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Hace 50 años Gabriela Mistral escribió su testamento para los niños del valle

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Hace 50 años Gabriela Mistral escribió su testamento para los niños del valle

A pocos meses de su muerte, la Premio Nobel de Literatura decidió dar los derechos de sus obras que se vendieran en Sudamérica a todos los pequeños de Montegrande.

El 15 de noviembre de 1945, mientras estaba en Brasil, Gabriela Mistral se enteró que había ganado el Premio Nobel de Literatura. El 18 de noviembre se embarcó para Estocolmo en el vapor sueco Ecuador.
Finalmente, el 10 de diciembre de ese año recibió, de manos del rey Gustavo V de Suecia, la medalla del Nobel, en una ceremonia celebrada en el Palacio de los Conciertos.
Fue el punto máximo de la carrera literaria de esta humilde profesora y poetisa nacida en el valle de Elqui en 1889, que en Chile tardó en ser reconocida a nivel masivo, pero gracias a su talento cruzó el umbral de la inmortalidad y se ganó el respeto de todo el mundo.
Pero ella nunca olvidó su origen en el valle de Elqui ni menos renegó de su patria. Por eso, en su testamento legó la Medalla de Oro y el Pergamino de la Academia Nobel al pueblo de Chile, y el dinero que pudiera producir la venta de sus obras en América del Sur a los niños pobres de Montegrande.
Escrito el 17 de noviembre de 1956, a pocos meses de su muerte (acaecida en enero de 1957), Gabriela Mistral publicó lo siguiente en su testamento, el cual fue revelado después de su fallecimiento: “Todos los dineros que se me deban que provengan de la venta de mis obras literarias en América del Sur, se los lego a los niños pobres del pueblo de Montegrande, Valle de Elqui, Chile”.
“Dichos dineros deberán ser pagados a la referida Orden de San francisco, los que recibirán y distribuirán, y la que decidirá acerca de qué niño o niños han de recibir este beneficio bajo los términos de este testamento, y dicha Orden se hará cargo de distribuir dichos dineros, los que llevarán a cabo sin tomar en cuenta el credo religioso cualquiera otra afiliación de cualquier niño o niños. Es mi voluntad que la mencionada Orden de San Francisco retenga el diez por ciento de dichos dineros para sus propias necesidades y obras de caridad”.
Sin embargo, ese deseo sólo se ha cumplido a medias. Según algunas investigaciones en torno a la herencia de Gabriela, los niños y niñas de Montegrande escasamente vieron llegar algunos beneficios, salvo algunas excepciones como un televisor que una vez recibió una escuela de escasos recursos de la localidad elquina.
El asunto de los derechos de autor de las obras publicadas en Sudamérica nunca llegó a manejarse bien por parte de los franciscanos. Se adujo que no se llegaba a juntar suficiente dinero y no faltó alguna que otra acusación de ignorancia por el manejo de las platas.
Además, la decisión de la poetisa en la práctica se vulneró en razón a que Doris Dana (su albacea) no autorizó en su momento las ediciones chilenas de las obras. Posteriormente se tramitó un proyecto de ley que restablecía la voluntad original de Gabriela Mistral para publicar sus obras.
El punto del destino de los dineros se mantiene fiel a los deseos de Gabriela, sin participar la orden de San Francisco en la autorización de edición de las obras de la autora. Los franciscanos dejaron de hacerse cargo del asunto y ahora el municipio de Paihuano está preocupado de hacer cumplir el noble gesto de la poetisa sepultada en Montegrande, como ella quería.

GESTO CONSECUENTE

El director del Consejo Regional de la Cultura, Pablo Nicolai, opinó que Gabriela Mistral, en su poesía trató de reflejar las aspiraciones y los sueños del pueblo latinoamericano, todo ello a partir de sus vivencias y particularmente de su infancia en el Valle de Elqui, de modo que su legado patrimonial a los niños y niñas de su pueblo natal fue un gesto consecuente con su visión y su arte poético y constituye, sin duda, una contribución más a favor de una vida digna y más rica en posibilidades de desarrollo.
Un acto testamentario de este tipo simboliza, a mi juicio, una vinculación filial que la remonta a orígenes más profundos y a su reivindicación para el futuro”.

21-11-2006
Fuente: El Día

 

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