Ir a la página de inicio de Escribirte
Portada | Biblioteca | Blogs | Foros | Tienda | Suscripción | Contacto | Especiales | Difusión cultural | Canales RSS RSS
Noticias Efemérides Autores para conocer Recomendados Agenda Concursos Lugares Servicios Ventas Trivia
 Buscar en el sitio   
| Miércoles 19 de diciembre de 2018
Escribí un comentario Enviá este artículo Votá este artículo
Texto al 100% Aumentar texto
No hay perdón para Joyce

Noticias RSS Noticias

No hay perdón para Joyce

Por Bernardo Ezequiel Koremblit

Las criaturas de Gente de Dublín, el libro intenso, indagador del alma y la mente humanas, que el demiúrgico James Joyce escribió con inteligencia y sabiduría, y del cual trató el Tejido anterior, son seres con ardiente y ardida simultaneidad apasionados, románticos, enfervorizados, criaturas sin solución de continuidad sentimentales, paroxismales y sin embargo serias en su concepción de la vida y el amor, tremendas y al propio tiempo tiernas e inclusive abracadabrantes en la fanática succión de la gloria olímpica del proceso espiritual que los rige pero conscientes de la severa trascendencia que atraviesa sus existencias.

Ese primer libro que este hierofante Joyce escribió hacia 1914, a los treinta y dos años es, por decirlo según lo dice la crítica justa pero insuficiente, un magnífico libro de cuentos y uno de los mejores que se hayan escrito (con las debidas reverencias a los maestros Maupassant y Chéjov, magistri del género), pero no es sólo eso ni es eso solo en su esencia: en Gente de Dublín se ve que la ansiedad y el desasosiego son los dos bisturíes que sajan el espíritu de la carne, pero se ve también que la paz de dos que comen y van juntos y la ninguna deslealtad, con la consiguiente falta de remordimiento, son los dos linimentos que friccionan con delicia y reparación en la carne del espíritu.

Si se observan los hechos y las extrañezas que fecundaron al inaugurador novelista del arduo Ulysses se advierten algunas razones explicativas del porqué y el quid de sus hallazgos.

Este singular condenado por el profesorado de la santa preceptiva (que es también un indultado por el tribunal de la Literatura en mérito al arte y la ciencia con que supo entregarse a la orgía más suntuosa y estuosa que jamás se haya emprendido en todos los idiomas) es un mártir que se sienta en el banco de la paciencia y sobrelleva rechazos y desaires y aguanta cual redivivo San Sebastián flechas e incomprensiones hasta que la heroica e iluminada librera de París Silvia Beach edita el libro: el mundo entero abre la boca bajo los efectos de la estupefacción, la crítica literaria se tira de los pelos, los iconoclastas, exultantes y felices, bailan el endemoniado compás de tres por ocho de San Vito, y en todas partes -academias, ateneos, círculos literarios, suplementos periodísticos culturales, colegas, escritores profesionales y dilettantes- se desencadena al infierno con todos los satanases adentro: ha nacido el monstruo que con la excusa de ser la obra del Homero de nuestros días es el engendro que reúne, en una tarantela de lo inconsciente, lo teológico y lo pornográfico, el lirismo de un poeta celestial con las groserías de un cochero; ha venido a este valle creado por el buen Dios la teratológica deformidad de un jorobado, raquítico, estevado, bizo y patizambo Quasimodo que se retuerce como hoy un contorsionista del rock.

Pero esto es nada y no es todo y ese nacimiento en sí no aterrorizaría a la especie humana regular, normal, preceptista, bien encuadrada, académica y acaendémica: lo insoportable e imposible, lo insoporimposible de sobrellevar (lo primero que debiera hacerse sería quemar todas las librerías empezando por la de Silvia Beach, y a ella en la pira como a Juana de Arco), lo que no puede aceptarse es que ese libro deforme, ese Ulysses no es el fruto de un cerebro ebrio de un genial Rimbaud bajo los vapores del alcohol, no es el producto de un Nietzsche atacado por la locura, sino la obra que, con consciente audacia e intención, ha instrumentado un espíritu intelectual agudo, un ironista pleno de lúcido cinismo, un muy idóneo profesor de idiomas de la academia Berlitz, un plurilingüista de gran sabiduría, en fin un intelecto, una sensibilidad y un erudito en las mejores dimensiones de la aptitud cultural. Entonces la última palabra que se dice, que es también la primera que se grita, es que este impúdico, irreverente, pornógrafo y distorsionador James Agustine Aloysius Joyce irlandés nacido el 2 de febrero de 1882, y que mejor sería que no hubiese nacido, no tiene perdón, ni de Dios ni de la literatura ni de los lectores ni de nadie y que, si se quiere hacer justicia con él y con su monstruosidad, sería echándole veneno en la sopa y vitriolo en la cara.

Mi conclusión, al evocar, y si es posible invocar a este osado incoactivo que pone la primera piedra en el edificio de una nueva novelística, es la de decirme en el más hamletiano de los monólogos: Nunca sabremos lo mejor de alguien hasta que no oigamos lo peor que de él se diga.

15-05-2008
Fuente: La Prensa

 

Canal RSS Blogs

El verbo...
Esa...
Príncipe y mendigo
Particiones de mí...
La marca de orígen...
Anticiparse...
Yin-Yang...?
JAVIER PEÑOÑORI en concierto. Gira por MÉXICO
Compartiendo desde el alma...
www.indiocoria.org
Entrá a los Blogs
Entrá a los Blogs

Canal RSS Guía de Servicios

Taller de poesía 2017

Canal RSS Foros

Pálpiti e pálpiti
Cannto íntimo de amparo
Hilo sangre-luz
Oda al aire
De la lid del corazón
Hacia el mar de cristal
Juramento
Mímesis del vuelo
Ellos
Leyes del alma
Entrá a los foros
Entrá a los Foros

RSSCanales RSS
Ahora podés tener a Escribirte
en tu sitio web

Más información

Canal RSS Trivias

¿Con qué seudónimo firmó Cortázar su libro de poemas Presencia?
H. Bustos Domecq
Julio Denis
Fernando Clemot
A

 Artes visuales

Suscribite

¡Suscribite a nuestro boletín!
Radio La Quebrada Radio de Tango Indexarte Escribirte OccidentesEscuchanos
Noticias | Efemérides | Novedades | Ventas | Biografias | Textos | Audio | Recomendados | Entrevistas | Informes | Agenda | Concursos | Editoriales | Lugares | Actividades | Blogs | Foros | TiendaFundación | Letras de Tango I | Letras de Tango II | Contacto | Boletín
© 2006-2018- www.escribirte.com | Todos los derechos reservados   | Diseño Web | Canales RSSRSS