneo. El cantor de Tracia era el gran iniciado, a la vez poeta, sacerdote, místico, chamán y filósofo. Su cristianización en el Siglo de Oro en el auto sacramental "El divino Orfeo" de Calderón de 1634 y 1663 asocia el rescate de Eurídice con la salvación del alma y la redención.
Inspirado en el mito de Orfeo y su descenso fallido al Hades para rescatar a Eurídice, LA ISLA (en adelante LI) de Luisa Mercedes Levinson (en adelante LML) "parece" repetir el fracaso del poeta. Pero LI ofrece una inversión del mito original al hacer de Euri el centro de la narración. Ella misma se embarca en un aparente viaje exterior, aunque es una búsqueda interior para la integración de la conciencia, que supone la unión de los fragmentos separados de su ser. Su división o desmembramiento se expresa por el duelo, luto y melancolía que sigue a la muerte de su padre, y su caída en la orfandad, agravada por una terrible enfermedad - lepra – recién descubierta, causada por la mordedura en el anular, por un papagayo, regalo de su novio, Jorge, al regreso de un viaje al continente negro. El papagayo, que después desaparece, verdadero "trickster" o trampero es una versión aceptable de la serpiente en el mito original de Orfeo, que a su vez remite a su rol simbólico en la caída bíblica y al concepto de "felix culpa," la caída afortunada. "Víbora" aparece al lado de "lepra" (46). La relación Jorge/papagayo es significativa y a pesar del rol negativo de Jorge resulta un agente de cambio.

Una manera realista de leer LI sería considerarlo un manifiesto feminista porque ofrece una versión femenina del mito de Orfeo y la búsqueda de la identidad de Euri, que culmina con el rechazo de su esposo por su decisión de permanecer en la innominada isla con los leprosos, aún ya curada de la incurable enfermedad, que la llevó a apartarse en secreto y voluntariamente de su sociedad al comenzar la narración.
Pero LI es más que una repetición del mito, con el que tiene varios puntos de contacto. Ofrece una reinterpretación muy personal e inspirada que culmina en un relato simbólico en el que Orfeo no es el héroe sino alguien con un nombre tomado del mito: Euri por Eurídice, la esposa del poeta. En el mito, Orfeo fracasa en el rescate por su precipitación de mirar a su mujer antes de salir del Hades y es desmembrado por las ménades o bacantes. Sin duda el mito ha recibido múltiples lecturas, en las que no podemos detenernos. En LI, que desde una visión realista termina con la separación de los esposos, desde una visión espiritual o mística termina con su unión. Una lectura literal de LI sugeriría que repite el “fracaso” del mito cuando al final ocurre una lucha entre los leprosos - que veneran a Euri como si les perteneciera - y Jorge, que quiere sacarla de la isla (59-60). El estallido evoca el episodio fatal de Orfeo. Jorge, expulsado en el motín, se marcha solo, luego de una escena de violencia en la que "Un puñado de barro lo alcanzó en el pecho" (62). El barro le fue arrojado por Euri unida a los leprosos porque ha decidido quedarse. La escena culminante posee símbolos que invalidan una interpretación literal.

A pesar de la apariencia, LI ofrece un final feliz porque describe un proceso donde los actores del mito se han transformado, por la magia del arte de LML, en arquetipos de la conciencia e inconsciencia de un individuo único, que buscan y logran la unión para la integración en una conciencia superior, representada por Euri, la única protagonista, que se convierte en un ser indivisible e indestructible. La narración despliega un proceso que ocurre en un espacio interior, la psique de Euri, dividida al comienzo en un estado de duelo entre su consciente e inconsciente. Euri, una nueva Orfeo, emprende el camino mítico del héroe, dentro de sí misma, matizado con imágenes, visiones y movimientos que vienen de la alquimia y del chamanismo implícito en el despedazamiento original en el mito.

En el patrón del nacimiento del héroe, él mismo es sujeto y objeto de la búsqueda, así como el dragón al que debe eliminar: el héroe debe vencerse a sí mismo, de ahí su división o desdoblamiento. En el transcurso del viaje se transforma y se convierte en héroe, luego de las pruebas que sufre.3 Euri empieza con una etapa de depresión y melancolía (la “nigredo” del opus) por la muerte de su padre (relacionado con el principio de la conciencia) a lo que se suma el descubrimiento de su terrible enfermedad, que la arroja doblemente en un estado de orfandad. La lepra y la orfandad se asocian en el lenguaje de la alquimia, siendo la lepra o “verdigris” el mal de la piedra o “lapis,” a la que también se le llama huérfana.4 La raíz sánscrita e indoeuropea orf- parece significar quedarse solo y la soledad significa quedarse huérfano. Orfeo se quedó solo y su desolación ocurre tras la doble pérdida de su esposa. Este rodeo etimológico señala un parecido entre Euri y Orfeo.

En LI el esposo se llama Jorge,5 alusión a San Jorge, vencedor del dragón o serpiente, “el vehículo del mal” (46) en LI. En el mito, Eurídice muere por la mordedura de la serpiente en el talón cuando jugaba con las ninfas el día de su boda. En LI, la lepra se asocia a la mordedura del papagayo en el anular de la mano izquierda.6

LML es una creadora con una visión mística. Los no iniciados en esta línea de interpretación quizás no perciban ni acepten el nivel espiritual del cuento. Ese lector verá la asociación con el mito de Orfeo sin relación con el orfismo, una de las religiones mistéricas preocupada con la redención, la inmortalidad del alma, la resurrección y el renacimiento.7 El desafío mayor es cómo leer LI más allá de lo literal. Como texto espiritual puede analizarse de varios modos: a) en relación al chamanismo - emparentado con el orfismo y la alquimia- b) según la iniciación del héroe - aquí una mujer- tratado por Eliade, Campbell y otros.8 Esos estudios son esenciales, pero privilegiamos una lectura a la luz de la psicología profunda de Jung y su teoría de los arquetipos y el proceso de individuación, con una fuerte dosis de símbolos de la alquimia. La iniciación del héroe, la individuación y la elaboración de la piedra o el oro filosofal muestran imágenes arquetípicas similares. Euri es a la vez la piedra (enferma) y el centro potencial de la psique (el Self o sí mismo en Jung), en suma, el (la) héroe que atraviesa un período de mortificación, tortura y purificación a través del sufrimiento.

Estos enfoques - esotéricos para intérpretes tradicionales - sugieren la identificación de LML con su personaje y la irrupción de imágenes arquetípicas durante un proceso creativo inspirado, involucrado en una tarea que muestra la riqueza de su mundo interior. Creemos que LML durante la escritura -hablando estrictamente desde la psicología profunda de Jung- vivenció una experiencia del inconsciente colectivo y una apropiación personal del mito que le permitió el contacto repentino y directo con contenidos de su propia psique que se le revelaron con imágenes eidéticas, que proyectó en la página escrita como en un espejo o pantalla. La autora se muestra, a través de Euri, no sólo como visionaria, -alguien que ve o pre/siente o anticipa más de lo normal- sino también como inspirada, abierta hacia una esfera superior, trascendente. Con capacidad "de desdoblarse"(48) Euri pasa sin dificultad de la realidad cotidiana a otra dimensión mayor, extática, presa de un entusiasmo divino, un estado de posesión, de furor poético, una manía que explota con imágenes de estar fuera de sí (61-62).

La alusión al parecido entre Euri y la Sybilla Cumanna por el grabado en el living de su casa (47) es pertinente si evocamos la "theia mania," la locura divina que Virgilio atribuye a la pitonisa en el Libro VI de LA ENEIDA (6:42 y 6:100 y siguientes) en la entrada al infierno en la gigantesca gruta de Cumas, donde se dice de la Sibila: "súbitamente se demuda su rostro, cambia de color, flotan en lo alto sus cabellos, con fuerza jadea su pecho, enfurecido se hincha su corazón, crece y crece hacia lo alto, ninguna palabra más pronunciada, está alentada por el dios que se acerca...."9 Estas líneas de LA ENEIDA ayudan a entender la comparación aludida arriba y el porqué del estado de delirio de Euri, el vértigo, los trances, falta de equilibrio, sensación de girar, las calesitas de colores, las imágenes circulares así como las visiones de desfiles de seres monstruosos, "comparsas de máscaras con enanos, gigantes y cabezones" (60) en un verdadero viaje de descenso del alma al otro mundo, en cuyo suceder se inicia en el chamanismo, que culmina con el total estremecimiento donde se mezclan el llanto y la risa hasta "saltar como si bailara y machacara su propio cadáver" (61-62), típico de chamanes que contemplan su propia muerte y cadáver durante la iniciación. El chamanismo se define como una técnica del éxtasis, un estar fuera de sí, un estado alterado de conciencia.10

Hacia el final, en un punto crucial hay un momento clave: " Euri y Jorge, estaban apretados por la comparsa, empobrecidos, eran la isla mientras los otros se hinchaban, se erguían, enormes camalotes que se habían bebido el río" (60). La transformación de los otros -víctimas de la fealdad del deformante mal- en camalotes, flores de gran belleza, sugiere un cambio positivo en la escena donde ocurre la acción.11 Con un parentesco más allá del sonido con "loto", el camalote que se origina en el barro, merecería todo un tratado sobre el tema de la meditación trascendental y la introversión, la vuelta de Euri sobre sí misma, hacia su interior, sugerida por el uso de "ensimismada" (55) y "desdoblarse" (48). "Enroscada" (49, 53) da una imagen "serpentina", y sugiere que Euri es tanto el mal como la cura: el agente y causa de la infección y la medicina.
La cita donde se alude a Euri y Jorge como "la isla" (60) sugiere la necesidad de explorar el título del cuento, que es algo más que un espacio geográfico 12. A veces se describe la personalidad como una isla que refleja que alguna vez fue parte de un continente, que ahora está aislada en el frío y oscuro océano. En la mitología, la isla lejana es la proyección del paraíso perdido y a veces el inconsciente desconectado del consciente. De ahí su comparación en LI con el infierno (55, 58). Pero también es centro espiritual primordial, un "temenos" lugar sagrado, santuario y refugio ("misticismo" 55).
Las repetidas alusiones a confinamiento y encierro –siendo la isla un lugar de "(a ) isla ( miento)" paradigmático- sugieren un espacio interior, la psique de Euri, donde se dramatiza de modo visionario la integración de un elemento del inconsciente colectivo, el "animus" 13 personificado por Jorge, para la expansión de la conciencia y la llegada a una realización superior, un renacimiento, la culminación de una iniciación a una nueva vida. Como "animus" Jorge reside en el interior de la psique de Euri. Esa es la clave de la angustiante pregunta que se hace el mismo Jorge que no entiende y se pregunta: "¿El era?" Y Euri y Jorge quedaron, cercados por el amor, como la isla estaba cercada por el río" (51). Poco después se casan (51). Euri empieza a leerle cuentos a los leprosos, incluyendo algunos de (Jorge Luis) Borges y versículos de San Juan y San Mateo (54) y a pensar en lo que llama su misión (54) con la que según Jorge "ella no solamente daba sino que recibía algo de los otros" (55). A partir de ese momento Euri responde al llamado del otro.

LI testimonia un proceso de transformación, la individuación de Jung, que implica la asimilación de elementos del inconsciente colectivo para la recreación del iniciado. La desaparición final de Jorge al abandonar la isla sugiere el éxito del proceso. Asociado con el papagayo que también desaparece, su función es a la vez positiva y negativa, pertenece al área de la sombra, al inconsciente que se ilumina con la llegada de la luz de la conciencia. La isla es a la vez a) el territorio de los "muertos en vida" que quieren vivir, relegados y alojados en el inconsciente y b) el Self o sí mismo, el centro de la psique, el espacio sin espacio donde se unen el consciente y el inconsciente para crear una supraconciencia, o conciencia mayor, si se dan las condiciones para la llegada a ese estado de trascendencia sólo reservado a unos pocos.

La posibilidad de analizar LI desde varios enfoques resulta de su carácter visionario y gran riqueza simbólica. En "Psicología y literatura" 14. Jung distingue entre los modos psicológico y visionario de la creación artística. Sostiene que hay un arte que expresa la superficie consciente de la experiencia, y otro conectado con patrones primordiales - arquetipos del inconsciente colectivo- parecido a los sueños. Jung afirma que la distinción entre mente y cuerpo es artificial 15. Si el hombre moderno está en busca de un alma es porque su naturaleza está dividida. Para compensar esta disociación, surge la literatura visionaria. Para él, otro modo de creación, la psicológica, trata con materiales derivados de la conciencia. Estas obras interpretan lo que está en la superficie de lo consciente, y los contenidos oscuros e invisibles se rechazan y evitan como irrelevantes.
Jung llama visionario al que se gesta en las zonas más profundas del ser. LI se ajusta a esta definición. Por ser arte visionario, un modo de penetrar en sus secretos es el análisis de los símbolos y usamos arquetípico o primordial para contenidos enraizados en el inconsciente colectivo que pertenecen a la experiencia primigenia del hombre según lo registra el mito. Así, el significado profundo se conecta con el trasfondo abismal del sin/tiempo donde el sueño personal o la obra de arte se fusiona con el mito colectivo.
En la reescritura del mito de Orfeo en LI hallamos el más logrado retrato de autorrealización de una mujer, la mujer sabia, mediadora. Euri parece haber logrado un grado muy alto de individuación: la correspondiente a la personalidad del chamán, alguien que no sólo puede curarse a sí mismo, sino que puede curar a los demás. La curación del niño de doce años -que se lastimó la frente- al que besó y al poco tiempo dejó la isla curado, le dio fama de milagrera (54). La sanación de sí misma satisface a los médicos (57). Su progreso espiritual resulta de su capacidad de sufrimiento y compasión hacia el dolor de los otros. El olvido de sí misma y su entrega a los necesitados ha sido el remedio para su mal. Al aceptar lo que ella llama "misión" (tres veces en 54) se convierte en agente de una fuerza superior que la posee y los intereses personales ceden ante el beneficio colectivo. Se compara a la Sibila que obedece al dios Apolo, una fuerza poderosa que la posee y anima.

En LI se mencionan personajes provenientes del mito, de la historia de la medicina, la alquimia y del santoral, que ayudan a configurar a Euri, buscadora y sanadora de sí misma. Las referencias son indicios valiosos. Igual ocurre con los únicos nombres de leprosos, Serapio y Avelino. Contribuyen a delinear el itinerario y ubicación de la acción y a señalar su participación como auxiliares en la iniciación y el logro de la nueva personalidad superior de Euri. Esos nombres son hitos del desarrollo del proceso. Sutil e intuitivamente la autora dibuja el contexto en el que debe leerse LI, el de la alquimia espiritual, que difiere de la de los sopladores o charlatanes que buscaban el oro de este mundo, no el oro filosofal. La cita de Paracelso,16 vinculado con la alquimia espiritual es un importante guiño al lector: "Todas las enfermedades son curables"(46) y anticipa la posibilidad de la cura. Euri comparte características con el Orfeo del mito a quien se nombra (51). El cantor conmovía las sombras del Hades con su música, así como los leprosos se extasiaban con los relatos de Euri. A su manera, ella también sufre el desmembramiento y desciende al Hades.

En LI no se menciona a Asclepios o Esculapio, dios griego de la medicina, pero sí al ciego Serapio, nombre afín a terapia, que remite a un dios sanador, Serapis, la contraparte de Asclepios, venerado en Delos. Como Asclepios, era una divinidad ctónica que lo asimila a Hades/Plutón, dios de los muertos. Por la oscuridad de su ceguera (como Borges al que se cita) su presencia acentúa la relación de la isla con el Hades. A su vez, la asociación tácita de Serapio y Osiris y la referencia a Euri, como “la mujer blanca” (49) la vincula con Isis, esposa de Osiris, una diosa blanca.17 Otro personaje vinculado con sanadores es Avelino (49) que en el sorteo a la llegada de Euri, sería el primero en saludarla, bienvenida que se pospone para no asustarla. Alude a un santo napolitano asociado con conversiones, milagros y curaciones. Avelino es el que la sujeta e inmoviliza cuando está por huir con Jorge y éste lo golpea y doblega hasta caer boca abajo en el barro (61). En esa escena, alguien grita sangre y Jorge dispara su revólver.
En ese instante en que se conjugan el barro, el rojo (de la sangre) y el fuego (del disparo) Euri comprende que no puede abandonar a los leprosos que beben sus palabras como si fueran un bálsamo curador, y vive un cambio radical, como si un terremoto18 hubiera ocurrido dentro de sí. Se une a los leprosos en contra de Jorge, le grita que se vaya y como todos le tira barro, y un puñado lanzado por ella, lo golpea en el pecho19. Este final violento para evitar su fuga con Jorge de la isla, su risa alocada y estado de frenesí, trance y euforia, su llanto a gritos, el tironeo de sus cabellos, su baile, la alusión a su cadáver (61-62) y la violencia de sus sensaciones y emociones señalan el cambio radical que ocurre dentro de sí y que la asociación previa con la Sybilla (47 ) es significativa.
Poco después puede ver claro, el estado de furor y de éxtasis, del estar fuera de sí, ha concluido. El constante juego de desorden y armonía, de enfermedad y salud, son pasos que la llevan de la negación de sí y a la unión de su ser dividido inicial por el duelo (y dualidad) de su alma. La sangre es el elemento mágico que anuncia el re-nacimiento.
Jung subraya el carácter colectivo del escritor y afirma que cuando una situación arquetípica ocurre, no somos más individuos sino la raza. El que habla en imágenes primordiales habla con miles de voces.20 La enfermedad, metafórica21 la forzó al confinamiento, a iniciar una etapa de pruebas en una estación en el infierno: el leprosario en la isla, escenario de la etapa de disolución de la personalidad (ver las imágenes en 46).
El descubrimiento de las manchas rosadas coincide con la muerte del padre y marca una crisis psicológica. Debe verse menos como un síntoma clínico que uno de significación simbólica. En la escena de violencia final, cuando alguien grita sangre (60)22 aparecen claves de la alquimia espiritual: la caída en el barro y el color de la diosa del amor. El rojo de la sangre actúa como elixir donde el lado positivo de la conciencia y los afectos masculinos traen una sabiduría que reconforta. Equivale a la rubedo23 alquímica.
LI ofrece la evolución de un proceso de curación dentro de la psicología de la posesión: la caída en el inconsciente desde la mordedura, el colapso de la conciencia, un estado de duelo (en su doble sentido de luto y lucha) y melancolía ("humor negro"). Gradualmente un cambio ocurre en la isla y finalmente los médicos la declaran curada.
Aparecen imágenes demoníacas de descenso: a) enfermedades (lepra, ceguera), b) animales: víbora, buitres y el papagayo, asociado al loro ( y por el contexto a la serpiente) y c) ciertos objetos como pinturas ( el grabado de la Sybilla que vive en una caverna), el reloj y el espejo (53) consideradas infernales en ficciones de descenso por N.Frye .24 La asociación Euri/ Sibylla remite al estado de posesión por el dios o fuerza bajo los que la vidente, pitia o pitonisa actúa. Euri, comparada con una sombra (47) hace el viaje de la muerte y abundan referencias a regiones infernales. El opus que empezó con depresión y melancolía termina con imágenes propias del chamanismo y la alquimia.
LI es una “psychogonia,”25, un proceso de realización del alma, según Grinnell (Grinnell 92). En el curso de su estación en el infierno, Euri se transforma. LI posee una serie de símbolos de renovación : a) la sucesión de colores típicos del proceso: la serie nigredo/albedo/rubedo, precedidos por el verdigris –verde- de la lepra ), b) una pareja, ella, vinculada a la plata y al blanco ( por sus pulseras y vestido ) y él, al oro (por el anillo que compró en Florencia), al fuego y al rojo de la sangre ( cuando dispara el arma), entre otros. Euri, la candidata (candidus, a, es blanco) a la iniciación, parte en el viaje después de la muerte en algunas culturas, con símbolos distintivos: la valija, su vestido blanco (48) y la herida ritual. La travesía en el agua, el arribo de un botero (58) y la presencia de seres defectuosos y enfermos en la isla son elementos típicos del viaje al más allá.
El alejamiento de Euri equivale a la "separatio" de los alquimistas. En la literatura latina la única mujer que emprende ese viaje es Psique, la novia de Eros, perseguida por la madre del novio, Venus, en "El asno de oro" de Apuleyo. Psique es alma, de modo que en LI podemos hablar del viaje del alma desde el paraíso de la inconsciencia ("Barrio Parque" 45) para la integración del inconsciente con el consciente (el logro de la piedra u oro filosofal en la alquimia). Euri está muy cerca de "auri" genitivo de aurum, oro y de aurora, el amanecer de un nuevo día.

Euri, la piedra enferma, desde que el cuento empieza, parece arrojada en una situación de duelo, sometida a un proceso de cambio a través del padecimiento. El siete,26 asociado al regalo de Jorge del papagayo siete años atrás ( 45 ), y a la hora de su llegada en su última visita con el anillo ( 48 ) marca los pasos o etapas de una caída o viaje interior como opuesto a uno exterior, y se asocia con un ascenso que lleva a una personalidad superior, la de un sanador, curador o chamán. El significado simbólico de este tipo de iniciación sugiere el retiro dentro del propio ser. Esto es lo que hace Euri al abandonar el pisito donde reside para iniciar el camino de los muertos en vida. En el curso de este viaje no sólo se transforma sino que entra en una nueva vida, una existencia de servicio al otro que la necesita y de quien ella necesita.

Desde que LI empieza, aparecen signos del descenso, una pérdida de estatus o prestigio, una disolución del cuerpo marcada por el mal, la mutilación ritual con la que inicia su viaje iniciatorio. Cuando Jorge aparece en la isla, su experiencia difiere de la de Euri, porque él sólo siente desprecio por los enfermos. Recordemos su permanencia continua en Fernando Póo, con viajes o apariciones cada siete años. El quiere salir para siempre del inconsciente que es uno de los significados de la isla. A pesar de la apariencia, Jorge ha sido un ayudante, un agente de cambio y un promotor del proceso que ha ocurrido en el interior de Euri. Cumple el rol de socorrista o ayudante (socors animus), aunque parezca lo contrario. El quiere entrar en la conciencia cuyo centro es Euri, el ego. Así ambos se enriquecen, él sale de la oscuridad y ella expande su conciencia con la posesión del animus, arquetipo del inconsciente que representa su contraparte masculina. El que produce el mal es el que lo cura: Jorge le regaló el papagayo y el anillo de oro.
Los ecos del material órfico envuelven el texto en una atmósfera fantasmal y ultramundana y sugiere una versión moderna y secular del descenso a un más allá, el leprosario en la isla donde Euri renace a una nueva vida con la incorporación de elementos desconocidos de su ser, que a nivel realista aparecen como leprosos apartados de la vista. La resolución del conflicto entre el cuerpo y el espíritu se expresa con la sanación de Euri.

Con fina premonición, se anunció el nacimiento a una nueva vida cuando en una de las lecturas, alguien dijo: "¡La niña Euri!; ¡ahora da vuelta la página! … ¡En el dedo lleva un anillo como una estrella!" (55). Comprado en la cuna del Renacimiento, colocado en el mismo dedo donde sufrió la herida, se ha cerrado el círculo abierto por el papagayo/Jorge. Una nueva página empieza para Euri: la comunión con el otro.
Ya no estará más sola. "el milagro" que los leprosos esperaban ha ocurrido ("seguramente esperaban un milagro" 55). Por su entrega a la "misión" ha florecido en ella un nuevo ser, integrado. El anillo de oro "de compromiso" ( 45 ),27 símbolo de totalidad y del centro de la psique, el Self o "sí mismo", la fuerza potencial que promete hacer entero al neófito, ha completado el ciclo: el renacimiento milagroso de Euri, anunciado por la estrella28 irradiada de su anillo. El proceso de unión con su "animus", mensajero de su inconsciente, se ha cumplido irónicamente con el alejamiento aparente de la isla y su conjunción violenta con Euri. En las iniciaciones se da la paradoja de que el casamiento, la muerte y el renacimiento ocurren simultáneamente.29

Notas

1. "La isla" en Levinson, El estigma (45-62).
2. Como trampero, el papagayo crea problemas. Podría imaginarse como la serpiente
emplumada de D. H. Lawrence. Hay un ofidio venenoso en Ecuador llamado papagayo. Detrás del trampero está Hermes/Mercurio que enloquecía a los alquimistas. Hermes es mensajero de los dioses y lleva las almas al Hades. Asume varias formas y suele ser contador de cuentos que son sólo ficciones. Se asocia con la capacidad de engañar del arte y con el chamán. Es lo opuesto al orden, amigo del caos, enemigo de los límites. Pertenece a la sombra y cuando la luz llega, desaparece. La herida del papagayo, un estigma como la lepra, actúa como poder de transformación. Aparece en el contexto asociado con la serpiente, que es a) símbolo del umbral - separa y une - entre la vida y la muerte, conciencia e inconsciente, las cavernas y entradas al otro mundo, b) posee poderes oraculares y a la Sibila se la llamaba pitonisa o pitia, porque se asocia con la serpiente. Von Franz, Individuation (pp. 176-7) y Radin, The trickster.
3. Por ser la iniciación de una mujer, usamos la héroe y no "heroína" porque ésta tiene un rol secundario y acompaña al varón protagonista en el papel del héroe.
4. En la alquimia, la piedra o lapis recibe el nombre de huérfana. Jung, Mysterium (17, 37, 41). Sobre la lepra o verdigris, la enfermedad inicial de los metales y de la piedra, que puede llevar al oro filosofal, el logro final de la perfección en la alquimia por la fuerza del verde, Jung afirma ( 432) que es el verde bendito, la benedicta viriditas, el espíritu divino que genera todo lo viviente.
5. Jorge, es un homenaje a Jorge Luis Borges (56) con quien LML tuvo gran amistad y colaboró en algunos cuentos. Las famosas George Sand y George Elliot se ocultaron con ese nombre. San Jorge es el santo agricultor matador del dragón y Orfeo se asocia con la agricultura. Para los nombres usamos Tibon, Diccionario de nombres.
6. La mano se asocia con la relación y comunicación con los otros. Un daño en la mano es una caída en el aislamiento, la incomunicación, un retiro dentro de sí mismo. La mordedura cae en el campo de la fusión. Para símbolos, Biedermann, Chevalier -Gheerbrant, Cirlot y Julien.
7. S. Angus, The Mystery-Religions. Ver Orphism (107, 152).
8. Para el héroe, entre otros, Campbell, The Hero; Eliade, Rites, The Mysteries.
9. Pieper, Entusiasmo (86, 87). Allí las líneas de la Sibila en La Eneida VI.
10. Eliade, El chamanismo. Todo el libro ha sido esencial.

11. Las flores poseen una configuración de mandala (compárese con "La flor de oro” de Buda) y son símbolos del Sí mismo Representan el milagro de que pueda surgir vida de la materia grosera .Von Franz, Sobre los sueños (60).
12. Chevalier et Gheerbrant, Dictionnaire, Ile (50-51), vol.3.
13. El animus, asociado con el aire, es el componente masculino en la mujer que reside en su interior. Es un arquetipo del inconsciente colectivo. Jung, Man (189-195). Puede ser positivo y un puente hacia el sí mismo. Jorge compra el anillo en Ponte Vecchio (45).
14. Jung, "Psychology and Literature" en Modern Man (52-72).
15. Jung, "A Psychological Theory of Types" en Modern Man (74).
16. Paracelso es el seudónimo de un médico y alquimista suizo (1493-1541) que meditó sobre el enorme poder de la imaginación.
17. La blancura es ambigua según Graves, The White (432), donde blanco alude tanto a la pureza como a la lepra y la muerte.
18. El terremoto es uno de los símbolos más logrados para describir la experiencia que Euri sufre. Grinnell, como si hubiera leído y tuviera LI como caso de estudio, afirma en Alchemy que: a) el nacimiento de una nueva actitud se siente como una convulsión subterránea, un terremoto, como muerte y renacimiento ( 130 ); b) en sueños es positivo y es un cambio en la personalidad ( 133 ); c) es la liberación de una carga (149); ch) es una iluminación o florecimiento ( 141); d) ocurre como una síntesis de consciente e inconsciente, y aparece el color rojo ( 133-4 ). Como culminación sobre el carácter visionario de LI, en Grinnell, textualmente: "La herida de la mordedura de la serpiente, el stigmatum ha funcionado como un poder de transformación de su identidad" (157)). Estigma aparece en el título del libro donde leemos LI.
19. El barro remite a la creación bíblica de Adán. Euri ha regresado a los orígenes, la materia primordial con la que el hombre fue moldeado. Ha llegado al paroxismo del estar fuera de sí. Uniéndose a los leprosos le arroja barro a Jorge en el pecho, sede de las funciones mentales y afectivas. Con ese barro ¿lo incorporará mágicamente a su ser, le dará vida y serán alma inmortal e indivisible?
20. Jung, "On the Relation of Analytical Psychology to Poetry" en Critical Theory (818).
21. Sontag, Illness (57-58) afirma que en la Edad Media la lepra era emblema de corrupción, decadencia, infección, anomia y debilidad.
22. Para los alquimistas la sangre es sustancia redentora, la más alta y sutil para obtener el estado espiritual superior de la conjunción. Raff, Jung (197).
23. La sangre sugiere rojo, el color con el que culmina el opus, la rubedo. Se asocia con emociones, el amor, la furia. En esta etapa ocurre un conflicto violento donde las partes parecieran querer destruirse pero lleva gradualmente a una disminución de la intensidad de la lucha. Aún dentro de esa violencia hay una promesa, como el arco iris después de una tormenta y en el escenario aparecerán flores (aquí los camalotes).
24. Frye, The Secular ( 97-126)
25. Grinnell, Alchemy (92, 118, 144) da esa definición del término.
26. El siete es muy complejo, señala un ciclo completo, es número sagrado. Julien, Le Dictionnaire (361-65).
27. El anillo es "el sí mismo", centro del alma, símbolo de totalidad, simetría y perfectamente equilibrado. Además es de oro. Es símbolo de la coincidencia de los opuestos.
28. El brillo del anillo, como una estrella, alude a la idea del alma como un centelleo, una chispa, idea que viene del místico Eckhart. Anuncia el nacimiento de una gran personalidad. Jung trata el tema de la scintilla en la alquimia en Mysterium (48, 304, 491). Al anillo de compromiso que lleva una joya o brillante se le llama cintillo.
29. Hay un famoso juego de palabras entre iniciación y morir en Plutarco, (De anima, fragm.6) donde la palabra para morir, teleutao es semejante a theleisthai, iniciación. Eliade, en The Two (67) incluye una cita que expresa que la unificación y el acto de devenir lo que uno es, al mismo tiempo significa una muerte, un renacimiento y un casamiento. La paradoja se da con el alejamiento aparente de Jorge, pues todo sugiere su unión con Euri.

OBRAS CITADAS

Angus, S. The Mystery Religions. A Study in the Religious Background of

Early Christianity. New York: Dover, 1975.

Biederman, Hans Diccionario de símbolos. Barcelona: Paidós, 1989.
Campbell, Joseph The Hero with a Thousand Faces. New York: Princeton
Princeton UP, 1956.

Cirlot, Juan E. Dictionary of Symbols. New York: Philosophical Library, 1962.

Chevalier, Jean et Dictionnaire des Symboles. París: Seghers, 1974.
Gheerbrant, Alain

Eliade, Mircea El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis. México:
Fondo de Cultura Económica, 1976
Rites and Symbols of Initiation. The Mysteries of Birth and
Rebirth. New York: Harper, 1958.
The Two and the One. New York: Harper, 1969.
Frye, Northrop The Secular Scripture: A Study of the Structure of Romance.
Cambridge: Harvard University Press, 1978.
Graves, Robert The White Goddess: A Historical Grammar of Poetic Myth.
London: Faber and Faber, 1952.
Grinnell, Robert Alchemy in a Modern Woman. A Study in the
Contrasexual Archetype. Texas: Spring, 1989.

Julien, Nadia Le Dictionnaire des Symbols. Belgique: Marabout, 1993.
Jung, Carl G., et al. Man and His Symbols. London: Aldus Books, 1964.
Jung, Carl G. Mysterium Conjunctionis: An Inquiry into the Separation
and Synthesis of Psychic Opposites in Alchemy.
Princeton: Princeton UP, 1970.
“Psychology and Literature” Modern Man in Search of a
Soul. New York: Harcourt, 1933.

“A Psychological Theory of Types”, Modern Man in
Search of a Soul. New York: Harcourt, 1933.
"On the Relation of Analytical Psychology to Poetry",
Critical Theory since Plato. New York: Harcourt, 1971.

Levinson, Luisa Mercedes El estigma del tiempo. Barcelona: Seix Barral, 1976.
Pieper, Josef El entusiasmo y delirio divino. Sobre el diálogo platónico
Fedro. Madrid: Rialp, 1965.

Radin, Paul The Trickster. A Study in American Indian Mythology.
New York: Schoken, 1976.
Raff, Jeffrey Jung and the Alchemical Imagination. Maine: Nicolas
Hays, 2000.
Sontag, Susan Illness as Metaphor. New York: Vintage, 1979.
Tibon, Gutierre Diccionario de nombres propios. México: Uteha, 1956.
Von Franz, Marie-Louise Individuation in Fairy Tales. Switzerland: Spring, 1977.
Sobre los sueños y la muerte. Barcelona: Kairós, 1990.

Universidad de Puerto Rico (Catedrática)



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