Ir a la página de inicio de Escribirte
Portada | Biblioteca | Blogs | Foros | Tienda | Suscripción | Contacto | Especiales | Difusión cultural | Canales RSS RSS
Autores Obras Textos Entrevistas Informes Audioteca
 Buscar en el sitio   
| Domingo 21 de octubre de 2018
Escuchá Radio De Tango
Escribí un comentario Enviá este artículo Votá este artículo
Texto al 100% Aumentar texto
Narrativa RSS Narrativa

Prólogo indispensable

Leopoldo Marechal

En cierta mañana de octubre de 192., casi al mediodía, seis hombres nos internábamos en el cementerio de Oeste, llevando a pulso un atúd de modesta factura (cuatro tablitas frágiles) cuya levedad era tanta, que nos parecia llevar en su interior, no la vencida carne de un hombre muerto, sino la materia sutil de un poema concluido. El astrólogo Schultze y yo empuñabamos las manijas de la cabecera, Franky Amundsen y Del Solar habían tomado las de los pies: al frente avanzaba Luis Pereda, fortachón y bamboleante como un jabalí ciego; detrás iba Samuel Tesler, exhibiendo un gran rosario de cuentas negras que manoseaba con ostentosa devoción. La primavera reía sobre las tumbas, cantaba en el buche de los pájaros, ardía en los retoños vegetales, proclamaba entre cruces y epitafios su jubilosa incredulidad acerca de la muerte. Y no había lágrimas en nuestros ojos ni pesadumbre alguna en nuestros corazones; porque dentro de aquel ataúd sencillo (cuatro tablitas frágiles) nos parecía llevar no la pesada carne de un hombre muerto, sino la materia leve de un poema concluido. Llegamos a la fosa recién abierta: el ataúd fue bajado hasta el fondo. Redoblaron primero sobre la caja los terrones amigos, y a continuación las paladas brutales de los sepultureros. Arrodillado sobre la tierra gorda, Samuel Tesler oró un instante con orgullosos impudor, mientras que los enterradores aseguraban en la cabecera de la tumba una cruz de metal en cuyo negro corazón de hojalata se leía lo siguiente:

ADAN BUENOSAYRES
R.I.P.

Luego regresamos todos a la Ciudad de la Yegua Tobiana.
Consagré los días que siguieron a la lectura de los dos manuscritos que Adán Buenosayres me había confiado en la hora de su muerte, a saber: el Cuaderno de Tapas Azules y el Viaje a la Oscura Ciudad de Cacodelphia. Aquellos dos trabajos me parecieron tan fuera de lo común, que resolví darlos a la estampa, en la seguridad de que se abrirían un camino de honor en nuestra literatura. Pero advertí más tarde que aquellas páginas curiosas no lograrían del público una intelección cabal, si no las acompañaba un retrato de su autor y protagonista. Me di entonces a planear una semblanza de Adán Buenosayres: a la idea originaria de ofrecer un retrato inmóvil sucedió la de presentar a mi amigo en función de vida; y cuanto más evocaba yo su extraordinario carácter, las figuras de sus compañeros de gesta, y sobre todo las acciones memorables de que fui testigo en aquellos días, tanto más se agrandaban ante mis ojos las posibilidades novelescas del asunto. Mi plan se concretó al fin en cinco libros, donde presentaría yo a mi Adán Buenosayres desde su despertar metafísico en el número 303 de la calle Monte Egmont, hasta la medianoche del siguiente día, en que ángeles y demonios pelearon por su alma en Villa Crespo, frente a la iglesia de San Bernardo, ante la figura inmóvil del Cristo de la Mano Rota. Luego transcribiría yo el Cuaderno de Tapas Azules y Viaje a la Oscura Ciudad de Cacodelphia, como sexto y séptimo libros de mi relato.

Las primeras páginas de esta obra fueron escritas en París, en el invierno de 1930. Una honda crisis espiritual me sustrajo después, no sólo a los afanes de la literatura, sino a todo linaje de acción. Afortunadamente, y muy a tiempo, advertí yo que no estaba llamado al difícil camino de los perfectos. Entonces, para humillar el orgullo de algunas ambiciones que confieso haber sustentado, retomé la páginas de mi Adán Buenosayres y las proseguí bien que desganadamente y con el ánimo de quien cumple un gesto penitencial. Y como la penotencia trae a veces frutos inesperados, volví a cobrar por mi obra un interés que se mantuvo hasta el fin, pese a las contrariedades y desgracias que demoraron su ejecución.

La publico ahora, vacilando aún entre mis temores y mis esperanzas. Antes de acabar este prólogo, debo advertir a mi lector que todos los recursos novelescos de la obra, por extraños tal vez que les resulten a algunos, se ordenan rigurosamente a la presentación de un Adán Buenosayres exacto, y no a vanidosos intentos de originalidad literaria. Por otra parte, fácil ha de serle comprobar que, tanto en la cuerda poética como en la humorística, he seguido fielmente la tónica de Adán Buenosayres en su Cuaderno y en su Viaje. Y una observación final: podría suceder que alguno de mis lectores identificara a ciertos personajes de la obra, o se reconociera él mismo en alguno de ellos. En tal caso, no afirmaré yo hipócritamente que se trata de un parecido casual, sino que afrontaré las consecuencias: bien sé yo que, sea cual fuere la posición que ocupan en el Infierno de Schultze o los gestos que cumplen en mis cinco libros, todos los personajes de este relato levantan una "estatura heroica"; y no ignoro que, si algunos visten el traje de lo ridículo, lo hacen graciosamente y sin deshonor, en virtud de aquel "humorismo angélico" (así lo llamó Adán Buenosayres) gracias al cual también la sátira puede ser una forma de la caridad, si se dirije a los humanos con la sonrisa que tal vez los ángeles esbozan ante la locura de los hombres.


Leopoldo Marechal
Adán Buenosayres (1948)

Calificación:  Votar Aún no han votado este texto  -  Ingresá tu voto

Comentarios de nuestros lectores -  Escribí tu comentario
Aún no han escrito ningún comentario. Escribí el tuyo



Entrá a Radio La Quebrada
 
.: Sobre Leopoldo Marechal
Leopoldo Marechal Leopoldo Marechal
Argentino Argentina
1900 - 1970

Nació en Buenos Aires,en el barrio de Almagro en 1900. Es el hijo mayor de Alberto Marechal, un uruguayo de ascendencia francesa nacido en Carmelo, y de Lorenza de Beloqui, argentina, de familia vasca.Su obra literaria comprende poesía, novelas, teatro y ensayos. Fue maestro y profesor de enseñanza secundaria. En los cursos de cultura católica fue adoctrinado en teorías platónicas y aristotélicas que, aplicadas por él a la estética, se reflejan en sus novelas y ensayos de la madurez, pero que ya habían sido anticipadas por su ensayo "Descenso y ascenso del alma por la belleza" (1939). En este libro revela Marechal la influencia que sobre sus teorías ejercieron las lejanas figuras de San Isidoro, San Agustín y Platón. En la primera etapa de su vida literaria prevaleció la poesía. Después de publicar "Los aguiluchos" (1922) se integró al grupo martinfierrista, y en Días como flechas (1926) recogió y profundizó las imágenes ultraístas y metáforas renovadoras del vanguardismo. En 1929, sus Odas para el hombre y la mujer ilustran una poética apoyada en el equilibrio de las formas clásicas y en las preocupaciones filosóficas relacionadas con el universo platónico en el cual hay orden, armonía y medida. Finalmente, en el "Heptamerón" de 1966 Marechal hace la "biografía" de su alma en siete cantos que desarrollan los grandes temas de su obra poética: la patria, la estética, la alegría, la vida y la muerte. Ese mismo año "El poema del robot" amplía esa temática confrontando el mundo del espíritu y la belleza, con el mundo demoníaco de la máquina, con la desalmada era industrial, siguiendo siempre fundamentos teológicos. Después de muchos años de elaboración, publica en 1948 su famosa novela "Adán Buenosayres", donde el protagonista, en los tres días anteriores a su muerte, ejecuta un itinerario simbólico y metafísico por distintas zonas de la ciudad, conviviendo con innumerables personajes del arrabal y de las tertulias literarias que despliegan diferentes teorías de un lenguaje jocoso o de pretensiones serias. En 1965 vio la luz, "El banquete de Severo Arcángelo" y al año siguiente un lenguaje titulado "Claves de Adán Buenosayres", donde un conjunto de datos y referencias explican la génesis de esa novela y las claves teóricas que la sustentan. Es también autor de varias piezas teatrales entre las que se destaca "Antígona Velez" (1951). En 1967 Leopoldo Marechal realizó su primer viaje a Cuba, permaneciendo allí durante los meses de febrero y marzo como jurado en un concurso literario de la Casa de las Américas. Esta experiencia significó una nueva apertura de su visión política. Al fallecer en 1970, estaba escribiendo la novela «El empresario del caos».
.:Ver más sobre Leopoldo Marechal
 
.: Obras de Leopoldo Marechal
1922 Los aguiluchos
1926 Días como flechas
1929 Odas para el hombre y la mujer
1936 Laberinto de amor
1937 Cinco poemas australes
1939 Descenso y ascenso del alma por la belleza
1940 El centauro
1940 Sonetos a Sophia
1948 Adán Buenosayres
1965 Autopsia de Creso
1966 Heptámeron
 
.: Textos para leer de Leopoldo Marechal
Adán Buenosayres. Libro quinto (1ra. parte) (Novela)
De la soledad (Poema)
Prólogo indispensable ()
Solo de silencio (Poema)

Canal RSS Blogs

Anarquistas y socialistas en los orígenes del movimiento obrero argentino
Sin piedad
Fuiste...
Mente voluble
Ella...
ENTREVISTA a Javier Peñoñori y Marìa Clara Millàn
La impersonalidad...
JAVIER PEÑOÑORI y MARIA CLARA MILLÀN en ESPACIO TUCUMAN : 7 SETIEMBRE
Diez años de soledad...
Remembranzas III
Entrá a los Blogs
Entrá a los Blogs

Canal RSS Guía de Servicios

Taller de poesía 2017

Canal RSS Foros

Pálpiti e pálpiti
Cannto íntimo de amparo
Hilo sangre-luz
Oda al aire
De la lid del corazón
Hacia el mar de cristal
Juramento
Mímesis del vuelo
Ellos
Leyes del alma
Entrá a los foros
Entrá a los Foros

RSSCanales RSS
Ahora podés tener a Escribirte
en tu sitio web

Más información

Canal RSS Trivias

¿Cuál es la máxima obra poética de Juan Zorrilla de San Martín?
Tabaré
La leyenda patria
Notas de un himno
A

 Artes visuales

Suscribite

¡Suscribite a nuestro boletín!
Radio La Quebrada Radio de Tango Indexarte Escribirte OccidentesEscuchanos
Noticias | Efemérides | Novedades | Ventas | Biografias | Textos | Audio | Recomendados | Entrevistas | Informes | Agenda | Concursos | Editoriales | Lugares | Actividades | Blogs | Foros | TiendaFundación | Letras de Tango I | Letras de Tango II | Contacto | Boletín
© 2006-2018- www.escribirte.com | Todos los derechos reservados   | Diseño Web | Canales RSSRSS