Ir a la página de inicio de Escribirte
Portada | Biblioteca | Blogs | Foros | Tienda | Suscripción | Contacto | Especiales | Difusión cultural | Canales RSS RSS
Noticias Efemérides Autores para conocer Recomendados Agenda Concursos Lugares Servicios Ventas Trivia
 Buscar en el sitio   
| Miércoles 15 de agosto de 2018
Escribí un comentario Enviá este artículo Votá este artículo
Texto al 100% Aumentar texto
La Maga: ¿Personaje o signo?

Noticias RSS Noticias

La Maga: ¿Personaje o signo?

La Maga es esa romántica con la que todas las estudiantes se identificaban en los años sesenta. Una mujer que veía la vida como un sentido y no como un destino.

Ana Becciu explora el mundo de la memorable protagonista de Cortázar como un signo y no como un personaje. Nacida en Buenos Aires, Becciu ha traducido al castellano a grandes autores como Ginsberg, Tennessee Williams o Djuna Barnes. Ha publicado, entre otros títulos, "Como quien acecha", "Ronda de noche" y "La visita y otros libros".

La remanida versión de la Maga como el personaje femenino con el que se identificaban "todas las chicas de la facultad en los años sesenta" nunca me convenció demasiado, no me parece que, por bienintencionada que parezca, dé cuenta del sentido que el imaginario de Cortázar había querido darle.

La Rayuela de Julio Cortázar es el punto al que llega esa línea estelar de la literatura del siglo XX que empieza con Ulises de Joyce y tiene sus hitos en Adán Buenos Aires (Marechal) y Ferdydurke (Gombrowicz): la novela -la literatura- como experiencia -una forma y una escritura nueva- de búsqueda más allá de todo conformismo con ser-como-se-debe. ¿Búsqueda del absoluto? Diría búsqueda de la vida como un sentido, y no como un destino.

No hay nada glorioso, y mucho menos heroico, en el buscar de Oliveira: su partir-pasión es ante todo a sí mismo. A la Maga no la ve, nada más la mira. Y cuando por fin la ve es cuando la ha perdido, y ahí entonces sí, esa pregunta terrible, "¿encontraría a la Maga?" No me acuerdo quién, seguro que Djuna Barnes, esa lúcida impertinente, decía que la culpa de que todos, hombres y mujeres, lo hagamos tan mal es que no hemos aprendido que enamorarnos es una condición, pero que seguir enamorados es un arte.

La Maga es nuestro salir a buscar, la intercesora para nuestro aprendizaje de la sensibilidad, aprender a estar vivos en relación con otros, no "haciendo como alguien, sino con alguien", como, después de Cortázar, lo explicó Deleuze, "se aprende siempre por la intermediación de signos, perdiendo el tiempo, y no asimilando contenidos objetivos".

Y ésa era la pelea de Oliveira consigo mismo; por eso la Maga lo sacaba de quicio. Ella no hacía más que perder el tiempo. Pero sólo al recordarla (re-cor-da-re: volver al corazón de las cosas mismas), en ese capítulo 34, lo vio claro, cuando vuelve a la pieza vacía y se pone a leer la novela que ella leía, y pudo decir "amor mío" evocándola cerca de la ventana, leyendo, "había tanto tiempo perdido en vos, eras de tal manera el molde de lo que hubieras podido ser...", para terminar reconociendo que no, "el molde hueco era yo". Ese yo impotente y ombliguista, incapaz de hacer con.

La chica con la que Horacio se encontró un mediodía en la calle, de Cherche-Midi, por si fuera poco, que se llamaba Lucía ("Y así es como los que nos iluminan son los ciegos") y venía de Montevideo con un chico en brazos, y a todos -a Horacio el primero- les asombraba que "hubiera podido llevar la fantasía al punto de llamarle Rocamadour a su hijo" (como un pueblito de Francia que se llama así y que, visto desde arriba de la Nacional 7, parece un bebé despatarrado en la cuna); la que anda por la calle, buscando, lo que le concierne busca, y eso no es, nunca es lo mismo que para los demás, "porque soy capaz de caminar una hora bajo el agua si en algún barrio que no conozco pasan Potemkin y hay que verlo aunque se caiga el mundo, Rocamadour, porque el mundo ya no importa... si uno se ordena como un cajón de la cómoda...", es el signo mismo de la busca y de lo que se sale a buscar.

Mundo-Maga. Juntar una hojita por la calle y crear un mundo maravilloso. Esta novela-meditación, hermosa y lúdica, que es Rayuela, es la superación del mito romántico-surrealista, bastante perverso, de la prestigiosa locura que encarnó Nadja.

La Maga no tiene nada de Nadja, porque la locura no es su elemento, sino la compasión. Como signo intermediario que se apoya en la sensibilidad, es un signo-afecto; busca otros, mundos que no se declinen en primera persona. Para aprender a seguir enamorados.

29-08-2007
Fuente: El Pais

 

Canal RSS Blogs

ENTREVISTA a María Clara Millán y Javier Peñoñori-
VÉNDEME UN PASAJE A TÚ CORAZON...
CANTO AL DESAMOR Y LA TRISTEZA...
SIN TI...
¿ QUÉ HARÍAS POR MI...?
YO NO QUIERO SER FELIZ...
EL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE TANDIL, DESCENDIENTE DE SAAVEDRA
https://www.youtube.com/watch?v=OWHVSe556b8&feature=youtu.be
Enrique Coria en Radio del Pueblo A-M 830 .
Enrique Coria Premio a La Excelencia.Arcangel San Gabriel.
Entrá a los Blogs
Entrá a los Blogs

Canal RSS Guía de Servicios

Puerto de Letras

Canal RSS Foros

Cannto íntimo de amparo
Hilo sangre-luz
Oda al aire
De la lid del corazón
Hacia el mar de cristal
Juramento
Mímesis del vuelo
Ellos
Leyes del alma
Oda cósmica
Entrá a los foros
Entrá a los Foros

RSSCanales RSS
Ahora podés tener a Escribirte
en tu sitio web

Más información

Canal RSS Trivias

¿Cuál es la máxima obra poética de Juan Zorrilla de San Martín?
Tabaré
La leyenda patria
Notas de un himno
A

 Artes visuales

Suscribite

¡Suscribite a nuestro boletín!
Radio La Quebrada Radio de Tango Indexarte Escribirte OccidentesEscuchanos
Noticias | Efemérides | Novedades | Ventas | Biografias | Textos | Audio | Recomendados | Entrevistas | Informes | Agenda | Concursos | Editoriales | Lugares | Actividades | Blogs | Foros | TiendaFundación | Letras de Tango I | Letras de Tango II | Contacto | Boletín
© 2006-2018- www.escribirte.com | Todos los derechos reservados   | Diseño Web | Canales RSSRSS