Ir a la página de inicio de Escribirte
Portada | Biblioteca | Blogs | Foros | Tienda | Suscripción | Contacto | Especiales | Difusión cultural | Canales RSS RSS
Noticias Efemérides Autores para conocer Recomendados Agenda Concursos Lugares Servicios Ventas Trivia
 Buscar en el sitio   
| Jueves 19 de julio de 2018
Escribí un comentario Enviá este artículo Votá este artículo
Texto al 100% Aumentar texto
El V Congreso de la Lengua y la simplificación en Internet

Don Quijote y su fiel ayudante Sancho.

Noticias RSS Noticias

El V Congreso de la Lengua y la simplificación en Internet

Tratará la expansión en Internet del idioma castellano. Su polémica estructura volcada a la simplificación en Internet propone un cuidado que debería ser atendido en mayor medida.

La noticia dice que ayer se concretó la realización del V Congreso Internacional de la Lengua Española para el año que viene. La sede será la ciudad porteña de Valparaíso, Chile y la fecha prevista de la inauguración será el 2 de marzo de 2010 y finalizará el 5 del mismo mes. Según Paulina Urrutia, ministra de cultura chilena, el escritor chileno Jorge Edwards, el peruano Mario Vargas Llosa y el filósofo español Emilio Lledó serán los encargados de la apertura del congreso. Hasta ahí la noticia y punto.

Ahora vienen las consideraciones generales. El congreso, además de recordar a los grandes poetas y homenajear a los chilenos Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Nicanor Parra y Gonzalo Rojas, tendrá como eje la expansión del español en Internet. Son 450 millones de hablantes del idioma español en el mundo y según la opinión de José Luis Rodríguez Zapatero, "cada vez más América va a ser el laboratorio y el motor del español del futuro". Si consideramos que la mayoría de esos 450 millones de hablantes tiene acceso a Internet – no todos si tenemos en cuenta que la lengua española es hablada por numerosas comunidades que están muy por debajo de la línea de pobreza- podremos sostener que la red de redes es formadora de lenguaje con una incidencia me atrevería a decir mayor que la de la televisión, al ser un medio básicamente escrito.

¿Quién no ha buscado algún texto necesario para el colegio de sus hijos o por motivación propia en Internet? No muchos han tenido el privilegio de acceder a ese mismo texto o a otro a través del papel del objeto libro en alguna biblioteca o por préstamo de algún amigo necesario. Es verdad que es más ágil acceder a una información inmediata a través del buscador que tener que rastrear el texto en alguna lista de libros en los estantes, pero a veces esa información que encontramos se encuentra fragmentada, seccionada y hasta con errores, ya ortográficos o de autor, lo cual es mucho más grave. Pero no voy a este punto que será tema de discusión en páginas futuras, sino lo que me refiere al Congreso de la Lengua es la impostergable necesidad que tienen muchos de los que a Internet se vuelcan de simplificar el idioma y sus consecuencias en el acto de lectura.

Cierto es que día tras día los lectores hispánicos nos vemos en la necesidad de manejar términos ajenos a nuestra lengua materna en este medio que mal o bien tiene origen anglosajón. En la actualidad para nosotros no es sorpresa leer palabras como windows, mouse, clic, help, enter, close, time, open y tener que interpretarlas para acceder a distintos medios de lectura universales en esta red de Babel. Es bien conocido por todos nosotros que el inglés, a pesar de ser el idioma dominante del planeta y al que todos los hispanoparlantes nos debemos acercar para sobrellevar con éxito una comunicación global –no ocurre de la misma manera a la inversa-, no deja de ser un lenguaje de contenido y estructura que no se aleja de lo simple. La mayoría de los verbos son onomatopeyas y las construcciones gramaticales poco ofrecen en detalle un concepto mayor de especificidad. En cambio es bien sabido que el español, al estructurarse con mayor complejidad, hace de las relaciones palabra-estructura-imagen cerebral-ejecución de la acción, un proceso más fino y detallado en el individuo. Sin embargo, por comodidad o por pura intuición –recordar que no todos pueden acceder a un grado de comprensión del idioma por causas asociadas generalmente a los recursos económicos no deja de ser un atenuante- cada hablante comienza a desarrollar un lenguaje propio con herramientas ajenas. El inglés, para este tipo de casos, resuelve en mayor grado este tipo de construcciones.

Es verdad que una de las consecuencias derivadas de este proceso de cambio informático es la mayor actividad en la escritura –no logro recordar en épocas pasadas, antes de que la computadora se involucre en cada uno de los hogares, un ejercicio dactilográfico tan intenso como el de la actual; es verdad también que la inmediatez de escritura lleva al error voluntario. Todos sabemos que al escribir una oración interrogativa o exclamativa se debe comenzar por los signos de puntuación correspondientes –interrogación o exclamación- salvo en el inglés. Pues bien, la experiencia media actual nos habla de un proceso de escritura con la estructura básica del inglés, empleando los signos de puntuación únicamente al final de la oración y no al principio, acción que por su simplicidad resulta más efectiva y distorsionando el sentido con la excusa al afirmar que de esta manera se comprende igual. Olvidamos que en inglés uno entiende que una oración es interrogativa sin la necesidad de abrir el signo al principio de la misma porque su estructura sufre una inversión de lugar del verbo y el sujeto, adivinándose el sentido de la misma y aseverándolo al final con el signo correspondiente. Pero en el castellano no ocurre lo mismo porque las estructuras afirmativas e interrogativas permanecen invariables al inicio de la oración en diversos casos y el único elemento distintivo entre una y otra es el signo de puntuación. En castellano puedo construir una afirmación diciendo “Hay agua” o bien una interrogación agregándole únicamente los signos de puntuación y manteniendo invariable la estructura original como en “¿Hay agua?”; si faltara el signo de interrogación de apertura comenzaría leyendo la oración como afirmativa. En inglés no ocurre porque el verbo se antepone al sujeto a la hora de preguntar -o bien lo hace a través de un auxiliar- y por lo tanto puede prescindir del signo. No es lo mismo y no debería serlo en el acto de simplificar. Discutiremos en todo caso algunas estructuras caprichosas de los verbos irregulares o de las interminables excepciones a las reglas que tiene el castellano como lo son las eses por ces y viceversa en algunos casos, pero no por eso deberían excluirse de la forma cotidiana de escribir. Es hilar fino en un medio en donde se confunden con demasiada facilidad expresiones más groseras como “haber” por “a ver” y “hacer” por “a ser”. El problema no es la duda en la escritura correcta –todos tenemos dudas y afortunados somos por tenerlas- sino que cada uno de esos textos mal escritos pasan a ser fuente de los nuevos con una facilidad e inmediatez libre de toda barrera y concepto, deformando el sentido del idioma.

El castellano es uno de los idiomas más ricos en vocabulario y estructura –los tiempos verbales son causa de vigilias y abandonos en estudiantes sajones. Tal vez pecó de excesivas enmiendas –a veces inútiles- como de solemnidades insostenibles en las diversas capas sociales que lo componen, pero no por eso debe considerárselo con contenido obsoleto o de vocablos difíciles. De los cuatro mil vocablos que deberíamos manejar en lo cotidiano, utilizamos apenas entre 400 y 800, lo que provoca un menor universo de imágenes y por consiguiente un menor número de acciones originales como respuesta.

El Congreso de la Lengua Española, el quinto, en el 2010, tratará la expansión del idioma castellano en Internet. Debería tratar también la expansión del idioma anglosajón en el castellano. Debería, además, ser más permisivo con los términos vulgares y no tenerle miedo al barro que éstos producen, porque como dijera Roberto Fontanarrosa en su discurso sobre las malas palabras en el Tercer Congreso de la Lengua llevado a cabo en Rosario en el 2004, no es lo mismo decir sonso o tonto que pelotudo, porque estaríamos negando la fuerza que tiene la letra “t” en este tipo de palabras de invalorables condiciones terapéuticas a la hora de descargarse. Amnistía a las malas palabras sí, como siempre, pero rechazo a la simplificación del idioma. Mierda no es mielda ni mucho menos shit.

Por Ricardo Cardone

30-01-2009
Fuente: Escribrite.com.ar

 

Canal RSS Blogs

LA CARTA QUE NO QUIERO ESCRIBIR...
SIN TI...
¿ QUÉ HARÍAS POR MI...?
YO NO QUIERO SER FELIZ...
EL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE TANDIL, DESCENDIENTE DE SAAVEDRA
https://www.youtube.com/watch?v=OWHVSe556b8&feature=youtu.be
Enrique Coria en Radio del Pueblo A-M 830 .
Enrique Coria Premio a La Excelencia.Arcangel San Gabriel.
Otoño
Reiniciando...
Entrá a los Blogs
Entrá a los Blogs

Canal RSS Guía de Servicios

Puerto de Letras

Canal RSS Foros

Cannto íntimo de amparo
Hilo sangre-luz
Oda al aire
De la lid del corazón
Hacia el mar de cristal
Juramento
Mímesis del vuelo
Ellos
Leyes del alma
Oda cósmica
Entrá a los foros
Entrá a los Foros

RSSCanales RSS
Ahora podés tener a Escribirte
en tu sitio web

Más información

Canal RSS Trivias

¿Con qué seudónimo firmó Cortázar su libro de poemas Presencia?
H. Bustos Domecq
Julio Denis
Fernando Clemot
A

 Artes visuales

Suscribite

¡Suscribite a nuestro boletín!
Radio La Quebrada Radio de Tango Indexarte Escribirte OccidentesEscuchanos
Noticias | Efemérides | Novedades | Ventas | Biografias | Textos | Audio | Recomendados | Entrevistas | Informes | Agenda | Concursos | Editoriales | Lugares | Actividades | Blogs | Foros | TiendaFundación | Letras de Tango I | Letras de Tango II | Contacto | Boletín
© 2006-2018- www.escribirte.com | Todos los derechos reservados   | Diseño Web | Canales RSSRSS